En nuestro periplo por distintos museos, iglesias, nuraghis y domus de janas de la isla de Cerdeña nos quedamos con muchas caras que ya no se nos despistan. Nos suele ocurrir eso de la tendencia a coleccionar rostros. En algunos casos puedes intuir los orígenes, en otros te vienen confirmados por los que saben más que tú. Y quizá algunos son un simple y diáfano producto de la imaginación. Pero lo cierto es que, más o menos fieles al original, más o menos reconocibles, son el producto del quehacer de alguien que se sintió artista y ejecutó con tanto acierto y, a la vez, con tanta suerte, para que el paso del tiempo no los haya borrado, que no nos queda más remedio que agradecer nuestra fortuna y que, desde luego, hayan llegado hasta aquí.
La nube en la boca
Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago
miércoles, 4 de noviembre de 2026
martes, 3 de noviembre de 2026
Hongos
La seta es un boleto multicolor, del género Hortiboletus, conocida por el nombre de Xerocomellus rubellus o Boletus rubellus. Al menos eso dice Google, porque yo de setas sé lo justo para comprarlas en la tienda y cocinarlas. Nada más. Por eso cuando me las tropiezo por el campo o por los bosques lo único que hago es observarlas, comprobar que ningún duende deambula por los alrededores y fotografiarlas, si me gusta su aspecto o me produce curiosidad. Luego las abandono a su libre albedrío, o más bien a su estático albedrío.
En las fotos que acompañan estoy en plena sesión de fotos. Como pueden ver, la cosa exige concentración y cuerpo a tierra mientras el foco se va alejando. Muy heroico no parece.
domingo, 1 de noviembre de 2026
Impresión otoñal
Aún maravillados por el incendio de colores que encontramos al llegar, salimos a pasear a la atardecida por los alrededores del pueblo. Mis ojos y mi cámara no encuentran descanso, y se enardece mi ánimo ante la hermosura que me ofrece la naturaleza alrededor.
Por este antiguo camino se llega a la huerta que tuvo durante un tiempo Valbuena. Y por ahí vamos Sol y yo caminando pausadamente, como si de un momento a otro una jugarreta mágica del tiempo nos adentrara en la Francia de los pintores impresionistas.
Parece que al final del sendero, Monsieur Monet aguarda.
Etiquetas:
Cotidianas,
Fotografías,
La vida lenta,
León
jueves, 29 de octubre de 2026
Asombramiento
Asombramiento
Parece magia, encantamiento, sortilegio…
cualquier sinónimo con el que Merlín
nos absuelve de la realidad de lo concreto.
Y, sin embargo, no es otra cosa
que la lógica de los cuerpos,
la explicación de los muros,
la solidez de lo que se antepone.
Lo que no se ve cuando algo se cruza
en el camino de las miradas.
Una nube más ligera que la imaginación.
Y después.
La sombra como acero derretido
enmascarando la mar.
miércoles, 28 de octubre de 2026
Nuraghes
En toda la geografía de la isla de Cerdeña existen, según dicen, unos 7000 nuraghes o nuraxis. Y se supone que hay más sin descubrir.
Se trata de construcciones defensivas, alrededor de las cuales, en muchos casos, se instalaron poblaciones en viviendas también de piedra, mayoritariamente circulares, como se ve en otras civilizaciones que florecieron entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro.
De hecho, uno ya había visto alguna otra construcción similar y singular, como son las motillas en territorio manchego, que se utilizaron para proteger el agua en épocas de sequía. También había visto castros celtas, que sin la mastodóntica presencia del nuraxi, la planta adoptaba la misma formación de volutas cuasi circulares que las aldeas que se creaban alrededor de las fortificaciones sardas, tal como se puede apreciar en el plano que aquí se puede ver, dibujado por el arqueólogo Giovanni Lilliu, principal descubridor del mayor de los que se encuentran en Cerdeña, el Su Nuraxi de Barumini.
Adjunto, por si a alguien le interesa adentrarse un poco más, un enlace al blog de José María, el amigo que me dio a conocer la Motilla de Azuer en la localidad de Daimiel (Ciudad Real), en el que se pueden apreciar las similitudes entre los Nuraxis y las Motillas.
Y otro a este mismo blog.
domingo, 25 de octubre de 2026
Verdades matemáticas
Sassari es una ciudad del norte de Cerdeña repleta de universitarios, que tiene a gala, según leo, ser bastante contestataria. No tengo la posibilidad de saberlo a ciencia cierta porque una estancia de medio día no da ni para barruntos sociológicos, pero lo cierto es que las paredes algo dicen.
viernes, 23 de octubre de 2026
Viajar sin moverse del sitio
La paradoja que se establece entre la obra y la vida de Borges, además de que fuese políglota pese a dar la sensación de no haber salido jamás de su biblioteca, se produce cuando él, muy cerca ya de su muerte, publica Atlas. No es un libro como otros suyos, aunque se les parezca en su fragmentariedad y en la falta de un orden aparente. Podría decir incluso que refuta otros libros suyos. Allí donde su obra anterior mostraba su capacidad para traducir, entender y entremezclar lenguas, culturas y periodos, géneros literarios -sin los escrúpulos de los intelectuales hacia lo popular-, tratar la ciencia como si se tratase de magia y la magia como si fuera una forma de precisión, Atlas no muestra ninguna de esas fortalezas, tan solo indecisión, dudas. En sus páginas, Borges se lamenta por el triste destino de una deidad incomprensible para nosotros, condenada a exhibirse en un museo y a enmudecer ante las sabias palabras de nuestros expertos, pese a que ninguna de sus vagas teorías devuelva un pequeño tanto por ciento de lo perdido. Se pregunta que puede saber nadie sobre Turquía al cabo de tres días de estancia en Estambul; nada. Nos asigna a los viajeros la tarea de redescubrir el mundo, esta vez no para vencerlo y anexionarlo sino simplemente para escuchar la música de sus lenguas, por si en ella intuimos algún acorde familiar. No, no se trata de un libro asertivo, propio de un sabio al final de su camino, capaz de descifrar todos los misterios y acertijos. Dice saber menos que los ríos, por eso -nos cuenta- un viajero debe seguir sus cursos, "son caminos que andan". Para él, no hay nada libre de misterio. Alza el vuelo en un globo que sobrevuela el valle de Napa, en California, y el gesto le recuerda a los selenitas, descritos en las primeras novelas de ciencia ficción mientras viajaban por el interior de la Luna, convenientemente hueca y llena de galerías que ellos recorrían en globo. Viajar, según Borges, no ayuda a constatar los hechos narrados por la Historia con mayúscula, tan solo ayuda a recrear las fabulosas historias de la literatura. No cree que solo se viaje con los pies, es esencial hacerlo asimismo con la imaginación. Y para tener imaginación es muy recomendable haber leído antes a los grandes narradores, a los grandes poetas y a los fantasiosos historiadores grecolatinos. El cineasta Joris Ivens, muy poco antes de su muerte, en la última película que dirigió, decía que "a estas alturas del siglo ya solo creo en la magia, la única ciencia capaz de realizar milagros". Borges, en las páginas de Atlas, cuenta un viaje a Egipto y recuerda cómo en mitad del desierto no pudo evitar la tentación de coger un puñado de polvo del desierto, lanzarlo luego a favor del viento y pensar mientras tanto que con aquel gesto minúsculo su poderosa imaginación -porque la imaginación siempre es poderosa y nos permite hacer cualquier cosa- acababa de modificar el Sáhara.
Hilario J. Rodríguez.
El arte de viajar sin moverse del sitio. Atlas de viajes reales e imaginarios.
Barlin Libros. Colección Paisaje.
martes, 6 de octubre de 2026
Un palmo de narices
Lo hay simple y doble, como en el tenis, según utilices una o las dos manos. El doble implica más regodeo porque pones más carne en el asador, pero supongo que el disfrute al final debe ser más o menos el mismo. Se utiliza en muchos casos, pero estoy seguro de que hay más placer cuanto más se lo merezca el burlado y cuanto mayor sea su creencia altanera en que va a conseguir el objetivo ambicionado.
También es cierto que en la retranca el tiro puede salir por la culata y el burlador verse decepcionado antes que el objeto de la burla. Es un peligro en estos tiempos, pero qué sería de nuestras vidas sin un poquito de riesgo y de esperanza.
Mientras tanto, un servidor votará por el palmo de narices.
Nekane a los veintisiete
Por ese soportal hemos pasado ya unos cuantos; y supongo que antes de nosotros pasaron más que desconocemos o que ya no están en la memoria de nadie. Es así de implacable el transcurso del tiempo y el olvido, pero esta fotografía, que quizá algún día también se perderá entre nubes y vapores, ahora atestigua la presencia de la Neka ahí, ajena a vicisitudes y aconteceres. Dejémosla en su mocedad, a resguardo por un rato de pesadumbres.
Etiquetas:
Cotidianas,
Mientras cenan con nosotros los amigos,
Neka
lunes, 5 de octubre de 2026
La melancolía
Comienza el tiempo de la propaganda
y de los libelos, amigo
Sancho.
Aquel en el que los rapiñadores
se esfuerzan grandemente
en que no haya prójimos
sino prosélitos,
en el que no haya razones sino bravatas,
en el que no existan
verosimilitudes sino fingimientos
en el que no hallemos testa sino víscera.
Y comienzan también para nosotros,
sin
paladines que lo eviten
ni infantes que nos protejan,
los tiempos de la
melancolía.
domingo, 4 de octubre de 2026
La casa doble
Ayer salimos a la intemperie, porque de intemperie hay que hablar cuando vas a ver la exposición de fotografías de Javier Vila y de Bruno Ochaita, esa casa doble de la que habla al inicio de la muestra el pequeño prólogo de Santiago Mazarrasa.
Intemperie es salir a lo natural, a lo que no tiene artificios, o al menos no se muestran expresamente para aquellos que, por suerte, disponemos de mirada virgen aún.
A Javier lo conozco desde que tenía ocho o nueve años. Fuimos a la escuela juntos. A Bruno, creo que no, pero esta exposición doble, una y dual al tiempo, me ha permitido jugar a la adivinación. ¿Qué imágenes son de uno y cuál de otro? Me parece que hay una concepción similar de lo que ha de ser la fotografía, pero al tiempo crees descubrir estilos diferentes, ligeros toques de realidad personal al colocar el ojo detrás de la cámara. Con algunas de las fotografías no sabría arriesgarme, pese a que creo conocer por donde van las inclinaciones visuales de Javier.
Pero lo cierto es que está bien que así sea. Ese jugar en equipo, esa ambigüedad solidaria (que no solitaria), lejos de algunos personalismos tan artistas.
Disfrutamos, sin duda, de la exposición y luego nos echamos a la lluvia camino de La bola negra. Pero esa es otra historia y a la vez es la misma. Dos fotógrafos, dos directores.
Etiquetas:
Arte,
Mientras cenan con nosotros los amigos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















































