Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

miércoles, 19 de agosto de 2015

Lo imposible realizable

LA POESÍA, LO IMPOSIBLE REALIZABLE
Juan Manuel Roca


Para muchos incrédulos la poesía a cada tanto sufre de catalepsia. Ese trastorno  nervioso produce en los humanos una inmovilidad y rigidez que en muchos casos presupone la muerte. Miles de casos registra la historia de personas que a punto de ser enterradas se incorporan en la camilla o en el féretro y regresan de la catalepsia, de una pequeña expedición por la muerte. Otras veces los forenses se dan cuenta de su error cuando practican una exhumación, y descubren, muy a su pesar, el terrible error de haber enterrado a quien estaba vivo. Por algo la etimología de la palabra griega catalepsia significa sorpresa. Lo mismo pasa para asombro de muchos con la poesía, que a veces parece hibernar en un sopor intrascendente, en una falta de aliento o en una parálisis de estatuaria, pero que muchas veces vive en la trasescena una vida real y plena, lejos de lo que Paul Valery llamaba “la antigua industria de lo bello”.  No pocos se apresuran a enterrarla, como ocurre en las sociedades pragmáticas que repelen el sueño y la utopía, en esto que hoy llamanos “lo imposible realizable”.
Me agrada señalar esta apreciación en una ciudad con fama de fenicia, de valoradora solamente de lo que tintinea, en un conglomerado que no pocas veces reemplaza el tic tac del corazón por el sonido de una máquina registradora. Y en una ciudad que, precisamente, sin alardear de la cantidad, convoca hace 25 años cuando nos atronaban las bombas, el imposible realizable de poner como centro de resistencia la palabra poética durante unos días de extraño y febril festejo. Por fortuna la poesía, una musa cataléptica para una sociedad desvitalizada y mustia que todo lo mide en el poder adquisitivo, no fue enterrada viva sino que pudo despertar de un velorio adelantado por el tartufismo y el expolio, por aquello que John Kennedy Toole llamaría “la conjura de los necios”, incluidos dentro de esta conjura los expoliadores, los correcercas, la derecha perseguidora desde diferentes capas de la sociedad y de no pocos medios de comunicación. La derecha extrema siempre ha intentado ignorar la libertad que propician la poesía y el pensamiento libertario, y lo hace a través de la imposición de la banalidad en las artes y del caudillismo político. Lo decía con su claridad habitual Walter Benjamin: “a la violación de las masas, que el fascismo impone por la fuerza en el culto a un caudillo, corresponde la violación de todo un mecanismo puesto al servicio de la fabricación de valores culturales”.
La poesía es también el afincamiento del individuo y a la vez el punto de encuentro con el otro, un asunto que no admite la uniformidad, la sumisión ni el unanimismo, el espíritu gregario ni la idea de que lo imposible no sea realizable. Todo es realizable desde el poema. Todo  lo que atañe al hombre le atañe a la poesía y no solo cuando habla de la paz ejerce una praxis política. Lo hace a través de casi todo hecho artístico y cultural, a contramarcha de todo totalitarismo, nacido en cualquier orilla. La poesía ama los fines libertarios pero no lo hace desde ningún medio que contemple la destrucción por la destrucción, la escisión del hombre del legado de la naturaleza. En la reparación de víctimas, ¿cuál de los bandos reparará la naturaleza muerta? La enseñanza de Camus de dudar de los medios que a toda costa buscan un fin, es también y de manera evidente el camino del arte, un talante que contempla un camino de ida y venida entre la ética y la estética. Hablo como militante de mí mismo cuando digo que cada vez soy más conciente de mi repulsa a la guerra. Hace mucho creo que quien esgrime un arma ya está derrotado, así triunfe en el conflicto.
Quien ama la guerra, y de ahí el lenguaje barbarizado y primario de quienes se oponen a la paz, se odia a sí mismo sin darse cuenta de que practica la autofagia. Solo ama la guerra quien se beneficia de ella. Creo que ya es hora de desatrasar el reloj estático de una caduca confrontación y de ponerlo en la hora de escucharnos, de desaturdirnos en medio de una coral de dogmas aplastados por las explosiones. Y ya es hora también de que un estado entreguista deje de vender nuestras riquezas al pulpo del capital mientras habla a boca llena de la patria. 
No quiero extenderme sin antes decir que más allá de lo que tenga ocurrencia final en las conversaciones de La Habana, que creo y deseo que termine con un acuerdo de paz y reconciliación, siento como un deber propiciar lo que esté a nuestro alcance por la paz. Que es lo que en últimas hemos hecho todos los que nos dedicamos, con logros o sin ellos, a transitar los caminos pedregosos del arte. En cuanto a  la vieja consigna setentera de un poeta español que afirmaba que “la poesía es un arma cargada de futuro”, creo que es más justo, metafóricamente hablando, decir que es un arma cargada de presente. O si no, ¿para cuándo vamos a dejar el porvenir? Me parece esa divisa de Gabriel Celaya muy cercana a la de un tendero malicioso de mi infancia que colgaba a sus espaldas un cartelito que decía: “hoy no fío, mañana sí”, en una caligrafía de emergencia. El presente es, para bien o para mal, un futuro ya cumplido.
Para finalizar quisiera narrar una historia sobre el carácter social de la poesía. En un viejo filme -o a lo mejor fue en un sueño-, se registra el pabellón de un hospital con decenas de camas y de heridos. Solo uno de ellos tiene acceso a una ventana con vista a la calle. El hombre entreabre sus dos hojas y cuenta lo que pasa en el afuera: una mujer joven cruza bajo un paraguas rojo, dos niños patean un balón entre los charcos, una monja casi enana les da comida a las palomas del parque, una pareja de novios se besa a la entrada de un café, un cartero se empina frente a un timbre…
Una noche el enfermo que narra los sucesos muere y, por supuesto, todos quieren su camastro con vista a la calle. Cuando el hombre al que le asignan su lecho entreabre la ventana, descubre asombrado que solo hay al frente un muro infranqueable de ladrillo que le impide a cualquiera ver el paisaje. Creo que no hay nada más parecido al poeta que el personaje de esta historia. Se trata de alguien capaz de fabular desde el encierro, de alguien que puede ver más allá del muro cerrado del presente, de alguien que desde la condición de reo del mundo fabula nuevos mundos. Sin duda se trata de una poderosa analogía sobre la insatisfacción con la más pedestre realidad.
No importa si los burócratas de la cultura o de la política, de una orilla o de otra, lo entienden o no. Bien vale la pena recordar estos versos de Auden, el insumiso poeta de York:


                   “Nuestros burócratas seguirán construyendo
                    este mismo jaleo sin gracia que es la Historia:
                    todo lo que nosotros rogamos es que los artistas,
                    los cocineros y los santos, sigan sin hacerles caso”.

 (texto leído en la II Cumbre de Poesía por la Paz y la Reconciliación en Colombia, que culminó la semana pasada en Medellín)

lunes, 17 de agosto de 2015

Dentro del búnker


Galería de acceso al interior del búnker superior de Vegarada. Cada una de las dos fotografías está tomada en el punto contrario a la otra.
Recorrer completo el estrecho pasadizo no deja de ser un atrevimiento para alguien que, como yo, entra en pánico con demasiada facilidad en estas ratoneras.   

Un búnker en Vegarada




En realidad son dos.
Vegarada es un puerto de montaña que une León con Asturias. La carretera en la parte de León está asfaltada hasta el enlace con el lado asturiano, que únicamente cuenta con una pista de tierra. Casi en este límite hay dos fortificaciones en forma de búnker, una a cada lado de la carretera. Son formaciones rocosas en altura desde las que se podía divisar perfectamente el movimiento de las tropas franquistas desde la parte leonesa en su avance hacia el norte.
Las dos primeras fotografías están realizadas desde el otro búnker y en ellas, ampliándolas, se pueden apreciar los restos de trinchera y el acceso de entrada a la fortificación.

viernes, 14 de agosto de 2015

Golondrinas y Estorninos

No sé por qué las golondrinas, que hoy quiebran el aire a mi alrededor, me hacen pensar en ellas, que también deberían volar libres.
Y sin embargo me inquieta la extraña sensación de que, en realidad, solamente son las derrotadas en un largo combate del que nadie ha escrito aún la última página.
No sé por qué, cuando levanto la vista, solamente veo una nube de estorninos en formación.
No sé por qué algunas golondrinas tienen que morir camino del trabajo.
No sé por qué algunas golondrinas tienen que vivir en estado de permanente angustia.
No sé por qué muchas golondrinas se someten al vuelo de los estorninos.
No sé por qué el lento exterminio ha de ser lo insensible y lo cotidiano.
Quisiera saber si alguien, pongamos por ejemplo un futuro desertor, puede darse de baja como estornino.
Y por fin, si un desertor es aquel que se queda solo en el desierto.

lunes, 10 de agosto de 2015

Pueblos VII

    Tivissa (Tarragona)

sábado, 8 de agosto de 2015

viernes, 7 de agosto de 2015

Poema del Pozo de Tirador


Permanece el paisaje,
los gigantes de piedra,
el desfiladero,
los chopos junto al río,
la vieja carretera.

Las nubes que pasan
también permanecen.

Permanece el túnel,
la trinchera,
el brillo feroz de las aulagas.

Permanece el aire azulado,
la trayectoria,
la bala.

La huella en la tierra.

Permanece el motivo,
el corazón de los muertos,
el ultraje…

El vacío y la ausencia,
las nubes que pasan.

Y el frío,
el infinito clamor de la ventisca,
también permanece. 


martes, 4 de agosto de 2015

Pozo de Tirador



Siguiendo los pasos que indica el libro titulado "La Maginot Cantábrica" (http://www.libreriadesnivel.com/libros/la-maginot-cantabrica/9788498291070/ ) nos tiramos al monte pasando el pueblo de Nocedo, a la altura del antiguo balneario. Vamos ascendiendo y, antes de llegar al pequeño collado, encontramos una cueva artificial de unos tres metros de profundidad. La guía indica que las tropas republicanas instaladas allí intentaron excavar un túnel sin éxito. En el otro lado de la roca, una vez superado el collado, se encuentra la otra boca del frustrado pasadizo. Desde esta segunda entrada se accede al pozo de tirador sobre el que posa Sol. 
Desde esta atalaya, como podéis ver, se domina todo el acceso al desfiladero del río Curueño y, por ende, el paso a la cordillera en el límite entre León y Asturias. Es de suponer que lo que aconteció después con la caída del Frente Norte en esta zona tiene las mismas trazas que en otros lugares: la excesiva diferencia de efectivos y el abrumador poder de la aviación franquista.  

Librería 62


                     La Taberna del Libro. Moguer (Huelva)

miércoles, 29 de julio de 2015

Mi voz en el extremo

 Fotografía de Pilar Chato.

Pues sí. Visito Moguer con ocasión de esta edición de Voces del Extremo. Debuto en la Peña del Cante Jondo (¡ahí es nada!). Me presento como una voz del extremo norte y, sin querer, voy caminando verso a verso hacia el norte del Cabo Norte. Y ya ven: ahí, justamente ahí, comienza el sur. 
Y vuelvo a Moguer.
No sé si Moguer tiene aire de limonero en flor, pero me gustaría imaginar que transito, tal vez en otra época, por la Antigua Calle Nueva y saludo a Juan Ramón.
No sé si Moguer tiene aire de limonero en flor, pero abrazo a Miguel, después de tanto tiempo.
No sé si Moguer tiene aire de limonero en flor, pero delante de mí caminan Paco y Pilar, enamorados.
No sé si Moguer tiene aire de limonero en flor, pero aquí estoy, protegiéndome otra vez, a la sombra de Sol.     

martes, 21 de julio de 2015

Una selva de tomates verdes


                                  Míralos, ahí, en la espesura. Emboscados como vietcongs.

lunes, 20 de julio de 2015

Baba Ganoush

El Baba Ganoush es una crema de berenjenas, a la que también se la suele denominar como Mutabal. Tiene un aspecto parecido al Hummus (crema de garbanzos). Yo lo probé por primera vez en Siria, cuando aún se podía viajar a Siria.

Os incluyo aquí una receta tomada de un libro de cocina libanesa que tengo por casa.

Ingredientes:
- 2 Berenjenas partidas por la mitad en vertical.
- Sal.
- 1 Diente de Ajo machacado (la receta dice dos, pero me parece un poco excesivo; es recomendable no echar todo el ajo a la mezcla de golpe, ir probando para que quede a gusto del consumidor)
- 2 cucharadas de zumo de Limón.
- 1/4 de taza de tahina
- 1 cucharada de aceite de oliva.
- 1 cucharada de menta fresca picada.
- Pimentón (opcional)
- Se puede adornar también con aceitunas (también opcional).

Preparación:

-Precalentar el horno a 190 º más o menos
-Salar las berenjenas por la parte de la pulpa y hacerle unos cortes transversales (a la misma zona) para que luego queden mejor asadas.
-Dejar reposar las berenjenas de 10 a 15 minutos y eliminar la sal con agua. Luego secarlas con papel absorbente.
-Colocar las berenjenas boca arriba en una bandeja y asarlas durante 20 minutos.
-Luego se le quita la piel.
-Colocar las berenjenas, el ajo, el zumo de limón, la tahina y el aceite de oliva en una picadora y triturar hasta conseguir una crema fina. Sazonar al gusto y mezclar un poco más.
-Más tarde la crema se coloca en una fuente y se decora la superficie con un poco más de aceite de oliva, y menta picada y pimentón espolvoreado.
Se pueden añadir unas aceitunas.


viernes, 17 de julio de 2015

Supongo que es lo que nos espera


AVISO PARA POETAS LECTORES EN LOS ENCUENTROS DE EDITORES INDEPENDIENTES. PUNTA UMBRÍA.

leer en un garito
a partir
de las doce de la noche
impone un respeto
con todo el personal
medio mamado
o medio no se sabe

o tienes más tablas
que nicanor parra
o a las doce de la noche
todos los poemas cojean
del mismo verso

el silencio a partir
de las doce de la noche
no absorbe
la luz lírica de las estrellas

poetas premios canibal
absteneos
poetas ilustrados independientemente dependientes
absteneos
poetas afiliados al malditismo
absteneos
poetas burócratas de la resistencia

absteneos
de leer
por el bien de vuestros
superegos

a partir de las doce de la noche
sólo los poetas aficionados
de segunda categoría
se atreven a plantarle cara
a la atmósfera celestial
de los tugurios

y si no se imponen
recogen los bártulos
y se van


Ridiculum Vitae
Amín Gaver / Eladio Orta
Amargord Ediciones

lunes, 13 de julio de 2015

sábado, 11 de julio de 2015

Volver


Acodado en la barra del bar, con la familiaridad de un veterano o la constancia de un busto de Hemingway, observo la ausencia en un gesto mil veces repetido, primitivo. Como diría un Heráclito atacado por una sed de siglos de democracia helénica, uno nunca llega a beberse, por mucho que lo intente, la misma cerveza en el mismo garito. Y así es: aquí faltan parroquianos y sobran años de distancia.
Sin embargo, el escenario parece el mismo. Las mismas mesas, las mismas sillas, los mismos libros soportando las paredes; en ellas los mismos cuadros: los paisanos de Saint Kilda, la vieja orquesta cubana, las tímidas desnudeces de mujeres de 1920, el cartel del Sub, el dibujo de aquella fiesta solidaria, la plaza llena de tanques en fila china, el retrato del Che…
El retrato del Che.
En una ocasión en que estábamos solos, el camarero me preguntó: “¿Si este bar desapareciera algún día con qué te gustaría quedarte?”
Y yo le contesté, con demasiada seguridad, mirando el inusual retrato de un Guevara de ojos sonrientes, tan lejos del conocido guerrero icónico.
El retrato, hoy, sigue ahí, prisionero de la pared y de la indiferencia. Y yo debo aceptar que me equivoqué.
“¿Si este bar desapareciera algún día con qué te gustaría quedarte?”
Ya ven: Con las noches de humo y las largas conversaciones, tiernas y repletas de ironía. Con los grandes proyectos irrealizables. Con tres o cuatro versos. Con los besos y los abrazos y la música que rodeaba el mundo y regresaba a ese pequeño y oscuro lugar donde vivíamos, tan borrachos de tiempo que olvidábamos por momentos que, en algún lugar fuera de allí, teníamos casa.   

viernes, 10 de julio de 2015

jueves, 9 de julio de 2015

miércoles, 8 de julio de 2015

Las Españas

Madrid. Marchas de la Dignidad. 22 de marzo de 2014.

Miguel, desde su atalaya cubana, lo llamaba "Las Españas" con mucho conocimiento de causa. Una maldición de siglos que lleva a golpearnos con el garrote por un quítame allá ese pensamiento. O sin pensar, que es lo mismo. 

lunes, 6 de julio de 2015

Verano


Volvemos a León con el comienzo del verano. En el pueblo se nota más movimiento. Pasan coches por debajo de nuestra ventana, además del habitual de la panadera. Hay paseantes, gente que no conozco. Una mínima actividad que hace despertar a las piedras, a los árboles y a los pájaros de su letargo de invierno.
Salimos al monte, por la tarde, lejos del calor. Grecia también está muy lejos, más allá de los robles, pero aún así seguimos diciendo que no. Chile, al otro lado del mar, mete goles de penalty a la tristeza. Hace años en el mismo lugar, en la misma portería, un milico ponía cadenas a la alegría.
Caminamos sobre la hierba alta, atentos a los sonidos: el zumbido de los moscardones, el aleteo de los arrendajos, el graznido de la corneja. En la distancia, los campanos del rebaño y el tren que se dirige a la ciudad.
Mayo, ajeno a nuestros pensamientos, viene y va entre los árboles.

jueves, 2 de julio de 2015

La gallina ciega



-Ya sé que no has venido a eso. Pero, si tuvieras que contestar a esta pregunta: "¿Por qué perdisteis la guerra?", ¿qué contestarías?
-Primero, por Inglaterra.
-¿Y luego?
-Por la CNT.
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La terrible soledad del intelectual liberal español que se quedó aquí en 1939 o regresó años más tarde (los que sean) a querer trabajar. Si rico y desengañado: en su piso o finca, callado, inmóvil, ignorante; si no, trabajando en lo que no le interesa o echado a punta de pistola (como Bergamín). No hablo del político que vino a jugarse el físico y de eso vive como vivió, clandestino de sí mismo, sino del triste encerrado en su piso, a lo sumo con su mujer; en el mejor de los casos, con sus libros, releyendo, tomando el sol, refugiado por partida doble: el que no soportó el país que le tocó ni es soportado por el suyo, a su regreso. Se queda en casa, viviendo lo que fue, viéndose como en aquel tiempo, imposibilitado para el futuro como lo está para el presente.
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Cuentan cómo al pasar por Úbeda preguntaron al sacristán que les guiaba, en la iglesia, dónde y cómo murió San Juan de la Cruz.
El joven, sin titubeo, al instante contesta:
-Lo fusilaron los rojos.
Inconcebiblemente, reimos.



La gallina ciega. 
Max Aub.