Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago
viernes, 27 de noviembre de 2015
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Tiempo de pájaros
Hay un tiempo furtivo
que entreteje las tardes
con el perfil indócil de los astros.
Un tiempo que trasciende
y desescombra el límite
de todos los espejos,
como si, en realidad,
nada de lo que es tuyo
te hubiese alguna vez pertenecido.
Las orillas del cielo
despliegan en el alma
un concierto a dos voces
y los oyes venir:
pájaros y más pájaros,
sobrevuelan a un tiempo
las flores y la nieve.
Katy Parra.
Por si los pájaros.
Colección Visor de Poesía.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Dibujar
Meteora. Grecia.
Cosechar las huellas en el tiempo,
los rastros que deja el mundo en tus ojos,
los lugares en los que fuiste feliz.
Cosechar las huellas en el tiempo,
los rastros que deja el mundo en tus ojos,
los lugares en los que fuiste feliz.
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La vida lenta
domingo, 15 de noviembre de 2015
La resistencia
Pasamos el domingo en la Liébana, con una parte de "La Disidencia", ajenos por un día al ametrallamiento de malas noticias (que en los tiempos actuales son la mayoría). Vislumbro el Pico Bistruey después de muchos años (la verdad es que yo lo recordaba de otra manera).
El otoño está avanzado, repleto de árboles desnudos. Y sin embargo, todavía algunos se apuntan a la resistencia.
sábado, 14 de noviembre de 2015
La espiral
Y cuantas más curvas
tenga la espiral
más armas serán
capaces de vender y de comprar,
más petróleo arderá en su favor
y nuestro miedo
apuntalará su poder.
jueves, 12 de noviembre de 2015
El otro lado
Al otro lado lo que no entiendes,
la terca oscuridad,
el prójimo, el extranjero,
las nubes de tormenta,
el territorio del lobo,
las voces de la noche.
Al otro lado siempre el enemigo.
En éste, y llueve sobre mojado,
únicamente las cadenas del miedo
y la inclemencia.
martes, 10 de noviembre de 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
Retrato de Valbuena
Tal vez no sea exactamente un retrato. O al menos un retrato al uso. Esos retratos en los que se mira fijamente a la cámara y se ensaya un gesto sereno, con la mano, a veces displicente, apoyada en un rostro pensativo. Como observando el futuro.
Pero él es así. Sin artificios. Pura actividad en una mente joven, que apenas ha advertido el paso de los años. Imposible el clásico.
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Mientras cenan con nosotros los amigos
viernes, 6 de noviembre de 2015
Fotos robadas
Alrededores de la Acrópolis. Atenas. Grecia.
Epidauro. Grecia.
Epidauro. Grecia.
Hoy, que mucha gente va cargada por el mundo con palito de selfie, como si de golfistas digitales se tratasen, me causa aún más ternura que un desconocido, sin miedo a que yo salga corriendo con su cámara, me pida que le haga una foto.
Y es que yo no robo cámaras, pero me encanta hurtar fotos de gente alegre y despreocupada, de reinas de la noche y de príncipes de las bambalinas.
Así soy.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Exarchia
Barrio de Exarchia. Atenas.
No sé muy bien si en la plaza de Exarchia las chapas de cerveza florecen en los deslavazados jardines, carentes de plantas y de hierba. Ni si sus permanentes moradores tienen otra casa o algún rincón para que descansen sus huesos. Tampoco sé si los autores de graffitis y los pegadores de carteles han advertido que la masificación no induce precisamente a la lectura de los mensajes, pero de vez en cuando algunas imágenes te sorprenden tanto como la vida de las calles cercanas, la tranquilidad de las conversaciones o las sonrisas de las muchachas.
lunes, 2 de noviembre de 2015
Somos nubes de coral
Estrecho de Corinto. Grecia.
A veces todo sale bien y nuestras noches son un conventillo en la Exarchia entre jóvenes airados y tranquilos que crecen a la sombra de la barba de Bakunin.
A veces todo sale bien y una chica me sonríe todas las mañanas mientras le solicito dos cafés con leche y un baklava.
A veces todo sale bien porque Atenas juega a ser un exceso que, pese a todo, sabe sacar partido a sus paredes deslucidas.
A veces todo sale bien y un hombre de semblante fiero nos invita a una jarra de retsina.
A veces todo sale bien porque seguimos encrucijándonos y un muchacho nos enseña las cuatro maneras de escribir la letra i tras un largo día de trabajo.
A veces todo sale bien cuando una ciudad como Argos se convierte por unos días en nuestra casa y hay alguien que se obliga a ocultar la tristeza de las despedidas.
A veces todo sale bien cuando de un idioma recóndito y una hermosa voz nosotros entendemos que en la mitad del cosmos todos somos nubes de coral.
jueves, 8 de octubre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
lunes, 5 de octubre de 2015
La ventana cerrada
Afuera llueve sin ruido.
El pueblo entra en el otoño con la misma cadencia lenta con la que lo abandonaron los últimos veraneantes.
En la cocina, hacemos planes sobre el futuro mientras tomamos café.
Pero el pasado también se cuela entre las hojas que siembran las calles.
Recordamos a los amigos. A los que están y a los que son. También a los que estuvieron en algún momento.
Sin pausa recorremos el tiempo.
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viernes, 2 de octubre de 2015
Cuando paseo con mi perro
Mayo camina junto a mí sólo cuando le
place. La mayor parte del tiempo él está a lo suyo. Rastrea. Huele la hierba.
Mira al horizonte. Busca rivales y princesas, aunque probablemente no por ese
orden.
De vez en cuando se acuerda de que yo estoy ahí y hace tonterías a mi alrededor. Se marca un vals sincopado o una giga al estilo perruno. También intenta morder el aire. Vete tú a saber qué significan tantas fiestas.
De todos modos a mí caminar junto a mi perro me vale para mucho. A veces se me ocurren historias, ejercito la memoria y luego, cuando tengo lápiz y papel a mano, las escribo.
En ocasiones hasta hago algún amigo. Y cuando no, mientras anochece, regresamos juntos hacia la casa pensando cada uno en nuestras cosas.
De vez en cuando se acuerda de que yo estoy ahí y hace tonterías a mi alrededor. Se marca un vals sincopado o una giga al estilo perruno. También intenta morder el aire. Vete tú a saber qué significan tantas fiestas.
De todos modos a mí caminar junto a mi perro me vale para mucho. A veces se me ocurren historias, ejercito la memoria y luego, cuando tengo lápiz y papel a mano, las escribo.
En ocasiones hasta hago algún amigo. Y cuando no, mientras anochece, regresamos juntos hacia la casa pensando cada uno en nuestras cosas.
lunes, 28 de septiembre de 2015
domingo, 27 de septiembre de 2015
El día en las cuerdas de una guitarra
Nos dan las cuatro de la mañana entre amigos hablando y hablando.
Ya de día camino junto al perro hacia la marisma: Diecinueve garzas reales y un martín pescador.
Luego vamos a celebrar un cumpleaños y nos encontramos con una fiesta flamenca.
Tras la comida buscamos las fuentes de la infancia. Sólo queda una.
Más tarde seguimos hablando. Entre amigos.
Únicamente al final del día nos enteramos de que en Cataluña, como en todas partes, sigue ganando la derecha.
La misma música de siempre.
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Mientras cenan con nosotros los amigos
jueves, 24 de septiembre de 2015
miércoles, 23 de septiembre de 2015
La poesía y los imbéciles
La poesía y los imbéciles
Revista Poesía, Nº 9, Buenos Aires, 1961
Aldo Pellegrini (1903 – 1973)
Revista Poesía, Nº 9, Buenos Aires, 1961
Aldo Pellegrini (1903 – 1973)
La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.
Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.
Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.
Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. En ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada “poesía oficial”, poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.
La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.
Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella misma.
La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.
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