Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

domingo, 6 de septiembre de 2026

Una intrusa en la NASA


Desde esta altura que me da mi capacidad de volar, mi experiencia y mi intuición los veo.

A ellos, que quieren meternos miedo con los otros (nosotros).

A ellos, con su infinita capacidad de reducir el espacio de los otros (nosotros) a la mínima expresión.

A ellos, que pretenden dar miedo al miedo (pero jamás lo van a conseguir con los otros-nosotros).

A ellos, con sus cabezas afeitadas, sus camisetas negras adornadas de calaveras, sus posturas de matones de feria de extrarradio, valentones de manada, bizarros de opereta.

A ellos, que hablan un solo idioma, lo hablan mal y lo escriben aún peor.

A ellos, reduccionistas de campos de concentración.

A ellos, que su única aspiración es que los otros-nosotros seamos intelectualmente sencillos como ellos. Es decir, marcando la raya por abajo.

A ellos, que les molestan las pandereteras gallegas, los danzantes teatrales, los actores que no se pliegan y los otros-nosotros.

A ellos, que no se miran al espejo jamás por no asustarse con lo que ven.

A ellos, que no leen dos líneas seguidas por temor a que les reviente la cabeza.

A ellos, y a los que manejan sus hilos de marionetas.  

Desde esta altura a la que nunca van a llegar los veo. 

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