Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

jueves, 8 de enero de 2026

Cesura para Renée

 Cesura para Renée


Con un soneto y dos o tres metáforas
situadas adecuadamente
en puntos vitales
se puede fabricar un alma
que, explosionado a voluntad,
os parta los hemistiquios
y elimine por fin de nuestra existencia
vuestras repulsivas hipérboles.

Imperator


El emperador observando atentamente el devenir
y, sobre todo, adónde vas a hacer acopio de gasolina.

miércoles, 7 de enero de 2026

Forajidos, bandidos y bandoleros

 

Frank y Jessie James,
Bob Younger,
Billy el niño,
Billy Clanton y hermano.
Butch Cassidy,
Sundance Kid,
los hermanos Dalton,
los hermanos Malasombra sin duda,
Bonnie & Clyde,
Donald & Minnie.

martes, 6 de enero de 2026

Risk



 


Esta noche he soñado que los rusos
ocupaban militarmente Alaska,
dando comienzo así a sus maniobras
para derribar una dictadura planetaria.
A continuación, Japón bombardeaba
la península de Kamchatka,
vaya usted a saber por qué.
Alemania entraba en Dinamarca.
España se aseguraba el control de Portugal.
Los griegos tomaban posiciones frente a Estambul.
Y al final, al despertarme,
¡oh, iracundo Aquiles!,
ardía
Troya.  

lunes, 5 de enero de 2026

Cabalgata


En una noche como la que vendrá, pero hace al menos cuarenta años, en mi barrio había cabalgata, humilde como es normal en un barrio obrero, pero era una cabalgata, y a nosotros nos daba igual -y supongo que a los críos, fascinados por la llegada de los magos, también- que no hubiera lujos de ningún tipo y que resolviéramos las cosas como siempre lo habíamos hecho. Es decir, con una pizca de atrevimiento y muchísima improvisación (o viceversa). Que los Reyes Magos se presentaran a bordo de Dyane 6  o, sobre todo, de Renault 2CV (Dos caballos), asomados para saludar desde su techo desplegable, no dejaba de ser una burla al destino a falta de dromedarios (al menos hoy nos libraríamos de críticas por maltrato animal), y que la otra parte de la comitiva real viajara en moto o en bicicleta adornada con espumillón era bastante apropiado y familiar para los medios de locomoción del lugar.
También es cierto que entonces nos sobraba ilusión y nos faltaba algún Baltasar originario, por lo que también, si fuera hoy, nos podrían acusar de algo que se llama "blackface" (así, en inglés paladino) y por tanto de racismo, pero nada más lejos de nuestra intención. Como dije antes, solo era cuestión de escasez y de improvisación. Además, en la actualidad, por suerte para nosotros y para este país, sí que habríamos encontrado a alguien apropiado.
Recuerdo que el rey Gaspar tuvo que quitarse las gafas de miope con las que afrontaba la vida, razón por la que le resultaba bastante difícil acertar con los caramelos y hacer algún que otro guiño de complicidad a amigos y familiares.
A día de hoy, de saber entonces como van algunas cosas por el mundo, presumo que habría tenido la tentación de no volver a ponérselas jamás.  



Querida Reina Maga


 

sábado, 3 de enero de 2026

Poema de la lluvia que nos moja

Aquí estoy,
a decenas de kilómetros, a miles,
 y sin embargo tan cerca
 del viento furioso
que traen los augures.
Ellos, malditos, nos dan la oportunidad
de presenciar lo que años atrás apenas intuimos.
Cómo íbamos a morirnos 
sin ser testigos de su insultante poder,
de su amor por la muerte de los demás.
Aquí estoy, como tantos, escuchando tras los cristales
los reveses de la lógica
y las gotas de lluvia golpeando
con estruendo
encima de nuestra humillación.

 

viernes, 2 de enero de 2026

Martinete

En 1749 el Marqués de la Ensenada, ministro del rey Fernando VI, ideó lo que se dio en llamar "La Gran Redada", que pretendía arrestar en toda España a la totalidad de los hombres y mujeres de raza gitana que habitaban en el país y recluirlos por separado para que no pudieran reproducirse y que de ese modo se extinguieran.
Así mismo, el plan contó con la ayuda del Papa Benedicto XIV, que prohibió que los gitanos en su huida pudieran acogerse a sagrado en iglesias y monasterios.
Mucho se ha hablado de los episodios de la Historia de España en los que se produjo la expulsión de musulmanes y judíos pero apenas nada, al menos yo no lo conocía hasta leer este libro, de "La Gran Redada". Mucho queda por hablar todavía de racismos y genocidios.

Añado un enlace que me pasa mi amigo José María desde su blog: https://extrangis.blogspot.com/search?q=la+gran+redada 



A las doce en punto de la noche Granada recibe el asalto de los cazadores, bajo el mando del brigadier Manuel Morón van cuatro piquetes y cinco decenas de caballos, que acometen su labor de lobo por casas, cuevas y aduares. Desde el cielo se les puede ver, antorcha en mano, tal que una danza de luciérnagas sin nombre trazando un mapa de fuego hacia el vértice de la oscuridad, diciendo quién sabe  qué en el idioma de las estrellas. Nadie tiene el rostro esta noche, dijimos, tampoco Manuel Morón, que en este instante es apenas una sombra borrada, una prolongación de plomo y hueso del tricornio, con la boca llena de órdenes y el corazón envuelto en la niebla. Tampoco podemos ver el del Marqués de la Ensenada ni el de Gaspar Vázquez de Tablada, disueltos en la caligrafía de las cartas y el eco melancólico de los palacios. Ni mucho menos el de ninguno de los ciento ochenta cuerpos que desfilan atados de pies y manos, por las calles de la ciudad a lo largo de la madrugada. Morón, que no tiene rostro ni tiene dudas, les ha improvisado un presidio al aire libre en la vieja plaza de Bibarrambla. Así lo deja todo en orden antes de salir de este libro para siempre con la satisfacción del deber cumplido. La plaza es un lugar emblemático de Granad, de siempre se han hecho ahí las cosas importantes que el poder quiere que sean vistas. Se han hecho torneos de caballería, corridas de toros y autos de fe, y ahora tenemos al ejército mustio de los gitanos, malcomiendo y durmiendo sobre el suelo. A lo largo de la semana seguirán llegando nuevos prisioneros de la redada del resto de la provincia, casi trescientos más. Demasiada gente. Demasiado cielo sobre sus cabezas y dentro de sus estómagos. El poco pan. La calor densa del verano con su baile de moscas y sudor. Ahí están en la plaza, a las vista de sus antiguos vecinos. Y claro que los miran, entre el temor y el alivio, como un espectáculo y un afuera. Y claro que habrá también quien se escandalice, pero no tanto como para alzar la voz. A fin de cuentas el gitano siempre es el otro, una cosa parecida a ti pero no más que un dibujo a una flor, los miras y son poco más que cascarones de hombres con un incendio dentro, con un vertedero y una biblia con las páginas tachadas. Un reflejo torcido en un espejo que hay que romper. Eso de ahí. Una maraña de espectros y harapos que gritan y hasta cantan rodeados de ojos y armas, de miedo y excrementos. Y tú no. Ellos están dentro y tú estás fuera. Con eso baste para seguir tu camino. Déjalos ahí en la plaza. Animales abigarrados, con sus llantos de niños de teta y legañas, con su poca nada atravesándoles la boca y el pecho.
Y esos ojos que huelen a ceniza.

Raúl Quinto.
Martinete del Rey Sombra.
Jekyll & Jill.    

jueves, 1 de enero de 2026

Las verdades del antílope


Que cuenta el antílope que él, como yo, preferiría en un día como hoy estar en otro lado y no ojo avizor a tanto depredador como nos acecha. Que no está el horno para bombas, ni la cocina para miserias ni miserables. Que hay tantos botarates disfrazados de abusones y tantos cantamañanas que se creen licenciados, que es difícil dar un paso por esta sabana o por los mares procelosos sin enredarte con algún chisgarabís que no lleve entorchados de almirante o de capitán.
Que los barcos hacen aguas y que los furiosos solamente nos desean como siervos o como víctimas de levas nuevas. 
Así que entiendan que es normal que, tanto mi amigo de cuatro patas como yo, prefiramos en días como los de hoy estar en otro lado, en otro libro o en otro paisaje más halagüeño.
Pese a todo, maese antílope me comunica sus deseos de felicidad para la buena gente de este mundo y de los otros en el año que está entrando. 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Años novatos


Que dice el dik dik que, aunque es de natural reservado y cohibido y, por lo mismo, le pillamos a punto de "espesurarse", nos desea a las gentes de buena voluntad un feliz año próximo.
Y con las mismas, manifiesta que, hasta el siguiente año colindante, hace mutis por el foro, aunque le deprima que se le confunda con un actor de corrala y prefiera ser un intérprete sin método. Que método ya tienen demasiado los oportunistas, los despojadores, los cazadores de fortuna, los mercenarios, los amigos de las supercherías, los agresores, los salteadores de caminos, los matarifes y los matachines, los perdonavidas, los embrollones, los especuladores y los tipos de gatillo fácil  que proliferan por doquier.
Pues eso.

domingo, 28 de diciembre de 2025

La prueba definitiva


Pues sí, señores. Tengo para mí que lo más probable es que el famoso duende gordo al que llaman Papá Noel no proceda de Rovaniemi en la helada Finlandia, ni que viaje en un trineo tirado por renos.
Y si no aquí está la prueba de que en realidad gordo no es y navega en canoa por las tranquilas aguas del Lago Tana, ayudado por un par de fieles pelícanos.
Los renos, ya ven, no son renos, que son remos. REMOS.


Los barrios del mundo


Los barrios del mundo (Fragmento) 
                                                             De Yannis Ritsos


Este verano enconado llegó, como si fuera el último.
Grava el saco del sol nuestros hombros heridos,
los frutos a través de las hojas muestran sus puños cerrados.
Y no sabes siquiera en qué mes estamos.
Nadie aró este año, nadie sembró.
Y no sabes siquiera qué tiempo hace.
El verano perdió su ruta entre los muertos
y las Épocas sentadas silenciosas en el bosque bombardeado.
Un camión abierto al camino matinal,
transporta a la ciudad cajones con balas.
Da la vuelta, se pierde en la polvorienta luz. No, no sabes...

Los barrios del mundo son tristes.
Están desnudos los barrios.
Las nubes sentadas en cuclillas sobre las casas
fumando las colillas del día.
La lechería en la esquina.
Se enciende la primera bombilla, un niño llora.
Su llanto colgado al atardecer
como un andrajoso cometa en los alambres del telégrafo.
Y las madres detrás de los cristales, piensan, piensan:
una mesa de madera sin pan,
la ropa sin lavar echada sobre la silla,
una redonda claraboya en la azotea estudiantil con su luz gris al atardecer
que es como un disco viejo de gramófono
con una canción que ya nadie canta.
Hermosa cancioncita -ya la hemos olvidado-.
Algo decía sobre el amor al aire libre
de una casita entre pinos,
un banco verde y el lucero de la tarde
alumbrando dos bocas besándose.
Hermosa cancioncita de verdad -ahora, ¿quién recuerda sus palabras?-.
Hemos escondido las banderas, hemos enterrado los libros en el huerto
igual que enterramos a un niño que apenas llegó a decir "mamá",
igual que enterramos una semilla ignorando cuándo saldrá el árbol.
Pero ¿quién recuerda ahora aquella canción?
¿Quién recuerda aquellos veranos pobladísimos de cigarras?
¿Aquellas calles de Atenas pobladísimas
de vivas, de sueños y de banderas?

Anochece temprano en los barrios.
Y son muy amargos los barrios.
El sol se pierde polvoriento detrás de los montes
como se pierde el ruido de una moto militar
en la lejanía de la avenida. No se oye nada.
Cerradas con llave las casas. Cerrados con llave los corazones.
Solo se oye el paso del policía
en los nocturnos barrios de Atenas.

Los barrios están tristes.
Los barrios han hundido sus barbillas en sus pechos
No hablan los barrios. La tarde pasea sobre los caminos de barro.
Solitaria como una luna vieja sin dar cuerda, en sus manos
como un ciego mendigo con su armónica. Toca una canción ciega.
No se abre ninguna ventana. El obrero que regresa a su casa
no se entretiene, atraviesa lentamente el umbral,
mira al suelo. Los niños le miran.
La mujer cose un calcetín. No le mira.
"Tampoco hoy", dice, como si tuviera alguna culpa.
"Tampoco hoy encontré trabajo", dice. 
Y los niños no saben y están tristes
y el vasar de los platos está triste
como una pequeña escalera que no conduce a nada,
y los cacharros de barro están tristes,
como lunas que no tienen que alumbrar,
y el huevo de madera de coser dentro del calcetín
está como un puño apretado,
es como un puño escondido en un bolsillo vacío.

Los barrios no hablan,
los barrios se enfadan,
los barrios se esconden en las sombras
apretando sus puños. No hablan.

Las noches pasean silenciosas por los barrios,
arrastrando al callejón sus zapatos reventados,
de repente sus tacones golpean la piedra
como golpea la culata del fusil sobre la puerta.
Entonces se condensa el silencio. Las casas se aprietan una al lado de la otra
como se aprietan las manos de los presos
en el momento en que la gran llave gira en la puerta.
Despacio. No te muevas. Las estrellas,
con sus espuelas sobre los tejados. No te muevas.
Se pierden poco a poco como pasos 
de una escuadrilla militar. Amanecerá. 

 

viernes, 26 de diciembre de 2025

Pasarse de la raya


A simple vista la imagen parece bastante anodina. Alguien paseando cerca del mar en un día de lluvia. La acabo de encontrar haciendo un repaso de fotografías de viajes antiguos y esta vez, sin embargo, me ha llamado la atención un detalle en el que no reparé en su momento. Lo acabo de ver, a punto de pasarse de la raya, en el momento inmediatamente anterior a cruzar el límite, como quien pasea por su casa, dueño y señor de todas las fronteras. El gato en su insuperable traje de camuflaje. 

martes, 23 de diciembre de 2025

Tres


 A JR le habría encantado esta imagen; él tan aficionado a las fotografías y a los grabados en los que aparecieran tres damas tres.
La instantánea está tomada en la fachada de Notre Dame des Victoires au Sablon en Bruselas, que es una iglesia más pequeña que la de París, pero que no tiene por qué tener envidia de la francesa, al menos desde mi punto de vista.
Así que sirvan estos ademanes eternos y pétreos de estas tres señoras para recordar que es tiempo de celebraciones (teóricamente), aunque no queramos y aunque no estén los hornos para bollos en el mundo.
De las tres me quedo con la del centro, la que piensa, que es algo que sigue sin estar muy de moda. Nosotros tampoco estamos ya de moda; por lo tanto para qué vamos a saludar si no tenemos ni remotas ganas de entregar el anillo de Sauron. 

domingo, 21 de diciembre de 2025

Bajar los brazos


Bajar los brazos a menudo se interpreta como rendición
en un mundo de desalmados y desalados.
Pero bajar las alas, al contrario,
 es parte de la sencilla concatenación de movimientos
que te permiten seguir volando.


viernes, 19 de diciembre de 2025

Mingitorio


Solazarse en compañía,
sea breve la micción 
o sea larga la efusión.

Voto a tal
o voto a cual, 
que si esto, que si lo de más allá, 
mas hay algo sin par

que no admite discusión:
Si hay que tener elección,
elijo que sea, sin dudarlo, con la mía.


jueves, 18 de diciembre de 2025

Hotel Florida





Estoy terminando "Hotel Florida. Verdad, amor y muerte en la Guerra Civil" de la periodista Amanda Vaill y, pese al subtítulo tan ostentoso, me está pareciendo sumamente interesante.
El Hotel Florida estuvo situado en la Plaza de Callao de Madrid junto a la Gran Vía y muy cerca del edificio de Telefónica, que durante la guerra y el acoso a la ciudad de Madrid por parte de las tropas sublevadas de Franco fue objetivo primordial de su artillería y su aviación.
El libro se detiene en algunos de los personajes que se alojaron en el hotel durante los meses de la guerra, periodistas extranjeros, funcionarios de la República, voluntarios de las Brigadas Internacionales, espías y poetas.
Recorre sus páginas la memoria de Arturo Barea e Ilsa Kulcsar, Ernest Hemingway, que situó ahí su única obra de teatro, titulada "La quinta columna", su ex amigo John Dos Passos, la periodista Martha Gellhorn y los fotógrafos Robert Capa y Gerda Taro. A su alrededor deambulan otros protagonistas extranjeros que, como algunos de los anteriores y en muchos casos, visitaron la Guerra de España con ánimo solidario y en otros, como quien va a hacer un picnic en vacaciones.  
Hoy, el Hotel Florida, como tantos otros edificios del patrimonio español, ya no existe. Fue derribado en la década de los años 60 del pasado siglo. Donde estaba, en la actualidad se levantan unos grandes almacenes. Síntoma de los tiempos. 

martes, 16 de diciembre de 2025

Gerda Taro


Tuvo que ser Louis Aragon, que había hablado por teléfono con los colegas de Gerda destinados en Madrid, Georges Soria y Marc Ribécourt, quien le transmitiera la terrible noticia. Y cuando la realidad irrumpió en su mente, Capa se derrumbó. Nada de lo que le decía Aragon podía parar su llanto.
La primera idea que se apoderó de él fue la de ir a buscar el cadáver de Gerda. Pero en cuanto Gerda murió, hubo más gente que intentó apoderarse de su cuerpo para usarlo en beneficio propio. En un primer momento, María Teresa León y Rafael Alberti lo llevaron a la sede de la Alianza en Madrid, donde exhibieron su ataúd para que le rindieran homenaje un sinfín de artistas, periodistas, políticos y militares (incluyendo al comandante de división Enrique Líster). Luego lo transportaron a Valencia, donde Constancia de la Mora colocó sobre el ataúd envuelto en la bandera el marchito ramo de flores que Gerda le había regalado diez días antes. Al final Louis Aragon, que insistía en que Gerda era "hija de París" y que por tanto debía ser enterrada en aquella ciudad, se impuso al gobierno republicano y consiguió llevarse el féretro. Pese a que Gerda no era militante comunista, el partido comunista francés compró una concesión por cien años en el cementerio de Pere Lachaise -el lugar de reposo de la crema de la intelectualidad francesa-, cerca del muro donde habían sido fusilados los communards de 1870, y empezó a preparar un funeral digno de un jefe de estado.  

Amanda Vaill.
Hotel Florida. Verdad, amor y muerte en la Guerra Civil.
Turner.

 

Estampas de París (II)


 





lunes, 15 de diciembre de 2025

Blog


Aparece ayer en El Diario Montañés esta pequeña columna publicada por el poliédrico Javier Menéndez Llamazares, paisano de mis dos tierras, sobre la pervivencia en el proceloso mar de las redes de los blogs (término de origen anglófono que viene a ser como un diario de a bordo, en román paladino). 

El autor del artículo se sorprende, al tropezarse con "La nube en la boca", de que aún existan estos artilugios, que tuvieron cierto éxito hace años pero que fueron decayendo posteriormente, como hojas de otoño, ante el avance imparable de redes sociales teóricamente más dinámicas, vertiginosas diría yo, pero por lo mismo, también efímeras y etéreas.

Sin embargo, lo cierto es que, como pobladores de la aldea de Astérix, aún hay galos por mucho que les moleste a los romanos. En mi propio blog hay, entre algunas olvidadas por sus autores hace tiempo, muestras de la resistencia de hoy:

https://extrangis.blogspot.com/

https://cuenya.blogspot.com/

https://javierbermudezvalencia.blogspot.com/

https://www.pilarsalamanca.es/

https://robertoruisanchez.blogspot.com/

https://vocesdelextremopoesia.blogspot.com/

https://www.lospueblosdeshabitados.net/

https://elrobledaldetodos.blogspot.com/

Y ya por último, aparte de agradecerle a Javier Menéndez Llamazares su capacidad de sorpresa, me apetece expresar las razones por las que "La nube en la boca" sigue existiendo a día de hoy. Son dos:

1- Porque le tengo cariño a esa nube y... 

2- Porque sigo existiendo yo.