Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

miércoles, 4 de febrero de 2026

Uclés y las fuerzas gravitatorias


Mira que no quería yo hincarle el diente al tema del Uclés y del Reverte, pese a inclinarme sin dudarlo hacia las razones del chaval de la península de las casas vacías, en relación con la trampa para osos que era el encuentro de Sevilla en el que se pretendía analizar esa guerra que perdieron unos y ganaron otros, como todas las guerras que en el mundo han sido (raro es que acaben en empate).
Pues eso, que yo no quería. Pero está siendo tal el ataque hacia David Uclés, por haber descubierto las cartas marcadas de la liebre, desde algunos (muchos) medios de comunicación, que ya no me he podido resistir más.

Yo sí que he leído su novela sobre la Guerra Civil en Iberia y, pese a resultarme interesante, entretenida y con un planteamiento realmente novedoso para nuestra larga lista de literatura bélico-civil, debo confesar que al final sentí un poco de saturación con tanto realismo mágico sobre un episodio de nuestra historia tan cercano y que, desde luego, nada tuvo de magia. Pero mi visión no deja de ser un caso de sensaciones básicamente individuales que no corresponden a un critico profesional ni se pretenden extrapolar a ningún otro lector. 

Pero volviendo a los medios de comunicación también creo necesario advertir que su papel respecto a la figura del joven escritor ha variado enormemente tras el episodio de su renuncia a participar en el encuentro generado por Pérez Reverte y sus adláteres. Es como si todos a una se hubieran puesto de acuerdo para ajustarle las cuentas a alguien que con su exitosa novela se ha atrevido a atentar de algún modo contra lo establecido. Y para colmo va el insensato y gana el Premio Nadal.
Basten para comprender lo anterior los siguientes titulares y comentarios de los distintos libelos:

-David Uclés, un Premio Nadal facilón (ABC)

-El Premio Nadal de David Uclés: un pastiche plano, mohíno y desaborío (El País)

-Crítica de 'La ciudad de las luces muertas', la novela de David Uclés: demasiadas gracietas y ganas de epatar.
El autor de 'La península de las casas vacías' despliega una poderosa capacidad fabuladora, pero esta obra, ganadora del Premio Nadal, fatiga por reiterativa.  (El Español)

"La ciudad de las luces muertas", de David Uclés: entre la luz literaria y el apagón público.  (La Razón)

Pasmo por la sarta de tonterías de David Uclés sobre historia: "Franco era un bobo exento de cultura"
David Uclés –ganador del Premio Nadal este año– ha cargado contra Franco, Carmen Polo e Isabel Díaz Ayuso en una entrevista para el diario El Español. (Libertad Digital)

Uclés y el peso de la boina.
Se dice de Uclés que confunde el activismo con la literatura, o que dedica más esfuerzo a planificar la estrategia comercial de sus obras que a limpiarlas de solecismos, anacolutos, gerundios y topicazos, que es lo único por lo que deberíamos pagar a un escritor. Se acusa a Uclés, en suma, de cultivar a su personaje antes que a sus personajes. Un personaje de diseño, calculadamente progresista, con el catálogo en regla de filias y fobias compulsadas por un mandarinato cultural que aún concede los premios o administra las cancelaciones en España. (...)
Y aquí nos tiene a los demás, conmovidos ante el candoroso despliegue de la estupidez, escribiendo columnas obvias sobre la clamorosa intolerancia de los apóstoles de la tolerancia.  (El Mundo).

No tengo ni idea de cómo será la novela que ha ganado el Nadal este año, pero tal confluencia de comentarios negativos (hasta alguna rojiparda se ha atrevido a llamar fascista al pobre Uclés) en otras circunstancias podría informar de un pestiño de difícil catalogación, pero permítanme que a la luz de los últimos acontecimientos guerracivilescos tenga amplias dudas de que esto no sea un movimiento plenamente interesado.

Además ha habido otros destellos de insidia capaces de colmar la paciencia del más templado. Por ejemplo, el señor Pérez Reverte en su diatriba, y a punto de congestión, ha sido capaz de advertir a los lectores de Uclés, sin sonrojo alguno, de que actúen en consecuencia respecto a próximas entregas literarias del jienense, lo cual ya es rastrero hasta decir basta.
Pero lo más de lo más, de lo cual se hace eco el diario ABC, que ya saben que se caracteriza habitualmente por su  regia "ecuanimidad", es una filfa atribuida de nuevo al señor Pérez Reverte según la cual David Uclés, que para rechazar su participación en "La guerra que todos perdimos" manifestó que ésa es una afirmación errónea, en un encuentro anterior en la sede del Instituto Cervantes, charlando con Julio Llamazares sobre su libro "La guerra de mi padre" aseveró todo lo contrario. 
Y en este momento voy a ajustarme a lo que transcribe el ABC: "En la presentación de Llamazares dice, por contra, al invocar la herida abierta de la guerra civil: «El empieza con una frase que, cuando la leí, ya me tranquilicé, me gustó muchísimo y dice así la primerísima frase, la dedicatoria [entonces la lee]: 'A los que perdieron la guerra de uno y otro bando'.» Entonces, Uclés apostilla: «A mí eso ya me ganó..."

Tengo muy claro lo que pretendió Julio Llamazares con la cita que se menciona de su libro porque, en efecto, la guerra la perdió gente de uno y otro bando, tal como él señala acertadamente, pero aún así no la perdieron todos. Ni militares golpistas, ni la Iglesia colaboradora, ni terratenientes, ni todos aquellos que se beneficiaron ampliamente, de una o de otra manera, de la caída de la República durante las décadas siguientes. 
Pretender hacer pasar una afirmación como la del frustrado acto de Sevilla por lo mismo que la dedicatoria que Julio Llamazares hace al comienzo de su libro es de una desfachatez (nunca mejor dicho) abismal y también una muestra de que los que nos hacían comulgar antaño, ahora nos quieren hacer tragar las ruedas de los molinos otra vez. Vamos, como siempre, las mentiras a sacos.

  

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