Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

viernes, 6 de febrero de 2026

Ybor City


Cuando contemplo fotografías antiguas de mi familia, en numerosas ocasiones me asaltan dudas al observar los imprecisos rasgos de aquellos que aparecen en ellas. ¿Será o no será? ¿Será en su juventud aquel tío carnal de mi madre que yo alcancé a conocer en los últimos tiempos de su vida? 
Mi madre también murió ya hace unos años y echo mucho de menos cantidad de aspectos de mi relación con ella. No los voy a relatar aquí porque pertenecen a mi ámbito privado y solamente a mi me interesan, pero sí diré que ella, con su memoria privilegiada, era la que sostenía parte de la mía, al menos en todo aquello que me unía a su pasado, que de una u otra manera también es el mío. Digamos que desde que falta tengo de algún modo una memoria demediada. Es así, y supongo que no es nada fuera de lo común cuando nos desaparecen referentes que alcanzan unos cuantas décadas más atrás que las habitadas por nosotros.

Por lo que sé o por lo que recuerdo, parte de los hermanos y otros familiares de mi abuelo emigraron a Estados Unidos a principios del siglo XX.
Por lo que sé o por lo que recuerdo, algunos regresaron al cabo de un tiempo, pero otros se establecieron allí para siempre.
Por lo que sé o por lo que recuerdo, cartas y fotografías llegaron a casa de mi madre durante mucho tiempo desde la ciudad de Tampa en Florida. Algunas veces, algunos descendientes volvieron de visita, hijos y nietos de los primeros que se marcharon. Eran los años 60 y comienzos de los 70. Para ellos, con nuestras vidas de subdesarrollo, éramos la demostración palpable de que estaban bien donde estaban, tranquilizados por sus pasajes de regreso a una turbia modernidad.

A lo largo de mi vida habré visto esta imagen en cinco o seis ocasiones. Siempre me trasladó a escenarios cinematográficos de la polvorienta época de la Ley Seca, pero hasta hoy no había advertido que en la propia estampa aparece el lugar exacto: Ybor City.
Según Internet, vecindario histórico situado al noreste del centro de la ciudad de Tampa. Fundado en 1885 por unos empresarios fabricantes de puros dirigidos por un tal Vicente Martínez Ybor, valenciano él. Fue habitado por inmigrantes, sobre todo cubanos, españoles (principalmente de Asturias, según parece) y sicilianos.
Ignoro, como tantas otras cosas, si los parientes de mi abuelo inicialmente se dedicaron a la manufactura del tabaco, y tampoco tengo, creo, posibilidades de descubrirlo porque a lo largo de los años y con la desaparición de las generaciones anteriores a la mía se fueron quebrando los frágiles vínculos.
Además, Estados Unidos no es un país que me llame gran cosa y el concepto de familia, he aprendido a lo largo de los años que es algo cercano a lo etéreo e ilusorio. Pero aún así seguiré intentando adivinar en las viejas fotografías de mi infancia lo que de ellas hay en mi.  

Por cierto, si alguien tuviera interés en adentrarse un poco más en la vida del fundador de Ybor City , bastante interesante por lo demás, puede entrar en la Wikipedia y descubrir que uno de sus socios en la empresa fundacional de la barriada se llamaba Ignacio Haya. Lo cual tal vez explique un poco más, aunque nada sé de este Haya, el porqué de la diáspora de mis antepasados.


Los árboles de la noche


Ya. Ya sé que no es con exactitud un bosque, tal como se apresuraba a indicarme alguno de mis compañeros de viaje. Será una plantación y no un bosque pero, en probidad, a mi me da igual. Me encantaba caminar entre ellos, estos cedros japoneses y farsantes, porque a pesar de su nombre, ni eran cedros ni eran japoneses. Árboles son, y en su espesura, muchas veces, desaparecía la luz y nacía la noche. Y entonces yo, pese a ser poco noctámbulo, arborecía con ellos.

jueves, 5 de febrero de 2026

Pico de coral


Una vez, hace bastantes años, me encontré a un ejemplar solitario en unos prados cerca de mi casa, pero lo cierto es que nunca los había vuelto a ver. Estos pertenecían a una bandada que volaba sobre un terreno a las afueras del pueblo de Sete Cidades (Isla de San Miguel, en las Azores), cerca del lago que se formó en el cráter del antiguo volcán. 
Le llaman Pico de Coral (Estrilda astrild) o también Estrilda común, y es una especie originaria de África, introducida en el sur de Europa por sus llamativos colores. Es de suponer que los primeros ejemplares de esta ave escaparon en algún momento de sus jaulas. Quizá. 


miércoles, 4 de febrero de 2026

Uclés y las fuerzas gravitatorias


Mira que no quería yo hincarle el diente al tema del Uclés y del Reverte, pese a inclinarme sin dudarlo hacia las razones del chaval de la península de las casas vacías, en relación con la trampa para osos que era el encuentro de Sevilla en el que se pretendía analizar esa guerra que perdieron unos y ganaron otros, como todas las guerras que en el mundo han sido (raro es que acaben en empate).
Pues eso, que yo no quería. Pero está siendo tal el ataque hacia David Uclés, por haber descubierto las cartas marcadas de la liebre, desde algunos (muchos) medios de comunicación, que ya no me he podido resistir más.

Yo sí que he leído su novela sobre la Guerra Civil en Iberia y, pese a resultarme interesante, entretenida y con un planteamiento realmente novedoso para nuestra larga lista de literatura bélico-civil, debo confesar que al final sentí un poco de saturación con tanto realismo mágico sobre un episodio de nuestra historia tan cercano y que, desde luego, nada tuvo de magia. Pero mi visión no deja de ser un caso de sensaciones básicamente individuales que no corresponden a un critico profesional ni se pretenden extrapolar a ningún otro lector. 

Pero volviendo a los medios de comunicación también creo necesario advertir que su papel respecto a la figura del joven escritor ha variado enormemente tras el episodio de su renuncia a participar en el encuentro generado por Pérez Reverte y sus adláteres. Es como si todos a una se hubieran puesto de acuerdo para ajustarle las cuentas a alguien que con su exitosa novela se ha atrevido a atentar de algún modo contra lo establecido. Y para colmo va el insensato y gana el Premio Nadal.
Basten para comprender lo anterior los siguientes titulares y comentarios de los distintos libelos:

-David Uclés, un Premio Nadal facilón (ABC)

-El Premio Nadal de David Uclés: un pastiche plano, mohíno y desaborío (El País)

-Crítica de 'La ciudad de las luces muertas', la novela de David Uclés: demasiadas gracietas y ganas de epatar.
El autor de 'La península de las casas vacías' despliega una poderosa capacidad fabuladora, pero esta obra, ganadora del Premio Nadal, fatiga por reiterativa.  (El Español)

"La ciudad de las luces muertas", de David Uclés: entre la luz literaria y el apagón público.  (La Razón)

Pasmo por la sarta de tonterías de David Uclés sobre historia: "Franco era un bobo exento de cultura"
David Uclés –ganador del Premio Nadal este año– ha cargado contra Franco, Carmen Polo e Isabel Díaz Ayuso en una entrevista para el diario El Español. (Libertad Digital)

Uclés y el peso de la boina.
Se dice de Uclés que confunde el activismo con la literatura, o que dedica más esfuerzo a planificar la estrategia comercial de sus obras que a limpiarlas de solecismos, anacolutos, gerundios y topicazos, que es lo único por lo que deberíamos pagar a un escritor. Se acusa a Uclés, en suma, de cultivar a su personaje antes que a sus personajes. Un personaje de diseño, calculadamente progresista, con el catálogo en regla de filias y fobias compulsadas por un mandarinato cultural que aún concede los premios o administra las cancelaciones en España. (...)
Y aquí nos tiene a los demás, conmovidos ante el candoroso despliegue de la estupidez, escribiendo columnas obvias sobre la clamorosa intolerancia de los apóstoles de la tolerancia.  (El Mundo).

No tengo ni idea de cómo será la novela que ha ganado el Nadal este año, pero tal confluencia de comentarios negativos (hasta alguna rojiparda se ha atrevido a llamar fascista al pobre Uclés) en otras circunstancias podría informar de un pestiño de difícil catalogación, pero permítanme que a la luz de los últimos acontecimientos guerracivilescos tenga amplias dudas de que esto no sea un movimiento plenamente interesado.

Además ha habido otros destellos de insidia capaces de colmar la paciencia del más templado. Por ejemplo, el señor Pérez Reverte en su diatriba, y a punto de congestión, ha sido capaz de advertir a los lectores de Uclés, sin sonrojo alguno, de que actúen en consecuencia respecto a próximas entregas literarias del jienense, lo cual ya es rastrero hasta decir basta.
Pero lo más de lo más, de lo cual se hace eco el diario ABC, que ya saben que se caracteriza habitualmente por su  regia "ecuanimidad", es una filfa atribuida de nuevo al señor Pérez Reverte según la cual David Uclés, que para rechazar su participación en "La guerra que todos perdimos" manifestó que ésa es una afirmación errónea, en un encuentro anterior en la sede del Instituto Cervantes, charlando con Julio Llamazares sobre su libro "La guerra de mi padre" aseveró todo lo contrario. 
Y en este momento voy a ajustarme a lo que transcribe el ABC: "En la presentación de Llamazares dice, por contra, al invocar la herida abierta de la guerra civil: «El empieza con una frase que, cuando la leí, ya me tranquilicé, me gustó muchísimo y dice así la primerísima frase, la dedicatoria [entonces la lee]: 'A los que perdieron la guerra de uno y otro bando'.» Entonces, Uclés apostilla: «A mí eso ya me ganó..."

Tengo muy claro lo que pretendió Julio Llamazares con la cita que se menciona de su libro porque, en efecto, la guerra la perdió gente de uno y otro bando, tal como él señala acertadamente, pero aún así no la perdieron todos. Ni militares golpistas, ni la Iglesia colaboradora, ni terratenientes, ni todos aquellos que se beneficiaron ampliamente, de una o de otra manera, de la caída de la República durante las décadas siguientes. 
Pretender hacer pasar una afirmación como la del frustrado acto de Sevilla por lo mismo que la dedicatoria que Julio Llamazares hace al comienzo de su libro es de una desfachatez (nunca mejor dicho) abismal y también una muestra de que los que nos hacían comulgar antaño, ahora nos quieren hacer tragar las ruedas de los molinos otra vez. Vamos, como siempre, las mentiras a sacos.

  

La Isla en Amberes




A finales del pasado otoño, durante mi visita a Bélgica, dejé encargado en una librería de Amberes un ejemplar de La Isla del Tesoro en el idioma de Flandes. Y aquí está, La Isla en neerlandés, gracias a la colaboración de Said y de María, de Ana y de Concha.
Algún día tendré que hacer un recuento de ejemplares y de idiomas del libro de Stevenson que guardo en casa. Pero por el momento procastinaré una vez más.  

martes, 3 de febrero de 2026

La hostia


Debe ser que me pasé los días abrumado, o quizá anublado, o más bien amerizado. Pero el caso es que, en la orilla, contemplando el vigor oceánico, mientras mis oídos se empapaban del sonido sinfónico del mar, no advertí a tiempo la cadena, que a media altura separaba el camino del solar inmediato. En el último momento conseguí sobrepasar con una pierna el obstáculo, con la mala fortuna de que dejé atrás la otra enredada.
La costalada fue épica, a la par que indigna, para mi maltrecha naturaleza y todavía la pierna se resiente. La pantalla del teléfono que llevaba en el bolsillo me sigue recordando el hecho con sus muescas cada vez que la miro y la cámara fotográfica, como casi siempre, se salvó in extremis.
Y mientras tanto, el mar sigue rugiendo hermosamente, las gaviotas continuarán cabalgando olas y las torres de basalto permanecerán allí inconmovibles cuando el accidente y yo seamos algo menos que un recuerdo.
No me digan que no es la hostia.

   

lunes, 2 de febrero de 2026

Ventanas




Ventanas para observar al mundo,
para mirar dentro,
para mirar al perro que pasa sonriente y desocupado,
para mirar lo que fue y lo que no está.

Ventanas oscuras,
ventanas que ocultan,
ventanas que enseñan al que no sabe.

Ventanas a las que se asoman princesas del tercer mundo,
del cuarto estado,
cuando no están, de sol a sol, cosiendo ropas de siete euros
para las tiendas minoristas de tu calle.

Ventanas para el delfín
y el resto de los cetáceos
que se van a morir a las playas.

Ventanas ciegas que te miran
a ti, que te reflejas en ellas
sin verte.  

 



 

lunes, 26 de enero de 2026

Islas


 -Cada isla es un planeta. Quiero decir, con órbita, satélites y leyes propias. Inconfundibles. Si te conviertes en uno de sus habitantes por unos días, o incluso por unas horas, no te queda otro remedio que respetarlas...

De lo contrario, puede que ni logres acercarte a ellas, ni consigas abandonarlas. Porque las islas son mundos celosos de su libertad. Cualquiera puede visitarlas, pero solo pertenecen a los isleños, y a duras penas toleran a los islófilos.

Ernesto Franco.
Historias fantásticas de islas verdaderas.
Gatopardo ediciones.
Traducción: Natalia Zarco.


lunes, 19 de enero de 2026

Irán en sus manos.

Mercado de Ispahán. 2016. 

En 2016 viajé a Irán con la curiosidad de conocer, en la medida que alguien puede conocer en apenas veinte días, un país milenario y repleto de historia, aunque escondido entre la maleza teocrática interior y el malditismo con el que se le condena desde el exterior.
Me encontré, por lo general, con una tierra de gente afable, interesada, o atraída, por lo que venía del extranjero, gente que nos paraba por la calle para preguntarnos con amable curiosidad o deseosa de fotografiarse con nosotros, esos forasteros llegados del otro lado de las invisibles murallas.
También es cierto que, en ocasiones, se percibía el poder, el brazo amargo de ese dios dominante que cubre de velos externos a las mujeres y de imposiciones morales a toda la población.
Y si antes ya estábamos interesados por todo lo que sucedía en el país, después del viaje aún con más razón. Sufrimos con cada noticia que llega desde allí, con las rebeliones de muchísimas mujeres y muchos hombres, con sus trágicos destinos, con la dureza extrema con la que sus gobernantes restringen las libertades en nombre de su poder y de su religión.
Deseamos con todas nuestras fuerzas que llegue el momento en el que los y las iraníes sean capaces de tomar su destino en las manos, decidir qué hacer con su pueblo y con su día a día sin que nadie, ni desde dentro ni desde afuera, les impongan y les digan lo que tienen que ser.
Ojalá llegue pronto.

viernes, 16 de enero de 2026

La dame blanche


La dama blanca es una figura temible de las leyendas de algunos países del norte de Europa. Suele asociarse con la muerte que se aparece a los viajeros en parajes solitarios, boscosos y entre la niebla.
Es de suponer que este tipo de historias surgieron asociadas al miedo como forma de control social. Algo que, por otra parte, no ha perdido vigencia, tal como atestigua la deriva de Mister Zanahorio y su Gestapo yanqui en estos días. 
Y aunque la de la capital francesa no es exactamente una librería, sí parece un espacio libre de mentecatos. No obstante, los lugares como éste también corren peligro de extinción, al igual que las librerías y la paz. Prometo adentrarme en los secretos de esta dama, más halagüeña, tan pronto como pueda volver a París. La música y que ella turbe mis pensamientos es, efectivamente, un regalo.

martes, 13 de enero de 2026

Uruna


Los componentes de Uruna cuentan en su web (https://urunafolk.com/) que el vocablo por el que se nombran remite al aire fresco que surge de las cuevas o de las corrientes de agua. Y así debe ser, porque parece que dicha denominación les viene al pelo a juzgar por lo visto y escuchado en su actuación del pasado domingo en Escenario Santander. Un placer.

lunes, 12 de enero de 2026

Las puertas del Paine


Aún me parece que en cualquier momento va a salir por esa puerta, tal como hacía las mañanas que permanecimos en el Parque Nacional de Torres del Paine. Se paraba en el dintel con una sonrisa de satisfacción, bien dormido y bien desayunado, echaba un vistazo, con la piedad con la que se mira a veces a los resignados, a nuestra tienda de campaña alquilada y luego a nosotros, que empezábamos a desperezarnos tras una noche de sueños entrecortados e incomodidades, y ya después miraba a su alrededor, deteniéndose sobre todo en las soberbias cumbres del Paine, con la certidumbre de que aquel paisaje, si no era el del paraíso se le asemejaba mucho, o al menos con una amplia consciencia de lo que significaba la plenitud y la belleza. Esa belleza que persiguió a lo largo del mundo, con obstinación, durante todos los años de su vida. 
Que la encontrara o no es solamente un asunto suyo.
Mientras tanto, espero que haga hoy algo bueno con su día, al menos con el vaso del brindis en la mano, esté donde quiera que esté.

domingo, 11 de enero de 2026

María República


-Esta inspección general -dice Su Reverencia a María- la estoy haciendo por ti. Para que veas que el Poder debe ser agresivo y cruel.
-Sí Reverenda Madre.
-Para construirlo, es preciso un alma más inmoral que la propia inmoralidad.
-¿Y para destruirlo, Reverenda Madre?
-El Poder no se destruye. Se sustituye. Pero siempre por sí mismo. 

Agustín Gómez Arcos.
María República.
Cabaret Voltaire.

viernes, 9 de enero de 2026

Un mundo feliz


Me encuentro esta imagen inquietante en la Biblioteca Central dentro de la exposición de trabajos seleccionados en los Premios de Artes Plásticas de Cantabria. Este, junto a otro similar en el que la cámara espía se fija en el libro de Ray Bradbury titulado "Fahrenheit 451" es obra de Elisa Terroba.
No descubrí por ningún sitio a la tercera pata del banco, que sería sin duda la novela "1984", pero baste como muestra ese "mundo feliz" de Aldous Huxley al que negligentemente nos encaminamos. Mis felicitaciones para la artista. 


jueves, 8 de enero de 2026

Cesura para Renée

 Cesura para Renée


Con un soneto y dos o tres metáforas
situadas adecuadamente
en puntos vitales
se puede fabricar un alma
que, explosionado a voluntad,
os parta los hemistiquios
y elimine por fin de nuestra existencia
vuestras repulsivas hipérboles.

Imperator


El emperador observando atentamente el devenir
y, sobre todo, adónde vas a hacer acopio de gasolina.

miércoles, 7 de enero de 2026

Forajidos, bandidos y bandoleros

 

Frank y Jessie James,
Bob Younger,
Billy el niño,
Billy Clanton y hermano.
Butch Cassidy,
Sundance Kid,
los hermanos Dalton,
los hermanos Malasombra sin duda,
Bonnie & Clyde,
Donald & Minnie.

martes, 6 de enero de 2026

Risk



 


Esta noche he soñado que los rusos
ocupaban militarmente Alaska,
dando comienzo así a sus maniobras
para derribar una dictadura planetaria.
A continuación, Japón bombardeaba
la península de Kamchatka,
vaya usted a saber por qué.
Alemania entraba en Dinamarca.
España se aseguraba el control de Portugal.
Los griegos tomaban posiciones frente a Estambul.
Y al final, al despertarme,
¡oh, iracundo Aquiles!,
ardía
Troya.  

lunes, 5 de enero de 2026

Cabalgata


En una noche como la que vendrá, pero hace al menos cuarenta años, en mi barrio había cabalgata, humilde como es normal en un barrio obrero, pero era una cabalgata, y a nosotros nos daba igual -y supongo que a los críos, fascinados por la llegada de los magos, también- que no hubiera lujos de ningún tipo y que resolviéramos las cosas como siempre lo habíamos hecho. Es decir, con una pizca de atrevimiento y muchísima improvisación (o viceversa). Que los Reyes Magos se presentaran a bordo de Dyane 6  o, sobre todo, de Renault 2CV (Dos caballos), asomados para saludar desde su techo desplegable, no dejaba de ser una burla al destino a falta de dromedarios (al menos hoy nos libraríamos de críticas por maltrato animal), y que la otra parte de la comitiva real viajara en moto o en bicicleta adornada con espumillón era bastante apropiado y familiar para los medios de locomoción del lugar.
También es cierto que entonces nos sobraba ilusión y nos faltaba algún Baltasar originario, por lo que también, si fuera hoy, nos podrían acusar de algo que se llama "blackface" (así, en inglés paladino) y por tanto de racismo, pero nada más lejos de nuestra intención. Como dije antes, solo era cuestión de escasez y de improvisación. Además, en la actualidad, por suerte para nosotros y para este país, sí que habríamos encontrado a alguien apropiado.
Recuerdo que el rey Gaspar tuvo que quitarse las gafas de miope con las que afrontaba la vida, razón por la que le resultaba bastante difícil acertar con los caramelos y hacer algún que otro guiño de complicidad a amigos y familiares.
A día de hoy, de saber entonces como van algunas cosas por el mundo, presumo que habría tenido la tentación de no volver a ponérselas jamás.  



Querida Reina Maga