Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

martes, 6 de octubre de 2026

Un palmo de narices


Lo hay simple y doble, como en el tenis, según utilices una o las dos manos. El doble implica más regodeo porque pones más carne en el asador, pero supongo que el disfrute al final debe ser más o menos el mismo. Se utiliza en muchos casos, pero estoy seguro de que hay más placer cuanto más se lo merezca el burlado y cuanto mayor sea su creencia altanera en que va a conseguir el objetivo ambicionado.

También es cierto que en la retranca el tiro puede salir por la culata y el burlador verse decepcionado antes que el objeto de la burla. Es un peligro en estos tiempos, pero qué sería de nuestras vidas sin un poquito de riesgo y de esperanza.

Mientras tanto, un servidor votará por el palmo de narices.

Nekane a los veintisiete


Por ese soportal hemos pasado ya unos cuantos; y supongo que antes de nosotros pasaron más que desconocemos o que ya no están en la memoria de nadie. Es así de implacable el transcurso del tiempo y el olvido, pero esta fotografía, que quizá algún día también se perderá entre nubes y vapores, ahora atestigua la presencia de la Neka ahí, ajena a vicisitudes y aconteceres. Dejémosla en su mocedad, a resguardo por un rato de pesadumbres.

lunes, 5 de octubre de 2026

La melancolía


Comienza el tiempo de la propaganda
y de los libelos, amigo Sancho. 
Aquel en el que los rapiñadores
se esfuerzan grandemente
en que no haya prójimos sino prosélitos, 
en el que no haya razones sino bravatas, 
en el que no existan verosimilitudes sino fingimientos
en el que no hallemos testa sino víscera. 
Y comienzan también para nosotros, 
sin paladines que lo eviten 
ni infantes que nos protejan, 
los tiempos de la melancolía.

domingo, 4 de octubre de 2026

La casa doble














Ayer salimos a la intemperie, porque de intemperie hay que hablar cuando vas a ver la exposición de fotografías de Javier Vila y de Bruno Ochaita, esa casa doble de la que habla al inicio de la muestra el pequeño prólogo de Santiago Mazarrasa.

Intemperie es salir a lo natural, a lo que no tiene artificios, o al menos no se muestran expresamente para aquellos que, por suerte, disponemos de mirada virgen aún.
A Javier lo conozco desde que tenía ocho o nueve años. Fuimos a la escuela juntos. A Bruno, creo que no, pero esta exposición doble, una y dual al tiempo, me ha permitido jugar a la adivinación. ¿Qué imágenes son de uno y cuál de otro? Me parece que hay una concepción similar de lo que ha de ser la fotografía, pero al tiempo crees descubrir estilos diferentes, ligeros toques de realidad personal al colocar el ojo detrás de la cámara. Con algunas de las fotografías no sabría arriesgarme, pese a que creo conocer por donde van las inclinaciones visuales de Javier.
Pero lo cierto es que está bien que así sea. Ese jugar en equipo, esa ambigüedad solidaria (que no solitaria), lejos de algunos personalismos tan artistas.

Disfrutamos, sin duda, de la exposición y luego nos echamos a la lluvia camino de La bola negra. Pero esa es otra historia y a la vez es la misma. Dos fotógrafos, dos directores.       

sábado, 3 de octubre de 2026

Arena y cal


Hay días que son tan contradictorios como si alguien te echara encima una palada de cal y alguna de arena. El día de ayer, por ejemplo. Me voy de casa sin desayunar y a primera hora me sacan sangre. Arena. Un rato después convengo con quien sabe que mi mano ha mejorado y, por el momento, no es necesario operar. Cal. Luego, leo que no salen adelante los decretos contra los desahucios por obra y gracia de la reata de ventajistas que nos quieren amargar la vida, que dios, si lo hay, los confunda. Arena. Para contentarme, como si un fumador se fumara el último cigarrillo, entro en una librería y me llevo para casa una antología de Curros Enríquez preparada por Celso Emilio Ferreiro (Pensadlo bien. Las leyes municipales/ y los tratados de higiene/ mandan dar tierra inmediatamente a los muertos.../ ¡y vuestro muerto hiede!). Cal. Más tarde me veo por un rato con los antiguos compañeros de trabajo. Arena y Cal. Minutos después me entero de que a Julio le han dado el Premio Nacional de Literatura por un libro que nace en el cementerio de La Mata de la Bérbula, que es nuestro pueblo, aunque no hayamos nacido ahí, y  en el que viajamos todos a través de una memoria cainita. Cal, porque me alegro intensamente. Luego llegan los rumores del adelanto de elecciones y hay palada de arena y palada de cal por el miedo a un futuro que nos lleve al pasado y por la esperanza de que la pala se vuelva lanza. 

Y mientras tanto, aquí estoy, mirando al frente, con ojos serenos y sonrisa escéptica, esperando a lo que venga. No sé si con un montón de arena o con un montón de cal en las alforjas. 

jueves, 1 de octubre de 2026

La mosca


La mosca revoltosa revolotea.
Por su naturaleza la mosca mosquea. 
Y aunque no es moscardón moscardonea.
La mosca vuela y revuela
como si quisiera vivir
en la lágrima
 de tus ojos
y dentro de tu paciencia.
La mosca vuela y revuela,
sobrevuela,
por encima de la coronilla
o en el interior de tu cabello
y a veces
 también planea 
como cualquier feliz mosca quisiera
entre flores de heces en heces.
¡Ay, la mosca que me amosca,
 plúmbea y pertinaz,
que revolotea
mosquea 
y moscardonea!