Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

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sábado, 1 de agosto de 2026

Un rincón.


Es, tal vez, el lugar que más me gusta de la ciudad. En la esquina menos gentrificada de una, sin embargo, coqueta Plaza Mayor.

Un corner desde donde, si pudiéramos, deberíamos meter goles por la escuadra al turismo desaforado.

Un espacio vestido de melancolía. La resistencia de otros tiempos.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Bares

Benditos sean los bares 
en los que cada cual
es un artista y es un náufrago 
atracado al buen puerto
de una barra como un verso,
amarrado al noray
de los cañeros.
Benditos sean los bares, 
timón y guía 
de locos cuerdos
e insensatos.
Benditos los bares
y la derrota dulce
o la borrasca
que hasta ellos nos ha traído.
 

sábado, 13 de diciembre de 2025

Le maquis




Muchas veces fantaseamos con que íbamos a fundar un garito que se llamaría "La taberna del maquis", sin pensar en que los hados no nos llamaban a ninguno de nosotros por la senda de la regencia de un bar y que lo cierto era que donde, real o republicanamente, nos gustaba estar era en el lado correcto de la barra. Es decir, en el de la clientela alegre y dicharachera. La que bebe, la que tertulia y la que observa ladinamente a todo aquel que entra o sale por la puerta.
Fantaseamos muchas veces, casi tantas como con la Librería La Varsoviana, sin saber que ya había una taberna de maquis en Bruselas y una varsoviana que expendía alfajores en Santiago de Chile.
Y aquí seguimos por el momento, cada uno en uno de los lados del destino. Supongo que todavía tejiendo y destejiendo sueños. 


sábado, 27 de mayo de 2023

Rubicón

 
Aquella fotografía con George Brassens, Léo Ferré y Jacques Brel,
el saxo doliente de Coltrane fluyendo en los oídos,
la tricolor sangrando Gernikas, Salvador Allende mirándonos de frente,
esa dama a punto de iniciar un baile mientras abre los brazos
imaginando una corola, la flor de un pensamiento,
y nosotros, en sueños pretéritos, derramando versos
como quien cruza, también hoy, el Rubicón de nuestras vidas.

                                                           MCH

sábado, 11 de julio de 2015

Volver


Acodado en la barra del bar, con la familiaridad de un veterano o la constancia de un busto de Hemingway, observo la ausencia en un gesto mil veces repetido, primitivo. Como diría un Heráclito atacado por una sed de siglos de democracia helénica, uno nunca llega a beberse, por mucho que lo intente, la misma cerveza en el mismo garito. Y así es: aquí faltan parroquianos y sobran años de distancia.
Sin embargo, el escenario parece el mismo. Las mismas mesas, las mismas sillas, los mismos libros soportando las paredes; en ellas los mismos cuadros: los paisanos de Saint Kilda, la vieja orquesta cubana, las tímidas desnudeces de mujeres de 1920, el cartel del Sub, el dibujo de aquella fiesta solidaria, la plaza llena de tanques en fila china, el retrato del Che…
El retrato del Che.
En una ocasión en que estábamos solos, el camarero me preguntó: “¿Si este bar desapareciera algún día con qué te gustaría quedarte?”
Y yo le contesté, con demasiada seguridad, mirando el inusual retrato de un Guevara de ojos sonrientes, tan lejos del conocido guerrero icónico.
El retrato, hoy, sigue ahí, prisionero de la pared y de la indiferencia. Y yo debo aceptar que me equivoqué.
“¿Si este bar desapareciera algún día con qué te gustaría quedarte?”
Ya ven: Con las noches de humo y las largas conversaciones, tiernas y repletas de ironía. Con los grandes proyectos irrealizables. Con tres o cuatro versos. Con los besos y los abrazos y la música que rodeaba el mundo y regresaba a ese pequeño y oscuro lugar donde vivíamos, tan borrachos de tiempo que olvidábamos por momentos que, en algún lugar fuera de allí, teníamos casa.   

viernes, 26 de junio de 2015

De nuevo la poesía

                      Buenos Aires (Argentina)

Donde te espero,
donde te sueño,
donde te pierdo
y más tarde te encuentro.
Palabra sobre palabra,
tras el quicio de la puerta,
en la desconocida que pasa,
en el viejo que canta un cuento.
Donde te niego,
donde te beso,
en la sombra,
en el espejo
donde me mira
la turbia luz.

                        MCH

martes, 6 de enero de 2015

Un beso celta

    Foto de Fede.

Por fin Fede me proporciona esta fotografía del pub de Dublín en el que estuvimos celebrando cumpleaños en 2011 con un estupendo Irish Stew.
La imagen es posterior al estofado. Digamos que el postre llega (para algunos) en plena digestión.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Un garito contra la lluvia

Días apenumbrados y lluviosos en Burgos, que intentamos soslayar buscando refugio en diversos museos arqueológicos. Visitamos el de la Evolución, nacido a la sombra de las impresionantes excavaciones de Atapuerca, y también el Bar Patillas; un reducto en el que obsesivamente se multiplican por las paredes, hasta no dejar hueco alguno, imágenes, dibujos, fotografías y carteles de toda laya.
Por un momento me imagino que si un arqueólogo cayera por allí provisto de navajilla y pinza de depilar (ignoro si en el kit del arqueólogo figuran semejantes instrumentos), y se adentrara en los distintos niveles de papel fotográfico y papel couché hasta llegar a la piedra, probablemente fueramos testigos de otro ejemplo de la evolución humana, al menos durante el puñado de décadas de existencia del insólito y aflamencado Bar Patillas.
Y además el botellín de cerveza, que no es cosa de desperdiciar, sale por un "leuro" o "talento", tal como lo denomina el colega que me descubrió el garito en cuestión.

jueves, 6 de noviembre de 2014

El Iberia

No hace mucho, estando aún en Argentina, incluí una entrada a esta nube (Cuarteto de Buenos Aires) en el que explicaba alguna de las vicisitudes del Café Iberia, en la Avenida de Mayo de Buenos Aires. A la entrada diversas placas hacen referencia a batallas de la Guerra Civil, a la lucha contra los crímenes del franquismo, y en homenaje a los caídos, represaliados y exiliados en defensa de la República Española. Una pequeña isla al otro lado del mar de dignidad y memoria histórica sobre nuestro pasado reciente.  

domingo, 26 de enero de 2014

Las cuatro y diez

 -Esta noche te llevaré a un local [...] Creo que ahí verás el Chile que quieres o que esperabas encontrar.
-¿Qué Chile crees que...?
-El Chile anti Pinochet, alzado contra la injusticia, libertario, de izquierdas, popular.
-¿Existe realmente?
-Oh sí [...]

El local se llamaba Cuatro & Diez y su nombre era un homenaje a Luis Eduardo Aute y a su canción. Los tapetitos de papel de colores rezaban: "Date prisa que ya son las...Cuatro & Diez". Natalia había insistido en que fuéramos temprano para poder sentarnos a una de las pequeñísimas mesas de la parte del escenario. Y lo conseguimos. Ocupamos una junto a la pared y la ventana que daba a la calle Antonia López de Bello. Una calle ruidosa, animada, llena de pequeños bares y locales como aquel, con música en vivo.
-¿Qué tal? -me preguntó ella.
Supe a qué se refería. El escenario era diminuto, con capacidad, como máximo para dos personas apretadas. Allí no había conciertos de rock. Allí era el marco idóneo para un cantautor armado tan sólo de su guitarra y su voz. Y me bastaba con ver la "decoración" para saber qué clase de cantautores podían desfilar por allí. Por encima destacaba una bandera del FSLN nicaragüense, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, roja y negra. En la parte de la derecha un póster de Víctor Jara con su inconfundible sonrisa y la guitarra en las manos. En la parte de la izquierda otro mucho más grande, del Che, de cuerpo entero. En medio destacaba el anagrama del club flanqueado por las imágenes grandes de dos mujeres de espaldas, una en bragas y otra con el trasero al aire. La gente también era característica, cabello  largo, barbas, vestimentas informales.
Se me erizó el vello.
Para mí era como volver por el túnel del tiempo a la España de 1975 a 1978, más o menos.
-Mágico -fue lo único que se me ocurrió decirle.
-Pues espera y verás.

                                                                               Jordi Sierra i Fabra.
                                                                               El peso del silencio.
                                                          

viernes, 29 de noviembre de 2013

La Liberté

En París, y gracias a Guillermo (parroquiano asiduo), me encontré con La Liberté, el bar del que yo también sería fiel cliente si viviera allí.
Un remanso heterogéneo y una isla de libertad en tiempos de leyes de seguridad que nos asolan y que son más bien ajustes de cuentas por parte de los vencedores.
La misma historia de siempre, que este país conoce bien. 
El dibujo de la fotografía superior adorna el tablero de una mesa, tal como se puede comprobar por los cercos que han dejado los vasos, y la otra ilustración es el estandarte del local que cuelga de una viga sobre la barra.


Por cierto, que el bar, cuando entré, me resultó demasiado familiar. Me parecía haber estado allí durante los últimos 20 años.
Lástima que no sonaba la balada del Valle de Strathmore.

lunes, 10 de mayo de 2010

Ave Turuta


Quizá algunos pensaron que derribando unos muros acabarían con lo que contuvieron. Aunque lo más seguro es que ni siquiera pensaron en que hay lugares que, esencialmente, son mucho más que la pura apariencia de lo que son. La especulación, a su pesar, cerró un bar y abrió un mundo…