Y aquí estamos y aquí seguimos, apostados como jilgueros en la espesura, contemplando el devenir, viendo sin ser vistos, o eso pensamos con la ingenuidad que da el creernos inocentes de todo mal.
Si hay que volar, volamos. Si hay que agazaparse nos escondemos. Nunca fue deshonroso esperar al buen tiempo y a la ausencia de tormentas.
Somos flores y comienza mayo.