Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Poema de la mar


Como Heracles he visto al otro lado del mar las manzanas doradas
en el jardín de las Hespérides. 
La tentación en la que nacen los dulces coros de las sirenas.
¿No lo observáis en el horizonte de mi sonrisa, en mi océano corazón? 


Mariano Calvo Haya.
Poema de la mar (fragmento).

martes, 7 de noviembre de 2023

Banderías

Y dijo el pérfido, el ruin santón de las cloacas:
"El que pueda hacer que haga".
Y salieron entonces de debajo de las piedras
y del fondo oscuro de los socavones
un sinfín de perdularios, la hez del subterráneo,
un batallón de gaznápiros,
la santísima hermandad de los alacranes.


lunes, 6 de noviembre de 2023

sábado, 4 de noviembre de 2023

¡Que ahorquen a Heródoto!


-¿Cómo dice, señor? ¿Duda usted de Heródoto?
-¡Que ahorquen a Heródoto! Y a Plinio junto con él. Francamente, ¿cómo puede pretender que un ser racional acepte todos esos disparates sobre tribus que chillan como murciélagos y son más veloces que los caballos? ¿O sobre esos pigmeos o duendes -o como los llamen- que corretean y saltan airosamente por los bosques como si la jungla fuera un parvulario de Mayfair? Le digo que todo eso no son más que mitos. Puro folclore. Tombuctú es tan real como la tierra de los lestrigones.
Sir Joseph Banks, presidente de la Royal Society, tesorero y director de la Asociación Africana para la Promoción de la Exploración, está sentado a la cabecera de la mesa de caoba de su biblioteca, en el número 32 de Soho Square. Frente a una copa de Madeira. Estamos en julio, las ventanas están abiertas, las mariposas nocturnas revolotean alrededor de las lámparas. En la pared del fondo, cuelga un mapa de África de Desceliers del siglo XVI. Sir Joseph lo contempla taciturnamente, apenas prestando atención al debate que tiene lugar a su alrededor. Una joya artesanal, ese mapa de Desceliers. Lleno de colorido. Imaginativo. Por supuesto, no es más que un esbozo, un perímetro con alfileres marcando topónimos, pero el vasto e inexplorado territorio interior permanece astutamente oculto tras un goteo de ríos imaginarios y legiones de míticas bestias, doncellas de seis brazos y cíclopes sin brazos o sin piernas. Sir Joseph suspira, bebe un lúgubre sorbo de vino. Dos siglos después, él y sus colegas -hijos de la Ilustración- casi saben tanto como Desceliers.       

T.C. Boyle
Música acuática.
Impedimenta.
Traducción: Manuel Pereira. 

jueves, 2 de noviembre de 2023

Orense

 Orense. Noviembre 2021.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Fantasistas


Supongo que ya había barruntos en el imaginario, a veces enciclopédico, de crónicas literarias revisadas, de escaparates de librerías observados al milímetro, de críticas escuchadas en cualquier cadena de radio o del boca a oído entre noveleros, pero lo cierto es que me encontré por primera vez con una obra de Rivera Letelier en una plaza ajardinada recién llegado a Copiapó, a la orilla del Norte Grande. Se trataba de "El fantasista", y nosotros, que jamás habíamos sido lumbreras y ni siquiera meritorios en aquello de dominar los caprichos del balón, nos sentimos hermanados con las glorias efímeras y los fracasos desvelados de aquel mago del fútbol salitrero.
Recuerdo que a poco llegaste tú, de sorpresa, a Santiago y al tiro compartimos descubrimiento, como antes lo habíamos hecho con los sabios escritos de John Berger y algún otro.
Entonces no, pero en algún otro viaje, yo creo que en aquel de varios meses que te marcaste, pudiste visitar alguna oficina salitrera fantasma y me trajiste alguna ficha, que aún conservo de recuerdo, de la oficina y ahora también de ti. Una de aquellas fichas de economato que mencionaba la Cantata de Santa María, repleta de injusticias y de "sequiedades del silencio, para siempre sequiedades".
Y ahí continuó, sin duda, el encantamiento con las historias que nos iba contando libro a libro el buen Rivera Letelier, aunque a veces nos parecía que flojeaba y repetía en demasiadas ocasiones la misma fábula. Pero seguíamos incansables e inabordables hasta llegar a "La contadora de películas". 
Ayer la vi, plasmada en carne y hueso de celuloide (o en lo que se quiera que ahora se hagan las películas, en polvo de estrellas quizá) y me acordé de todo esto y también de ti, que ya no estás, y de que al igual que la protagonista tú también tenías el magnífico poder de narrar una película en blanco y negro como si estuviera hecha en cinemascope y technicolor. Y también recordé que, si no hay nada que lo impida, en unos meses iremos de nuevo a ese Chile quimérico para el que tú también tenías pasaje.
Aunque ya no nos quede mucho tiempo para cambiar el mundo.

  

lunes, 30 de octubre de 2023

Argos


Argos, el perro fiel, reconoció que, tras los harapos y las huellas del mar y de los años, en aquel forastero que arribaba a Ítaca estaba Odiseo. Fue el único.
Argos es también una ciudad amable del Peloponeso. A un tiro de flecha de las ruinas de Micenas, a un lanzazo de las ruinas de Tirinto, a varias leguas del teatro de Epidauro, a cuatro pasos de la bella Nauplia.
Un lugar en el que fuimos razonablemente felices, nos reconocimos también y observamos con confianza de misteriosos habitantes regresados el pulso de la vida al pasar.


jueves, 26 de octubre de 2023

S.O.S.

Save Our Souls

 
Salvad nuestras almas de la angustia que nos ahoga.
Salvad nuestras almas del temor que nos hace imprudentes.
Salvad nuestras almas de la lógica de los poderosos.
Salvad nuestras almas de la equidistancia y de la frialdad.
Salvad nuestras almas de los turbios propósitos y de la fea hipocresía.
Salvad nuestras almas de los que no titubean alguna vez.
Salvad nuestras almas de los que nunca dudan en llegar hasta el final.
Salvad nuestras almas de las venganzas y de la religión.
Salvad nuestras almas del dinero y de los intereses compuestos.
Salvad nuestras almas del sibilante sonido celeste de las bombas.  
Salvad nuestras almas, porque siempre caen con estrépito donde no se las espera.
Salvad nuestras almas vivas de la muerte.
Pero salvad, sobre todo, las almas impúdicas de aquellos que nos matan
porque no contemplarán 
un rostro apacible en los espejos
ni tendrán sosiego jamás.

                                                                           MCH

martes, 24 de octubre de 2023

La memoria


Veo en televisión que se han descubierto imágenes filmadas en las que aparece el poeta Miguel Hernández durante las jornadas en las que se celebró el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (Valencia, 1937). Hasta ahora se conocían (aunque desde hace poco tiempo) algunas fotografías tomadas por Walter Reuter durante aquel Congreso, que han servido para comparar el atuendo y el lugar en el que se encontraba el poeta. Y también se comenta que ha sido un espectador, Bernardo López Mínguez, el que ha caído en la cuenta mientras veía unas imágenes antiguas durante un reportaje de TVE sobre una exposición de Miguel Hernández en la Biblioteca Nacional.
Y no queda otra que felicitarnos porque así es como se pone luz en las tinieblas de la memoria. Porque, ésta, la colectiva, la que nos debería unir bajo la bandera de la cultura y el conocimiento, está hecha de casualidades y de fragmentos. Está hecha a base de atravesar lo inadvertido y de encender lo que otros se empeñan en mantener en las sombras.    

lunes, 23 de octubre de 2023

Napátridas del mundo

En Nápoles, cuando bajo por las escalerillas del tren, no tengo la sensación de estar de vuelta. Por el contrario, me siento solo más merecidamente que en cualquier otro lugar. Una ciudad no perdona la separación, que es siempre una deserción. Estoy de acuerdo con ella, con la ciudad: quien no estuvo o se ausentó ahora no está; su derecho de ciudadanía ha prescrito. Ahora es uno de los muchos transeúntes a los que ella acoge, sin oponer resistencia, un extranjero embobado al que nadie ahuyenta, al que se observa de reojo como si fuera una mercancía maleable. Respeto el derecho de regurgitación que la ciudad ejerce sobre quien se aleja de ella. Si respondo de mí ante ella lo hago poniéndome en el pellejo del huésped, no del ciudadano. Y, si bien no tengo derecho a definirme como apátrida, puedo decirme napátrida: alguien que se ha raspado del cuerpo sus orígenes para entregarse al mundo.

Erri De Luca.
Napátrida. Volver a Nápoles.
Periférica (Ed.)
 

viernes, 20 de octubre de 2023

La amiga invisible










Mientras hago tiempo para iniciar junto a los compas de Desmemoriados el montaje de la exposición ("Una vida, dos países, dos guerras y Dos patrias llevo conmigo") sobre los niños españoles que durante la Guerra Civil fueron llevados, gracias a la solidaridad,  a la antigua U.R.S.S. y a otros países de Europa, me detengo a contemplar las fotografías que en una sala cercana de la Biblioteca Central de Cantabria expone Iñaki Izquierdo Muxica.
No descubro nada si digo que "la amiga invisible" que da título a la exposición es la radioactividad latente que se encuentra en las zonas de alrededor de la Central de Chernobyl, de triste recuerdo, y que gira alrededor de las imágenes que se exponen como un espíritu invisible, inevitable y mefítico. No puedo menos que, al tiempo, recordar la lectura terrible del libro de Svetlana Aleksiévich titulado "Voces de Chernobyl".
Si pueden dense una vuelta por la Biblioteca Central, en Santander, y viajen a ambas exposiciones.     


miércoles, 18 de octubre de 2023

Un paisaje


Un paisaje es un lugar donde el aire no choca con los muros, donde los ojos pueden liberar sus dioptrías hasta el horizonte. Un paisaje es donde nosotros, los de la especie humana, estamos en minoría respecto a los pájaros, los árboles y los peces.

Erri De Luca.
Napátrida.
Periférica (Ed.)

domingo, 15 de octubre de 2023

La taberna fantástica

 

La taberna fantástica 

                                                                 En aquella taberna
                                                          todo parecía quedar fuera
                                                         del poder del Estado.                          

                                                                                              Manuel Rivas 

En este poema han pasado casi quince años
en lo que se tarda en servir una pinta de Guinness
con un trébol irredento coronando su espuma.
Y mientras tanto, al comienzo de todo, un forastero,
que aún no sabe que dentro de unos instantes
pedirá esa cerveza de aguas negras como el que pide salvación,
transita, inabordable, por sus pensamientos
en una calle anónima de una ciudad desconocida.
 
En este poema salen de su interior los lamentos
de un mago extravagante, quizá recién llegado del Valle de Strathmore
o tal vez, porque la memoria se hace mezcla de humo de tabaco antiguo
y vapores de grog, se van del bar los pasos quedos de alguien que,
de regreso, acompaña a la medianoche y a la melancolía,
mientras escapa también del verso al son de la gaita apacible de Spillane. 

Por este poema entra la memoria de los amigos
todas las noches de mi vida y sube hasta mi almohada
la necesidad atribulada de su recuerdo.
Por este poema van y vienen batallas que libramos
y conversaciones que fueron, como un hálito rebelde
que circula por el aire. Por este poema viajan
almas en pena que no se acostumbran al silencio. 

En este poema lo que hay en realidad es el fantasma de una taberna.
Por ella, raudo y mágico, entro en Torrelavega,
me pido un café bien cargado, y amanezco en Donegal,
en Derry o en Plouyé, en el malecón de La Habana,
en San Cristóbal de las Casas o, solitario e imprudente,
ante un tanque en la plaza china de Tiananmen. 

Pero a este poema se vuelve siempre, como si la vida fuera un guiño,
un buen trago, una mala broma, un birlibirloque
o tuviera la brevedad de una despedida,
del mismo modo que el Capitán Morgan retorna al mar
con el reflujo de las olas, como los personajes regresan a los libros,
como el viento se hace de nuevo viento tras su derecho a la pereza,
como nosotros permanecemos, quietos, jóvenes e irreductibles,
brindando como ayer por nuestros muros de amor y de piedra.


                                                                  MCH

 

martes, 10 de octubre de 2023

El terror

El poder, la posibilidad de encerrar en un inmenso campo de concentración a dos millones y medio de personas a la vez que impides cualquier tipo de suministro para rendirlas por hambre, sed y enfermedades. Y además, por si no bastara, y para que no quede ni rastro de ellas, día y noche les revientas a bombas.

Eso, ni más ni menos, es el terror.

Defiendan eso y vivan con ello.


Cerrar los ojos


Max Roca: Saber envejecer, that is the question.
Mikel Garay: ¿Tú sabes cómo se hace eso?
Max Roca: Claro que sí. Sin temor ni esperanza.


domingo, 8 de octubre de 2023

Clandestinos



En 1998 el músico Manu Chao publicaba su primer trabajo en solitario tras haber sido integrante de Mano Negra y lo tituló "Clandestino".  Menos de un año antes, en Chiapas, se había producido la matanza de Acteal y dos años y medio atrás el Ejército Zapatista de Liberación Nacional había firmado con el gobierno de México los Acuerdos de San Andrés con el objeto de que los pueblos indígenas tuvieran unos derechos y una autonomía que jamás habían tenido. Aquellos acuerdos el gobierno mexicano nunca los cumplió.
En 2001 viajé a México para ser testigo emocionado de la Marcha zapatista del color de la tierra.
Las canciones de "Clandestino", a partir de su publicación se convirtieron en una suerte de himno continuado para los que durante aquellos años trabajamos en la solidaridad con los pueblos de Latinoamérica y nos movimos por las trochas de sus países.
Ayer, en un viaje sentimental al pasado, tuvimos la oportunidad de escuchar a Manu Chao en Torrelavega gracias a la labor de los amigos de la Asociación Octubre. Muchos de los que anoche estaban en el concierto no habían llegado a pre-escolar cuando ocurrían los sucesos que relato al principio. 
Hay 22 años de distancia entre ambas fotografías, y en un razonable parecido, en las dos hay dedos que se alzan al aire, quiero pensar que quizá intentando aprehender algo parecido a la justicia. 

jueves, 5 de octubre de 2023

El país raro


Mi montaña es íntima, modesta y suave. Me gusta su belleza tranquila, sus colores alegres. Es un paisaje sentimental de altos valles fértiles, amables con el hombre, cañadas tapizadas de hermosa nieve. Es un lugar de pueblecitos y casas de campo familiares o de amigos, en un ambiente festivo, risueño. Y, si en verano asciendo a veces más arriba, no me tengo por un águila y todavía menos por un rebeco: soy un simple ser temporalmente liberado de la gravedad. No tengo ese complejo de superioridad que empaña el alpinismo y lo transforma a menudo en una competición viril. Las escuelas de escalada y los refugios de montaña transpiran testosterona. (...) Me gusta levantar la mirada hacia el cielo, en vez de mirar desde la cima hacia abajo. El país de arriba que se escalona en niveles sucesivos hasta los glaciares y los canchales es el país precioso, el país raro. 

Pascal Bruckner.
De la amistad con una montaña. Pequeño tratado de elevación.
Siruela. Biblioteca de Ensayo.

Aglais io


Según mi particular experiencia de fotógrafo aficionado a la naturaleza hay tres tipos de mariposa. A saber: Las que se posan con las alas abiertas, las que se posan con las alas cerradas y las que no se posan jamás.
Y mientras averiguamos si estoy en lo cierto o no, aquí les presento a una probable mariposa pavo real, también llamada Aglais io.


lunes, 2 de octubre de 2023

La niebla





¡Ay, la niebla, la niebla! 
La que empalidece el color 
y engalana las geometrías,
la que apaga el aire.
La niebla silenciando
el rumor de lo que palpita,
el vuelo de las aves,
el rumiar de las vacas,
el fuelle del oxígeno 
que respiro.
La terrible mirada
que ciega los horizontes.

                                             MCH

domingo, 1 de octubre de 2023

El bosque


¡Cuidado! Estás a punto de entrar al territorio de los cuentos, al lugar en el que solamente somos una pequeña parte del misterio y, también, el forastero que, imprudente, osa hollar lo desconocido. Allí estamos hechos con la misma materia que el humus y el musgo entre las hojas o, tal vez, del temor atávico a ser los más pequeños entre los pequeños.
¡Precaución! Estás a un paso de entrar en tierra de emboscadas. Si no estás atento a las señales, tal vez te llegue a atrapar el difuso canto reverencial de los pájaros escondidos.