Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

lunes, 6 de abril de 2026

Pensador


No sé si el conocimiento o la sabiduría se encuentran entre las páginas de un libro o en las circunvalaciones del cerebro, pero puestos a pensar habrá que discernir con urgencia si se trata de dones humanos cada vez más extraños y dignos de celebración por su extravagancia. Tampoco tengo claro si la capacidad de compasión y de piedad existen ya o están definitivamente en peligro extremo de extinción.
Me sonroja la facilidad con la que algunos hablan de arrasar un país como si fuera nada más la voluntad de un niño tonto que derriba las piezas de un juego de construcción en un ataque de inquina. Como si un país, un estado, un territorio fuera un ente inanimado. Como si en su interior no hubiera nadie. Como si fuera algo así como el eco sonando en el salón vacío al que se asemeja lo recóndito de su mustio cráneo.
Eso está pasando ante nuestros ojos - y lo estamos viendo- aunque deseáramos parecer desprevenidos.
Y mientras tanto pretenden acunarnos con cuentos del espacio exterior. Y miramos como bobos al dedo del patán en lugar de observar fijamente la cara oculta de la luna.    

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