Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

jueves, 26 de diciembre de 2019

La madera que arde


Dicen que no hay cuarto malo (o quinto, vaya usted a saber), así que espero que este nuevo libro de poemas, publicado en la segunda patria de todas mis patrias, tantas como el mundo, cumpla al menos someramente con el dicho.
Un servidor no puede por menos que estar contento de esta "madera que arde" y confía en que alumbre alrededor mientras haya aliento. Y en todo caso que sus versos puedan ser en algún momento ceniza volandera. 
Si para alguien sirve nos sentiremos satisfechos.                                                                                           


miércoles, 25 de diciembre de 2019

El loco de la vía


Se hace difícil pensar hoy que su presencia nos ha acompañado siempre, a distancia, sosegadamente, canción tras canción desde que nos alertó de que nadie es extranjero, ni forastero, ni extraño, ni foráneo. Algo que, desde entonces, algunos aprendices de locos de la vía seguimos al pie de la letra pese a quien pese. 
Así que no te rindas, corazón. Aunque la vía a estas alturas parece vacía, no es cierto. Los locos seguimos caminando por ella.  

sábado, 21 de diciembre de 2019

Perderse


En las quimeras,
en el bosque oscuro,
en lo insondable,
en armonías de niebla,
carretera adelante.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Con la toda la mar detrás

En mi barrio, que éramos mucho de canción protesta, hubo un tiempo en que las baladas de Patxi Andión transformaban nuestra voz, a poco que nos pusiéramos, en un río áspero y embravecido. Y había tantos aspirantes a maestros que era imposible no identificarse con aquel que mucho después supo del secreto que habitaba en la lengua de las mariposas.
Cada día podía ser 26 de julio y, desde luego, desde luego, íbamos entonces por la vida, jóvenes e inexpertos, con toda la mar detrás. 
Y ya ven, señores, una, dos y tres, una dos y tres, lo que ustedes no quieran "pa" mi barrio es.










domingo, 1 de diciembre de 2019

La cultura no tiene fronteras.



Todavía hoy, si vas hacia Monte por la Bajada San Juan, puedes ver una pintada en un muro que afirma que la cultura no tiene fronteras. Y yo soy de esa misma opinión. Todas las culturas, por mucho que haya quien lance unas contra otras con saña, no son otra cosa que manifestaciones de una cultura mayor, universal. Por eso mismo le agradezco a Mario Corral que haya traducido este poema mío al cántabro.
Ya véis, me hace ilusión.


Los muertos

El pasáu está jechu col airi espesu 
que dejan los muertos sobri las tumbas.
Por cima d'ellas teji la hoja del tardíu
un jirvotéu de silencios
combláu de mimoria,
se jorrican los llamatos vanos,
se esmucia en cobli
daqui ritratu.
Las floris pirdías nacin a otra güelta
cumo'l milagru al son de mís pasos,
levis cumo mugu,
intangiblis cumo'l vulíu de almas. 
Lejos de mí, cona tierra por hermanu,
caminu enti ellas
su la lluvia y el tiempu suspindíu.




jueves, 21 de noviembre de 2019

Sáhara del regreso

La Asociación Cantabria por el Sáhara me pidió un poema que acompañara esta hermosa fotografía en las páginas centrales de su calendario para 2020.
Y claro, no pude negarme por varias razones. En principio por la persona que me lo solicitó y también, desde luego, porque la causa del Sáhara libre es también mi causa desde aquellos años en los que milité en Interpueblos-Comité de Solidaridad con los Pueblos, embrión a mi parecer de la Asociación que hoy continúa luchando sin desmayo por los derechos de los desterrados saharauis. 
La fotografía, por cierto, es de José Gabriel Herrería, magnífico fotógrafo y amigo de muchos, muchísimos años. Tantos que las barbas se han quedado blancas en nuestras caras.

sábado, 16 de noviembre de 2019

La Isla catalana

Desde Barcelona, como feliz sorpresa, me llega este Long John Silver con cierto aroma a estepas rusas para aumentar la colección de Islas del Tesoro. Muchas gracias a mi amiga Katia, un hermoso presente que nos trajimos de Irán.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Fin de poema

Gabriel reparó en una mesa próxima en la que se hacía entender a gritos un grupo de jóvenes ingleses, todos borrachos o en las inmediaciones de la borrachera. Interrogó con una mirada a Carmen, que captó en detalle la pregunta. "Actores", explicó en las menores palabras. Gabriel dedujo de ahí que en algún lugar de la comarca debían de estar grabando una película. Se quedó mirando en su dirección, como si fuesen los tártaros que al fin atacan. Uno de los que integraban el grupo reparó en el poeta, que mecía la copa de ginebra con un baile monótono de su mano. Cruzaron y mantuvieron sus miradas. La de Gabriel era de admiración, pues la profesión de actor le despertaba asombro desde siempre, porque obligaba a uno a vaciarse y a llenarse  con una identidad que no le pertenecía más que por algún tiempo, el que llevase rodar sus escenas. La mirada del actor, en cambio, a Gabriel le pareció de desdén, como si le resultase indigno beber con poca compañía, apoyado en una barra y buscando el modo de emborracharse sin piedad. Ese desdén le hizo pensar en aquel hermoso diálogo entre el embajador de Inglaterra -cuyo nombre obviamente no recordaba-  y Abraham Lincoln, mientras este adecentaba sus botas con un trapo. El primero le hizo saber con arrogancia que los caballeros ingleses nunca lustraban sus botas. Lincoln dejó en ese momento de lustrar su calzado, levantó la cabeza y preguntó: "¿Las botas de quién lustran ustedes?"   

Fin de Poema.
Juan Tallón.
Editorial Alrevés S.L. 

jueves, 7 de noviembre de 2019

Los caminos

A veces los caminos son impracticables de inicio o se cierran en un selva frondosa que te obliga a retroceder. Pero otras te llevan a lugares que nunca imaginaste y en los que creces a medida que avanzas y a medida que dejas de ser una isla en mitad de las tormentas. 

martes, 5 de noviembre de 2019

jueves, 3 de octubre de 2019

Paisajes de la memoria



Para leer mi (por el momento) última publicación en la Revista Cultural Amberes:
http://amberesrevista.com/paisajes-de-la-memoria/

martes, 1 de octubre de 2019

lunes, 30 de septiembre de 2019

Dos ciudades

La música ha sido creada para la gente sin hogar porque es el arte que menos unido está a un lugar concreto. Es sospechosamente cosmopolita. ¿Por qué las partes de una composición musical llevan nombres italianos? ¿Por qué Beethoven nació en Bonn y murió en Viena? ¿Por qué dedicó tres de sus cuartetos de cuerda a un aristócrata ruso? ¿Por qué los chinos tocan los nocturnos de Chopin? ¿Por qué Haendel viajó a Londres y Rossini a París?

La pintura es el arte de los sedentarios que se complacen en la contemplación de la tierra natal. Los retratos afianzan a los sedentarios en la convicción de que sólo si pueden ser vistos viven de veras. Únicamente los bodegones, y no todos, dejan al descubierto la indiferencia total y absoluta de las cosas, su cinismo y su falta de patriotismo provinciano. Los jarros pintados por Morandi no tienen nada que ver con Bolonia: son frágiles, esbeltos y llenos de aire. En los cuadros de Vermeer, los interiores pertenecen a Delft, pero las ventanas se abren hacia la nada, es decir, hacia la luz.

En cambio, la poesía encaja con los emigrantes, aquellos desdichados que, con un patrimonio ridículo, se balancean al borde del abismo, a caballo entre generaciones, a caballo entre continentes. A veces, mueven los labios. Algunos mascullan los peores reniegos, y otros, estrofas de una poesía.  


Adam Zagajewski.
Dos ciudades.
Acantilado.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Postureo

Museo del Louvre. París. Septiembre de 2019.

Si ustedes despojan de ornamentos,
aditamentos y distracciones varias
al comportamiento humano,
entonces queda lo ridículo.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Camarada Sol


EL TIEMPO PERDIDO

Ante la puerta de la fábrica
el obrero se para de repente
el buen tiempo le ha tirado
de la chaqueta
y cuando se vuelve 
y mira al sol
bien rojo
bien redondo
sonriendo en su cielo de plomo
que le guiña el ojo 
familiarmente
Di camarada Sol
¿no te parece 
una estupidez
regalarle al patrón
una mañana como ésta? 

                                                    Jacques Prevert

martes, 27 de agosto de 2019

domingo, 25 de agosto de 2019

viernes, 23 de agosto de 2019

Trincheras del Cueto de Castiltejón



Ayer por fin subí al Cueto de Castiltejón. Cada vez que iba al puerto de San Isidro desde Puebla de Lillo, bien para visitar el Lago de Isoba, bien para acercarme al fortín de la Alboleya, lo veía allí, una solitaria peña entre montañas desplomándose hacia la gran pradería en la que a veces, muchas veces, pastan las vacas. 

Ayer, por fin, subí para visitar las trincheras en las que tropas republicanas en 1937 resistieron lo que pudieron el avance del enemigo.
Aún quedan huellas: las trincheras son inmensas cicatrices en la loma y el búnker doble asemeja ya, hoy lo sabemos, los ojos ciegos de la derrota. 

Mayo subió conmigo, el pobre ya está un poco viejo, y cuando llegó a la cumbre se tumbó en el pozo de tirador como quien ha cumplido con su destino.

En el camino vimos un raposo cruzando la carretera, perdices espantadizas y a un escribano montesino. Desde el vértice, a unos metros de nosotros, dos corzos corrieron como tales más allá de los parapetos. La mirada nostálgica de Mayo los siguió, a falta de más fuerzas, desde su atalaya hasta que se perdieron. 

miércoles, 14 de agosto de 2019

Aprendices de ornitólogo

Esta fotografía me encanta. Está hecha hace un mes aproximadamente al norte de Uzbekistán. Estamos en el inmenso patio de una fortaleza de planta cuadrangular del siglo V o VI. 
Allí nos encontramos con estos dos niños que, con un arco rudimentario (el de amarillo lo lleva entre sus brazos) jugaban a cazar pájaros.
Y de pronto se encontraron con tres europeos armados de prismáticos que también fijaban su atención en las aves de la zona. Al primer intento de enarbolar el arco les cayó un resoplido y a partir de ese momento se centraron en nuestro merodeo "pajarístico". 
Como veis, seguían al jefe, convertidos también en improvisados ornitólogos.  

miércoles, 7 de agosto de 2019

Los nombres del Everest


Incluso el nombre tibetano de la montaña tenía unas cuantas traducciones y significados. [...] los pastores de yaks, que lo llamaban Chomo Uri, lo que tradujo por "Diosa del Pico Turquesa". De vuelta en Londres, Douglas Freshfield, un veterano del Kangchenjunga y antiguo presidente del Alpine Club y de la Real Sociedad Geográfica, tradujo el nombre del Chomolungma como "Diosa Madre del País", lo que pronto metamorfoseó en una expresión todavía más rimbombante, "Diosa Madre del Mundo". Charles Bell, la autoridad académica, afirmaba que el propio nombre tibetano era, en realidad, Kang Chamolung, que significaba "Nieve de la Tierra del Ave". David Macdonald, el protegido de Bell como agente de comercio en Yatung y Gyantse, ofrecía otro nombre todavía más descriptivo que traducido era: "La montaña que puedes ver desde nueve direcciones, la cima que no puedes ver de cerca, la montaña tan alta que los pájaros que sobrevuelan su pico se quedan ciegos".

En el silencio. 
Wade Davis.
Editorial Pre-textos.