Lo hay simple y doble, como en el tenis, según utilices una o las dos manos. El doble implica más regodeo porque pones más carne en el asador, pero supongo que el disfrute al final debe ser más o menos el mismo. Se utiliza en muchos casos, pero estoy seguro de que hay más placer cuanto más se lo merezca el burlado y cuanto mayor sea su creencia altanera en que va a conseguir el objetivo ambicionado.
También es cierto que en la retranca el tiro puede salir por la culata y el burlador verse decepcionado antes que el objeto de la burla. Es un peligro en estos tiempos, pero qué sería de nuestras vidas sin un poquito de riesgo y de esperanza.
Mientras tanto, un servidor votará por el palmo de narices.
















