Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

martes, 23 de mayo de 2017

Aula Poética José Luis Hidalgo


Sábado, 20 de mayo de 2017. Torrelavega.
Raquel me remite alguna fotografía del recital poético que celebramos el pasado sábado en Torrelavega.
Un disfrute.
Siempre es agradable para mí recalar en la ciudad del Besaya y además en buena compañía.

lunes, 22 de mayo de 2017

Devolver el golpe

Lo más entretenido ha sido la cara de pasmo, o de haberse tragado un sable, de Susana. Y también imaginarme la de los supertacañones, esos que están en el Olimpo de las promesas incumplidas por el PSOE y que desde su posición se entregan a la intriga a poco que el muñeco se desvíe. Tampoco ha estado mal la dimisión del portavoz parlamentario, ese muchacho que puede decir “digo” o “diego” según la mano negra que le dé la cuerda. Roma, ya se sabe, no paga traidores. Y mentiría si dijera que no me gustaría haber visto la reacción de ese triste que preside la querida Asturias, pero eso ya habría sido demasiado regocijo para un día. Y luego está lo del amigo Patxi, un tipo que hasta el momento me caía relativamente bien y aún no sé a qué carta quedarme, pero que me da en la nariz que jugaba el papel del tapado que le iba a quitar votos en el norte, donde no llega aún el “encantamiento” de la lideresa del sur, al sorprendente ganador. Y qué decir de él, el príncipe destronado, P.S. oeeee, oeeee, oeeee... Pero si han cantado La Internacional, y hasta he visto una tricolor. Joder, he estado a punto de emocionarme. Me encanta la alegría de los militantes, la verdad. Pero lo cierto es que es lo mismo que cuando ves a los hinchas de un equipo de fútbol que no tiene tus simpatías. Por ejemplo, ése que acaba de ganar la liga. Y dices, pero qué contentos están, y te alegras de que estén contentos, pero así como algo ajeno. Como que esa fiesta no va contigo.

domingo, 21 de mayo de 2017

José Luis Hidalgo

Ayer tuve la oportunidad de participar en un recital poético en Torrelavega, dentro de las jornadas que se realizan en el Aula Poetica José Luis Hidalgo. Un placer volver a recitar con Raquel Serdio y con Vicente Gutiérrez. Y mi agradecimiento a Rafael Fombellida y Carlos Alcorta, encargados del acto, por acordarse de mí para este evento.
Esta circunstancia me permitió volver sobre los versos de un poeta que desapareció demasiado joven, pero que sorprende vivamente por su hondura y su madurez. En estos casos no queda más remedio que pensar hasta dónde habría llegado en su quehacer poético sin su muerte tan prematura.

Añado mi pequeña intervención  de ayer  a este respecto.

"Hacía tiempo que no regresaba a la poesía de José Luis Hidalgo, enfrascado en otros poetas cotidianos, pero en estos días he vuelto, cosa que tengo que agradecer, y mucho, a esta cita de hoy. Y al detenerme en sus poemas, para seleccionar alguno de ellos como lectura en esta jornada, he vuelto también a su corta vida y a su temprana muerte.

Según leo fue maestro, fue pintor, soldado censor de muertos y poeta.

Y con todo ello, se diría que José Luis Hidalgo, sobre todo, fue en sí mismo una obra sin terminar o un hermoso boceto. O tal vez un poema inacabado, una suerte de versos que se deben añadir a ése, su último libro. Una desgraciada muerte entre los muertos que en su libro se suceden.

Si Cesar Vallejo auguraba en un poema que “un día (del que ya tengo el recuerdo) me moriré en París con aguacero”, José Luis Hidalgo, en una pavorosa carambola, iba más allá y se convertía en el último poema de su libro “Los muertos”. Con ello, y desde luego junto a la alta calidad de su verso, se encumbró en ese parnaso especial de los poetas que murieron demasiado pronto. A ellos la muerte les cercenó la obra que no nos pudieron legar y a nosotros nos abandonó en  la nostalgia".

jueves, 18 de mayo de 2017

El ruido de la noche



Era el sonido alado
que despedía la luna.
Era la alarma de los perros
en el trance de perder los sueños.
Era el vértigo
con el que se desplomaba la luz.
Era el mar,
el rumor del aire,
un parpadeo,
el lastre abandonado de las nubes.
Era todo eso,
y era el silencio
que no recuerdo.
El ruido de la noche
y el sigilo
con el que me despertabas
para morirme un poco
en tus brazos.

sábado, 13 de mayo de 2017

Calma



Y en el reposo mirar el mar,
detener los ojos en el reverso de la ola,
seguir el vuelo del cormorán,
la falsa calma de las gaviotas,
dejar pasar el tiempo
mientras escucho crecer la hierba
o el rítmico corazón de las mareas.

viernes, 12 de mayo de 2017

Vacas



No sé la razón por la que me vienen a la memoria los días en los que acompañábamos al abuelo en la procesión que suponía llevar y traer a las vacas desde los prados a la cuadra o al bebedero. Armados íbamos con nuestro palo de avellano como arma disuasoria contra unos animales para los que, de puro nobles, era extraño cualquier desmande. A veces nos miraban con sus ojos acuosos, en los que bailaban un vals las moscas, y luego proseguían el camino mientras meneaban el rabo espantador o dejaban caer una plasta al suelo, que intentábamos evitar con esa aprensión tan tonta que, para general carcajada de los chavales del pueblo, lucíamos los niños de ciudad.

martes, 9 de mayo de 2017

Gatos y cebras

Acabo de ceder la vez a un gato que cruzaba tranquilamente por un paso de cebra.
El conductor que venía de frente un rato me miraba a mí y otro miraba al gato.

sábado, 6 de mayo de 2017

Añicos

Ahí sigo. Un tipo resistente. 
Hoy hago "añicos".
Y tal cual.

sábado, 29 de abril de 2017

Viajar con la memoria

Abrir un cajón y encontrar un cuaderno olvidado.
 

jueves, 27 de abril de 2017

Ferreiro


JUAN VIVE MUY BIEN EN CARACAS

La sociedad del bienestar ha venido 
por los laberintos de las computadoras.
Un mundo feliz, querido Aldous,
sin pájaros al amanecer, ha llegado.

Juan trabaja en una fábrica de automóviles,
Juan trabaja en una fábrica de tocadiscos,
Juan trabaja en una fábrica de neveras,
Juan trabaja en una fábrica de televisores.

Juan trabaja y ahorra infatigable
para ingresar su dinero en un banco
que es el dueño de la fábrica de automóviles,
que es el dueño de la fábrica de tocadiscos,
que es el dueño de la fábrica de neveras,
que es el dueño de la fábrica de televisores
y de la publicidad que brota en sus pantallas.

Trabaje, produzca, ahorre,
que lo demás es cuenta nuestra.
Usted ponga el dinero
y nosotros pondremos lo demás.

Juan pudo por fin comprarse un automóvil,
Juan pudo por fin comprarse un tocadiscos,
Juan pudo por fin comprarse una nevera,
Juan pudo por fin comprarse un televisor
para ver en su pantalla
la publicidad que su banco desarrolla.
Juan ha conseguido por fin electrodomesticarse,
electroconvencerse de que es mejor estar tranquilo
y electroconducirse como un muchacho bueno
al que nada humano le es ajeno cuando es cómodo.

Los beneméritos, filantrópicos industriales,
con sus aliados mercantiles en comandita
han llenado sus bolsas, porque el dinero
de enero a enero es siempre del banquero,
según dice un refrán
que en otro tiempo hizo el pueblo Juan.

                                           Celso Emilio Ferreiro.

martes, 25 de abril de 2017

Las tumbas del mar




Acostada junto al mar
navega la memoria 
en bajeles de ventisca.
Sola
vuela
con alas de amargura
 y de rocío. 

lunes, 24 de abril de 2017

Pasión Barroca


Razón inicial de nuestro viaje a Madrid. Por fin pudimos disfrutar en directo de la calidez de L'Arpeggiata.
De pronto el aire se hizo líquido y buceamos entre olas.
Aguanté la respiración durante todo el concierto.

viernes, 21 de abril de 2017

Caravana

En el año 96 participé, desde Interpueblos, en los trabajos previos de lo que fue la II Caravana de Solidaridad con el pueblo saharaui. Han pasado casi 21 años y si todo no está igual, todo está peor. Hoy las fotografías que hice del cargamento de productos y materiales necesarios para la supervivencia de un pueblo se convierten en un pequeño documento de solidaridad y resistencia.

jueves, 20 de abril de 2017

Tres

Una foto rara sí que es. Vaya usted a saber que están haciendo estos tres. ¿Se trata de un momento antes de un posado clásico? ¿O es de después?
¿Qué señalan esas manos?
Para tratarse de un campo despejado hay mucho lío ahí.
Sí, sí, sí.

martes, 18 de abril de 2017

Dinero

Cada vez que voy a León, los sábados por la mañana suelo dedicarlos a visitar alguna que otra librería. Y a veces me acerco también a un pequeño mercadillo de objetos más viejos que antiguos, que se celebra en una calle adyacente a la Plaza del Grano. Me suele llevar la curiosidad por artilugios desconocidos, que en algún momento fueron necesarios para la vida cotidiana. Me conformo con mirar y solamente en un par de ocasiones me he decidido a comprar alguna cosa.
En esta ocasión, y por motivos sentimentales, adquirí el billete que se ve en las fotografías, emitido en Santander el 1 de noviembre de 1936, cuando ya se llevaban tres meses y medio de Guerra Civil.
El papel es bastante malo y el billete está deteriorado, aunque era el mejor de los dos que me mostró el paisano que me lo vendió (también tenía algún otro emitido en Bilbao, aunque me decía que estos de Santander son más difíciles de encontrar).

Así que aquí están: cien "pelas" republicanas del año 36. Veinte duros de vellón.
Toda una fortuna.

martes, 11 de abril de 2017

La ventana de la cocina

En la ventana de la cocina, como si de una alineación deportiva se tratara, está presente el perejil y otras hierbas. A veces, con displicencia, el cocinero abre los postigos y toma el aire. Otras, tijera en mano, se hace con las hojas que necesita para la ocasión y para el puchero.
Señoras y señores, con ustedes y de izquierda a derecha: Ruda, Salvia, Orégano, Albahaca, Cebollino y el mentado Perejil. Para servirles.

lunes, 10 de abril de 2017

Historias de la Jaya Cruzá


Entre los rumores del bosque se cruzan las historias, nacen las conversaciones, se fundan los encuentros, se acuerdan los proyectos.
Y más allá del ramaje la cúpula de niebla nos hace afortunados.
La Jaya Cruzá me recuerda la verdadera naturaleza de mi apellido.

lunes, 3 de abril de 2017

Ispahan: Seis historias y un poema persa

Todos los viajes, a poco que estés atento, tienen mil historias por contar. El de Irán no podía ser menos. Muchas de ellas quedan guardadas en el bosque de la memoria hasta que por fin un día decides internarte entre el ramaje.

La revista digital Amberes ha tenido a bien publicarme una pequeña parte de esas historias que transcurrían en la primera ciudad a la que llegamos: La legendaria Ispahan de los mil y un cuentos.

Puedes, si te place, leerlas pinchando aquí: 


domingo, 2 de abril de 2017

Volver a los dieciseis


Hoy, el diario.es en su edición de Cantabria, ha publicado una nueva entrega de los trabajos que desde el grupo Desmemoriados estamos realizando en pos de la recuperación de la memoria colectiva de esta región.

En esta ocasión nos hemos detenido en el aniversario (40 años ya) de la ocupación por los vecinos del Barrio San Francisco de unos locales del constructor para la Escuela Popular 11 de abril. 
Junto a la narración aparece una pequeña película de super8 del momento en el que las fuerzas vivas (juez y policías, grises muy grises) vinieron a mi barrio para desalojar.
Y de pronto me veo junto a mis amigos y mis vecinos. Un sorpresivo regreso a mis dieciseis años. Y sobre todo, un emotivo encuentro con mi pasado. 
No sé cuantas veces he vislumbrado las imágenes con un nudo en la garganta posando la mirada sobre rostros que ya no están o que hace mucho se adentraron en las nieblas de los desencuentros. Pero ahí estamos todos, un desfile de sombras, protagonistas por esta vez de nuestra propia historia. Conscientes de que ya no somos lo que éramos, pero sabedores también de que somos lo que somos en gran medida porque entonces fuimos.   

Juan Bañuelos: Contra el tiempo


 Contra el tiempo

No distraigas tus ojos en cosas pasajeras,
no digas que es el mar si sólo ves espuma.
Ignora si es de noche; si es de día, no quieras
un solsticio de bruma.


Si aún estás a mi lado, escúchame de veras,
que me sale este amor por la herida que agruma
días, pasos, recuerdos (mis penas son terneras
con zarpazos de puma).


Buscarnos. Sorprender. Amar en este día
como instantáneo broche en una ardiente espada
que el gozo hizo de labios en su vasta herrería.


¡Tristísimo  tarea de luchar contra todo
lo que intenta apartarnos! Amantes de alborada
sobre un crepúsculo de yodo.


Yo a nada he respondido. Ni al tiempo, que al pasar
me empujó tantas veces contra aquella alambrada
que le dicen olvido, y por costumbre, mar.

                                              Juan Bañuelos