La memoria es pequeñita,
como una nube hecha con retazos de existencias ajenas.
A veces viene y va por todas partes,
porque es viajera la memoria.
Pero luego, cuando ha visto suficiente mundo,
cuando ha enjugado muchas lágrimas
de otras dulces, rabiosas y melancólicas como ella,
regresa convencida a mi hogar de papel.
La memoria es casi siempre silencio, expectación,
y pensamiento. Y, a veces, un incendio.

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