-Esta inspección general -dice Su Reverencia a María- la estoy haciendo por ti. Para que veas que el Poder debe ser agresivo y cruel.
-Sí Reverenda Madre.
-Para construirlo, es preciso un alma más inmoral que la propia inmoralidad.
-¿Y para destruirlo, Reverenda Madre?
-El Poder no se destruye. Se sustituye. Pero siempre por sí mismo.
Agustín Gómez Arcos.
María República.
Cabaret Voltaire.

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