Lo inacabado es lo que no se acaba, lo que nunca termina, lo que no tiene fin. Aquello que nos va conformando como seres vivientes hasta el momento en el que solo seamos memoria.
No es postergar, aplazar, procrastinar. Sinónimos que inducen a la pereza.
Por el contrario, es lo que se siente con vocación de perdurar, de no ser olvidado. Quiere ser amor por los que se fueron, por los que no están físicamente, por aquellos que a pesar de todo te siguen acompañando, aunque tomaran rumbo en algún momento hacia las geografías del silencio o de la distancia, pero también es un reconocimiento para los presentes, para los que quedan y para todo aquello que merece la pena.
En realidad, lo inacabado es lo inaplazable.
En breve verá la luz este último libro de poemas. El anterior, "La madera que arde", se publicó también con la editorial de León (mi otra tierra), Eolas ediciones, a finales de 2019. Muy poco tiempo después, estupefactos, como si aquello no pudiera estar ocurriéndonos a nosotros, entramos inopinadamente en paréntesis. "Lo inacabado" comienza ahí. Al principio del túnel.
Veremos.

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