Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

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domingo, 23 de abril de 2023

Comienzo de la sombra


Nunca me había pasado de andar sin un peso en el bolsillo. No podía comprar nada y no me quedaba nada por vender. Mientras iba en el tren me gustaba mirar el atardecer en la llanura pero ahora me era indiferente y hacía tanto calor que esperaba con ansiedad que llegara la noche para echarme a dormir debajo de un puente. Antes de que oscureciera miré el mapa porque no tenía idea de dónde estaba. Hice un recorrido absurdo, dando vueltas y retrocediendo y ahora me encontraba en el mismo lugar que al principio o en otro idéntico. Un camionero que me había acercado hasta la rotonda me dijo que encontraría una Shell a tres o cuatro kilómetros de allí pero lo único que vi fue un arroyo que pasaba por abajo de un puente y un camino de tierra que se perdía en el horizonte. Dos paisanos a caballo seguidos por un perro mugriento iban vareando animales y eso era todo lo que se movía en el paisaje.

Una sombra ya pronto serás.
Osvaldo Soriano.
Seix Barral. 

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Argentina, 1985


El día 31 de octubre, ha sido entronizado, parece ser, como el Día de Reparación a las víctimas del franquismo o algo así. Supongo que en este tipo de acontecimientos y fechas señaladas se va más a la excusa que al fondo. Y es que la reparación no debe tener fecha pero sí debe tener tiempo. Todo el tiempo del mundo. Algo que aquí se suele tapar con paños calientes.
Para celebrar ese día, no obstante, me fui en León a ver la película “Argentina 1985”, que cuenta el atrevimiento que tuvieron allí para juzgar a la cúpula de dictadores (que es lo mismo que asesinos) que asolaron durante siete años, aunque fueron más, aquel país hermano.

Y digo atrevimiento, arrojo o valentía, que es lo que ha faltado aquí.

La película se centra en las figuras históricas de los fiscales Strassera y Moreno Ocampo, pero con la fotografía que acompaña prefiero recordar al trabajo callado y que raramente se recuerda de sus jóvenes ayudantes. Tengo para mí, aunque puedo equivocarme, que fue precisamente esa labor animosa, junto a otras que no se ven reflejadas adecuadamente en la película, la que convenció a los protagonistas mencionados para saber que podían llegar y que el reto no era una entelequia.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Librería 68

    Buenos Aires. Argentina.

Un poco a destiempo pero me apetece dedicarle esta foto de librerías a mi hermano, porque es un rufián, porque en ocasiones padece de melancolía y, sobre todo, porque hoy ha cumplido la primera etapa en su particular carrera de fondo. 

viernes, 26 de junio de 2015

De nuevo la poesía

                      Buenos Aires (Argentina)

Donde te espero,
donde te sueño,
donde te pierdo
y más tarde te encuentro.
Palabra sobre palabra,
tras el quicio de la puerta,
en la desconocida que pasa,
en el viejo que canta un cuento.
Donde te niego,
donde te beso,
en la sombra,
en el espejo
donde me mira
la turbia luz.

                        MCH

domingo, 23 de noviembre de 2014

Cita en la cumbre

  Fotografía: Sol Valbuena. Mendoza (Argentina)

sábado, 15 de noviembre de 2014

Enrojecer




El don de enrojecer


Me gustan las mujeres que enrojecen.
Tanto cromática,
poética,
como políticamente.

Para empezar me gustan
porque son la única prueba contundente
de que aún hay vida
en mi huraño corazón.

No es que aborrezca
a las féminas azules,
grises o celestes.
Es simplemente que
en nada se comparan
a las que tienen
el Don de Enrojecer,
que equivale nada menos,
a reinventar cada mañana la utopía,
multiplicar los panes y los sueños
y poner las cosas más calientes…

Tanto romántica, política,
como poéticamente.

Me gustan las mujeres que enrojecen,
pues aquellas hembras
que aún suelen sonrojarse
son la última trinchera que nos queda
en la lucha contra el neo-desamor.

Cuando te tornas, mí bien,
del verdadero color de las estrellas,
quisiera entonces, tantas cosas
y entre ellas…

ser peregrino en tu piel
cuando anochece,
comer tus besos,
uno a uno,
lentamente,
curar tu soledad,
e incluso a veces…
quisiera simplemente
amarte amor
cuando enrojeces.



                                   Martín Echeverría

lunes, 10 de noviembre de 2014

Y ballenas

Puerto Pirámide. Argentina.

Las gaviotas cocineras asedian a las ballenas como forajidos. Esperan a que asomen a la superficie para atacarlas con la intención de llevarse pedazos de su piel y de su grasa. Las heridas que les causan son, en ocasiones, de bastante consideración.
Alguien diría que esta práctica alimenticia no deja de ser parte de la lucha por la vida. La naturaleza es así, hermosa y cruel.
Sin embargo, durante los días que nos dedicamos a la observación de las ballenas, las andanzas de las gaviotas nos ponían de los nervios.
Para entonces, como gaviotas cocineras, auténticos facinerosos al descuido ya nos habían aligerado de equipaje.
Ellos "luchaban por la vida" y nosotros comenzábamos a ejercer, a la manera de Antonio Machado, de poetas en exilio, "casi desnudos, como los hijos de la mar".  

domingo, 9 de noviembre de 2014

Ballenas

Puerto Pirámide (Argentina)

Nos acercamos desde la terminal de autobuses al mar por una calle aún dormida. Más allá amanece entre gaviotas.
A lo lejos las vemos por primera vez. O más bien las intuimos, bajo los chorros de niebla que parecen salir de las profundidades. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

El Iberia

No hace mucho, estando aún en Argentina, incluí una entrada a esta nube (Cuarteto de Buenos Aires) en el que explicaba alguna de las vicisitudes del Café Iberia, en la Avenida de Mayo de Buenos Aires. A la entrada diversas placas hacen referencia a batallas de la Guerra Civil, a la lucha contra los crímenes del franquismo, y en homenaje a los caídos, represaliados y exiliados en defensa de la República Española. Una pequeña isla al otro lado del mar de dignidad y memoria histórica sobre nuestro pasado reciente.  

domingo, 2 de noviembre de 2014

El Caracol

    El Caracol. Paso de los Andes entre Mendoza (Argentina) y Santiago de Chile.

martes, 28 de octubre de 2014

Librería 54

Esquel. Patagonia Argentina.


Los murales y pintadas contra la minería, por el agua y la vida decoran la mitad de los muros y paredes blancas de Esquel, recordando una certeza que comparten todos los que consiguieron echar a la minera en 2003: mientras siga habiendo oro debajo de la montaña no podrán estar completamente tranquilos.

Son las diez de la noche en la librería Macayo, ubicada en la calle comercial. Gustavo Macayo abre la persiana metálica y ceba unos mates, especiados con manzanilla y otros yuyos de la zona. Heredó la librería de su padre. Después de viajar por América Latina, volvió para encargarse del local y convertirse en abogado de todas las causas perdidas de la región. Pese a que su ámbito son los juzgados, no le gusta darle demasiada importancia al trabajo de los abogados: "La verdadera victoria no se da en los tribunales, sino en la calle, en la conciencia de la gente".

"Crónicas del estallido"
(Viaje a los movimientos sociales que cambiaron América Latina)
Martín Cúneo y Emma Gascó
Icaria / Antrazyt