Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

domingo, 29 de septiembre de 2024

Diez años desmemoriados (Doce estrofas y una coda)


 Diez años desmemoriados
(Doce estrofas y una coda)

 

Si veinte años no es nada,
como cantaba Gardel;
entonces qué decir de diez:
Diez es la mitad de nada.

Pero hay valor y memoria
que se asoma al tiempo ido,
que lucha contra el olvido,
que rescata de la Historia

lo que siguen silenciando
por el miedo y el castigo
aquellos que diciendo “digo”
continúan gobernando

la voluntad y los bríos,
no ya de Quijote o Sancho
sino tirando por lo ancho
del cura que quema libros.

¿Que somos Desmemoriados?
Esa es, quizá, la ironía.
Lo dice quien desafía
la amnesia de los cuitados.

¿Que somos Desmemoriados?
¿¡Y quién lo afirma, pardiez!?
¿Un plumífero soez?
¿La patética caverna?

¿La diestra rarita, tal vez?
Qué más nos da quien lo diga,
el chisme no tiene miga
Cumplimos diez años, diez.

Vamos despacio por prisa.
Por lo cabal, cavamos en serio,
el trabajo no es misterio.
Solo estos ripios son de risa.

¿Que arde la ley con engaños?
¿Que se burlan los falsarios?
¿Que echan más tierra en los osarios?
¿Que entre fachas hay apaños?

De esa niebla rescatamos
los más humanos derechos
y nos tomamos a pecho
todo aquello cuanto amamos.

La memoria no se borra,
la memoria es infinita,
envilece a los que irrita,
embrutece a quien la ignora.

Veinte años no es nada
y hasta esa cota nos vamos
Desmemoriados y ufanos
                                  pues diez años solo es                                   

la mera mitad de nada.

 

 

 

 

 

 

jueves, 26 de septiembre de 2024

¿Por qué nos miran los animales?






Los ojos de un animal cuando observan al hombre tienen una expresión atenta y cautelosa. El mismo animal puede mirar a otra especie del mismo modo. No reserva para el hombre una mirada especial. Pero, salvo la humana, ninguna otra especie reconocerá la mirada del animal como algo familiar. Otros animales se quedan atrapados en ella. El hombre toma conciencia de sí mismo al devolverla.
El animal lo escruta a través de un estrecho abismo de incomprensión. Por eso el hombre puede sorprender al animal. Pero el animal, incluso el domesticado, también sorprende al hombre. También este observa al animal desde un abismo de incomprensión parecido, pero no idéntico. El hombre siempre mira desde la ignorancia y el miedo. Y así, cuando es él quien está siendo observado por el animal, sucede que es visto del mismo modo que ve él lo que le rodea. Al darse cuenta de esto, la mirada del animal le resulta familiar. Y, sin embargo, el animal es claramente distinto y nunca se confunde con el hombre. De este modo, se le asigna un poder al animal, comparable al poder humano, si bien nunca llegan a coincidir. El animal tiene secretos que, a diferencia de los secretos que guardan las cuevas, las montañas y los mares, están específicamente dirigidos al hombre.
Si sustituimos la mirada del animal por la de otro hombre, veremos más claramente esta relación. En principio, cuando la mirada es entre dos hombres, el lenguaje establece un puente entre los dos abismos. Aun cuando el encuentro sea hostil y no se utilice palabra alguna (aun cuando hablen lenguas diferentes), la existencia del lenguaje permite que al menos uno de ellos, si no los dos, se sienta confirmado por el otro. El lenguaje permite al hombre contar con los otros como con él mismo. (En esa confirmación, que se hace posible por el lenguaje, también pueden confirmarse la ignorancia y el miedo humanos. Mientras que en los animales el miedo es una respuesta a una señal, en el hombre es algo endémico).
Ningún animal confirma al hombre, ni positiva ni negativamente. El cazador puede matar y comerse al animal, a fin de sumar su energía a la que él ya posee. El animal puede ser domesticado, a fin de convertirlo en una fuente de aprovisionamiento y en una herramienta de trabajo para el campesino. Pero la falta de un lenguaje común, su silencio, siempre garantiza su distancia, su diferencia, su exclusión con respecto al hombre.
No obstante, precisamente debido a esta diferencia, podemos considerar que la vida de los animales, que no debe confundirse nunca con la de los hombres, corre paralela a la de estos. Solo en la muerte convergen las dos líneas paralelas, y, tal vez, después de la muerte se cruzan para volver a hacerse paralelas: de ahí la extendida creencia en la transmigración de las almas.
Con sus vidas paralelas, los animales ofrecen al hombre un tipo de compañía diferente de todas las que pueda aportar el intercambio humano. Diferente porque es una compañía ofrecida a la soledad del hombre en cuanto a especie.

John Berger.
Por qué miramos a los animales.
Alfaguara.
Traducción: Pilar Vázquez.        


sábado, 21 de septiembre de 2024

Viva Hazaña





Hace muchos años vi una película de la que apenas tengo recuerdo salvo su título, que trataba de una pequeña rebelión de alumnos adolescentes en un colegio de curas. Ahora mismo tampoco tengo memoria del motivo del descontento, pero sí la vaga imagen de que entre aquellos estudiantes que pintaban rudimentarias pancartas con la, para ellos, revolucionaria frase de "Viva Hazaña" (con esa H que revelaba el mismo desconocimiento de la Historia que también tenía yo), había un reflejo de las actitudes, unas timoratas y cobardes y otras atrevidas y audaces hasta la insensatez, que luego vería muchas veces a lo largo de los años y las luchas.
Poco sabían aquellos críos que, si para su total falta de discernimiento, aquel Azaña era solo un nombre de guerra, para sus oponentes, religiosos y maestros del régimen, era un fantasma del pasado que seguía teniendo la capacidad de ponerlos sumamente nerviosos. No fuera a ser que aquella algarada anticipara otras revueltas que trajeran nuevas repúblicas.
Manuel Azaña, último presidente de la II República Española, murió en el exilio en Montauban, acosado por los agentes del franquismo y por la ocupación nazi de Francia. Y allí está enterrado, en una tumba sencilla de un cementerio desastrado.
Pocas personas desataron tanta inquina y tanto odio entre los fascistas que luego dominaron España. 
Gloria a (H)Azaña por eso también.

lunes, 16 de septiembre de 2024

El 47


Creo que no estropeo los acontecimientos que se suceden en la película si cuento que la historia comienza de noche y en un lugar montuno y arisco de los arrabales de Barcelona. Allí, el germen de lo que será una comunidad vecinal de inmigrantes andaluces y extremeños se afana noche tras noche en construir unas chabolas que la permita asentarse en lo que considera una ciudad próspera, muy alejada de un sur del que todos ellos se sienten expulsados por motivos económicos y, en muchos casos, también políticos. Son los años cincuenta. 
Parece ser que existía una norma en ese tipo de construcciones según la cual, si al amanecer la vivienda tenía techo no podía derribarse. Con la salida del sol, cada día aparecía por el lugar la policía a caballo junto a una cuadrilla de peones armada de mazas, dispuestos a derribar lo construido que no se atuviera a la ley (probablemente no escrita) de los tejados y de las cubiertas.
Manolo Vital, el protagonista, tras una noche de construcciones frustradas y una madrugada de derribos, de forma enérgica les dice a sus convecinos que desde entonces en adelante construirán y finalizarán entre todos una casa en lugar de laborar cada familia en la suya de forma individual. A la mañana siguiente la que se va frustrada es la autoridad.
Ahí es cuando el que esto escribe se empezó a emocionar.
Desde ese momento, a lo largo del metraje, no podía por menos que recordar nuestra propia historia de lucha vecinal en los años setenta y ochenta. Aunque los hechos eran diferentes, había tantas y tantas similitudes en la dedicación y en el coraje, aunque también en las debilidades y las disputas, que todo el rato me venían a la memoria los rostros de mis propios vecinos y de la fe poco menos que inquebrantable en el bien común de la mayoría de ellos. Héroes anónimos de mi barrio y de otros barrios de las Españas todas. 

martes, 10 de septiembre de 2024

Morandé 80




Hay unas imágenes icónicas del 11 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile en las que, por la puerta del Palacio de la Moneda que da a la calle Morandé 80, se ve salir al presidente Allende, armado y con casco militar, acompañado de varios miembros del GAP (Grupo de Amigos Personales). En realidad, su escolta. Tanto el presidente como sus guardaespaldas miran al cielo; se supone que atentos al vuelo de los aviones golpistas que estaban atacando el palacio presidencial. Muy poco tiempo después muchos de ellos, incluido Salvador Allende, estarían muertos.
En febrero de este año visité por tercera vez en el lapso de casi veinte años los alrededores del Palacio de la Moneda. Y digo los alrededores, porque esta vez tampoco pude entrar a visitar su interior. Diferentes circunstancias lo han hecho imposible en cada ocasión. La primera porque estaba un montón de gerifaltes reunidos con ocasión del famoso "¿por qué no te callas?" de un rey al que nadie había elegido hacia el presidente democrático de un país latinoamericano. En la segunda hubo otro evento que no recuerdo, pero que también impedía el paso a los turistas visitantes. Y la tercera por la cerrilidad de una encargada del acceso que no respondía a estímulos ni a explicaciones razonables que me producen hastío contar.
Mientras me alejaba esta última vez precisamente por la calle Morandé, prometiéndome no intentarlo jamás por muchas veces que regresara a Santiago, me decía a mí mismo que ojalá hubieran tenido el acceso tan difícil como yo aquellos que, a partir de ese 11 de septiembre, inundaron de sangre Chile y de dolor también a los que desde esta parte del mundo añoraban la libertad que allí estaban perdiendo.  

lunes, 9 de septiembre de 2024

Desmemoriados


 Desmemoriados festeja su décimo aniversario

Los Castos actuarán en la nave de la Asociación Octubre en Sierrapando, Torrelavega
El viernes 27 de septiembre a las 20:00 h., el colectivo Desmemoriados, Memoria Colectiva de Cantabria, celebrará en la sede de la Asociación Octubre en el barrio de Sierrapando, Torrelavega, la fiesta de su décimo aniversario.
La colaboración entre las asociaciones Octubre y Desmemoriados, cada una desde su ámbito, viene desarrollándose desde hace algunos años resultado de planteamientos y afinidades comunes.
El centro de la fiesta será la actuación de Los Castos, grupo que acredita once trienios de música y parranda tocando vallenatos, cumbias, corridos, rancheras, tangos, son cubano… Eclecticismo sin papeles que salta fronteras en un tono rigurosamente bullicioso.
El pase, abierto a todos los públicos, tiene un coste de 5 € público general y 3€ para los socios.
La asociación comúnmente conocida como Desmemoriados se formó en el otoño de 2014 resultado de la confluencia de diferentes proyectos: Presos con causa. La Vorágine y el Seminario de fuentes orales del ICE de la Universidad de Cantabria, al que se han ido incorporando personas con una formación heterogénea, pero con el interés común de contribuir a la recuperación y divulgación de la memoria colectiva de Cantabria.
El proyecto base es la creación de un archivo digital que se va engrosando con fondos de diferente naturaleza: documentación privada tanto personal como de colectivos, fuentes orales, fotografías, objetos, etc. La colección documental se halla alojada en UCrea, repositorio abierto de la Universidad de Cantabria, fruto de un convenio que recientemente acaba de ser renovado.
La divulgación es otra de las líneas fundamentales del proyecto, con diferentes exposiciones por salas y centros educativos de la región, como la de los Niños de la Guerra o la de los sucesos de Reinosa de 1987, que vino acompañada del documental dirigido por Vicente Vega. Otro elemento reseñable en este tiempo ha sido el trabajo por el reconocimiento público e institucional de la figura de los tres jóvenes asesinados en Almería en mayo de 1981, que cuenta con una escultura conmemorativa en la plaza de las estaciones de Santander realizada por el artista campurriano Nacho Zubelzu y, además, han asesorado a Andrés Barrio y Alicia Céspedes, directores del cortometraje documental premiado en FESCIMED 2023, “Almería 1981”.
En el mismo ámbito divulgativo, este mismo año han alcanzado las cien publicaciones que sobre temas de la historia de Cantabria del siglo XX difunden cada mes, desde diciembre de 2015, y que junto con otros textos se compilan en una revista de periodicidad anual. Charlas, colaboraciones en cursos, congresos y monografías completan esta línea de trabajo.
Por último, al hilo de la controversia política en torno a la memoria democrática mantienen una postura a favor del mantenimiento y desarrollo del actual marco normativo, entendiendo que la Ley debe ser mejorada en aspectos reglamentarios que garanticen su cumplimiento y fomenten los aspectos pedagógicos de la misma, fundamentalmente.

sábado, 7 de septiembre de 2024

Golondrinas







De unos días para acá, todas las mañanas se concentran delante de las ventanas de casa durante un rato cuando el sol está despuntando. Algunas, las más osadas, se sitúan en el alfeizar mirando hacia el interior, pero lo normal es que revoloteen de la ventana a los cables que se alzan al otro lado de la calle, o que vuelen a los prados vecinos en un continuo y alegre baile de alas y levitas.
Sé que no va a durar mucho y que, simplemente, están esperando a que las crías maduren un poco para emprender viaje, pero mientras aparezcan voy de aliciente en aliciente.
Hoy aún estoy aguardando.
  


viernes, 6 de septiembre de 2024

Los libros de Javier


Vale que me diga, achinando los ojos y con ese tono socarrón que practica desde que lo conozco (hace ya mucho de eso), que la suya es una librería de estampitas (que no lo es), pero también afirma que el lugar en el que están esas estampitas es una cueva, una gruta, una sima, una caverna con luz de oxímoron. Tal vez le acepte, si de sinónimos se trata, lo de guarida, cubil, madriguera. O refugio, porque eso tiene pinta de ser. Un lugar para abstraerse veintinueve o treinta días al mes y uno para recibir a los amigos y jugar al escondite inglés. Porque, ya saben, ese único día el que se mueve pierde. O no sale en la foto, que decía aquel. 

jueves, 5 de septiembre de 2024

La colonia


El camino se fue empinando y frenó a Bean Uí Neíll. Los demás la alcanzaron y caminaron a su lado por la hierba, seca y espinosa por el sol y el viento del día, hasta que el rocío la empapara y suavizase. Siguieron hacia los acantilados, hacia el mar batiendo las rocas, con el cuerpo encorvado contra el viento, aunque no soplaba demasiado, porque era su inclinación natural, inherente, incluso en una tarde tan tranquila como para que los mosquitos asomaran de la hierba y les mordiesen las manos, la cara, aunque ellos no se dieron cuenta, iban los cuatro centrados en llegar a los acantilados, en el aire elemental, en el pulso del mar contra la roca.
Bean Uí Neíll inhaló profundamente.
Esto le hace bien a uno, dijo.
Desde luego, respondió Micheál.
Se sentaron y contemplaron el sol, que se iba hundiendo en el mar, un derroche de rosas y rojos.
Esto es mejor que misa, dijo Mairéad.
Qué comentario tan horrible, le reprochó Bean Uí Neíll.
¿De verdad?
De verdad, Mairéad. Horrible.
El ostensorio en el que se coloca la hostia tiene la forma del sol, mamá.
¿Y?
Unos hombres con faldones lo sostienen en alto como si fuera el sol.
Eso es horrible, Mairéad.
Lo adoran. Se supone que debemos adorarlo.
Lo adoro, Mairéad.
Pero lo tenemos aquí mismo, delante de nosotros, mámá.
El sol. Sin un solo cura a la vista.

Audrey Magee.
La colonia.
Narrativa Sextopiso.
Traducción: Inga Pellisa.    


jueves, 29 de agosto de 2024

Aves de Chile: Loica común


Ave propia del Cono Sur americano, llamada loica y también lloica, milico o pecho colorado por razones obvias. De la familia de los tordos, llama la atención precisamente el colorido pecho que le adorna. Localizada la de la imagen en las Torres del Paine.

viernes, 23 de agosto de 2024

La córnea


 La córnea del cíclope mundo.

lunes, 19 de agosto de 2024

Aquí hay gato encerrado

 

                                                    Fotografía de Jesús Titos.

Por favor, den amnistía a micifuz,
líbrenle de su triste penar,
concédanle un poco de libertad
o al menos acérquenle un lima,
un plan de fugas, un serrote
que le dé un mínimo respiro
mientras corta los barrotes.
Háganlo, por dios, por caridad.




viernes, 16 de agosto de 2024

Las tabernas fantásticas

 

La taberna de Galiana, con su enseña del buey borracho -casi un buey portugués, de cuerna amplia y abierta- era muy visitada por los viajeros que iban de la Bretaña a Galicia por el camino de los mares. En la taberna de Galiana hacían los viajeros la última noche de su romería. Se dice que bajo la enseña del buey borracho la taberna tuvo, desde la más remota antigüedad, fama extraordinaria, y que era cosa corriente que en ella sucedieran prodigios. El dueño de la taberna era un bautizado orensano, el Casalón, gordo y reidor, hablador empedernido, algo bebido siempre y buen cristiano. Estaba casado con una moza bretona, hija de un senescal -esto de senescal es algo menos que un juez municipal- y nieta de una sirena morena por los Redón, que era la familia de su madre. La moza era pulida y fina, dulce y de buen talle, la boquita de piñón, los ojos claros y la rubia cabellera aparcada en tirabuzones. Pero tan suave cosa tenía su genio. Era de aquellas que dicen en el país "tiene su rey en León". Ana, la tabernera, hablaba una media lengua galaico-bretona muy graciosa y enamoraba a los viajeros con su melosidad y dulzura. El Casalón quería un hijo, pero Ana no se lo daba. Era esta la única nube que había en el cielo de la taberna de Galiana, porque los negocios iban bien. Por la taberna de Galiana pasaba mucha gente, y los sábados, en amaneciendo, comenzaban a llegar extraños caballeros y damas, sorprendentes viajeros, inusitados mercaderes..., toda la familia de la gente lunática y del trasmundo, que solo viaja en sábado: médicos de Tule, pastores escoceses, canónigos de Ruán y Compostela, almirantes de Bretaña, violinistas italianos, hijas de sirenas, especieros de la Trapobona... El sábado en Galiana era la corte de los milagros y el retablo de las maravillas.

Álvaro Cunqueiro.
La taberna de Galiana.
Ediciones 98.

miércoles, 7 de agosto de 2024

Dostoievski


Leyó:
-El idiota, de Dostoievski. Ya veo que apuntas alto, Nel. ¿Cómo es el cuento este del idiota?
Sorprendido por la curiosidad y el tono amistoso de Duroc, Nel se dispuso a entrar en la obra. Y era un libro de mucho peso, debía de ser bueno, mil páginas o así.
-Es la historia de un personaje muy especial que es príncipe. Tiene muchas virtudes, muchas cualidades, eso parece, y pretende ayudar a toda la gente que se le pone delante, pero lo que hace es estropear la vida de los otros y también...
-Sabías que había un futbolista del Celta que leía a este tipo, al Dostoievski?, Pahíño. Era un delantero macanudo. Un goleador. Lo fichó el Real Madrid. Las ideas le llegaban a los pies. Pero le dio por leer. Eran los tiempos de Franco y un periódico tituló a toda página: "¡El futbolista que lee a Dostoievski!".  Aquello fue una sentencia. Lo habían llamado para el Mundial de Brasil. En el aeropuerto de Madrid, y en el momento de transportar el equipaje para facturar, el seleccionador, que era un militar, gritó: "¡Las maletas que las lleve el gallego!". Y Pahíño no se calló: "¡Las maletas que las lleve tu puta madre!". Quedó en tierra. Se perdió el Mundial. Y España también. Ahora, a mí quien me gustaba era Amoedo. En aquella época no había tanto presumido, tanta foto, y él sacó a bailar a mi madre en un baile en el Morrazo. Se presentó: "Nena, que sepas que estás bailando con el delantero centro del Celta de Vigo". Era un tipo sencillo, Amoedo.

Manuel Rivas.
Vivir sin permiso y otras historias de Oeste.
Editorial Alfaguara.


lunes, 5 de agosto de 2024

La utopía


La utopía del lector
es ganarle a la Parca
una carrera desigual
de libros acumulados.

viernes, 2 de agosto de 2024

Dibujos




Un anciano se debate solo en la habitación de un hospital. 
Lucha con la fuerza de su corazón contra los delirios y el martilleo del tiempo.
Sus armas son sencillas: la memoria y una caja escolar de lápices de colores.
A veces dibuja animales imaginarios en el techo ambiguo de la caverna.



lunes, 29 de julio de 2024

La conversación


Dicen que Rilke dijo que la infancia es la verdadera patria del hombre. Y a falta de otras patrias más consistentes no está mal que, sin asomo de nostalgia, aquellos que reposan por un rato del trabajo de vivir la rememoren de cuando en cuando.
En realidad no sé de lo que hablaban estos dos, arrumbados a la sombra y protegidos de la canícula, pero me apuesto medio pastel de carne (que nunca fue de carne y sí de restos varios de dulces de obrador) a que en algún momento salieron a colación las andanzas por los barrios altos (por elevación geográfica, que no por tamaño del producto barrial bruto) de los que salimos en un tiempo gris y neblinoso, que fue quedando a la orilla del camino de piedras que nos va acercando hasta aquí.


miércoles, 24 de julio de 2024

Mayall


Cuando aquí 

nos debatíamos 

entre gavilanes 

y palomas

o entre truhanes

que se creían señores,

al fondo estaba,

para nuestra fortuna,

John Mayall.



martes, 23 de julio de 2024

La conversación


Es de suponer que nadie los ha presentado, aunque él la llama lepidóptero, que suena mal, como  tilonorrinco o espiritrompa en la novela de Manuel Rivas, pero que en realidad significa "alas con escamas". Esas mismas escamas que cubren las alas de las mariposas y que conforman los caprichosos dibujos y colores que otorgan su belleza y que también, muchas veces son su perdición.
Probablemente ella le llama a él, por continuar con las ironías de la taxonomía, sapiens sapiens, con no menos desdén por ser término falso, engolado y por demás reiterativo.
Pero ahí están, estableciendo contacto. Y vaya usted a saber por donde continúa la conversación, puesto que ninguno de los dos pretende desvelar sus secretos ni explicar sus filias para llegar a este momento. Solo se sabe que luego ella vuela tan ligera como el aire buscando mejores flores y él, que no vuela, y ese es su despecho, también se aleja mascullando lo que ha de convertirse con el tiempo en un leve recuerdo, en busca de "desfacer" algún entuerto, seguro, y de otras maravillas.

lunes, 15 de julio de 2024

El pérfido Jon


Reconozco que leí algo de su poesía hace muchos años, cuando retomé con furor el deseo de conocer a los nuevos poetas que cuajaban entonces, más allá de las hornadas clásicas y aquellas posteriores a la guerra civil que menudeaban en oscuros callejones entre la irrelevancia y la clandestinidad, o aquellos otros que palidecían en las últimas páginas de los libros de literatura de C.O.U.

Eran los tiempos de aquello que se dio en llamar “nueva sentimentalidad”, o también, con más arraigo, “poesía de la experiencia”. Allí, en la nómina de sus promotores aparecía, no sé si voluntariamente o no, este vasco con pinta de grandullón que, según decían, se había iniciado al lado de gente de reconocida solvencia poética como Bernardo Atxaga o Joseba Sarrionandia. Ahora mismo tengo dudas sobre la razón, ingenua, con total seguridad, por la que me enganchó la poesía de alguien al que yo le otorgaba una supuesta relevancia indómita.

Evidentemente me equivoqué. Al menos en parte. Si el término “indómito” (que no puede ser domado) tiene cierta familiaridad con la expresión “tirarse al monte”, entonces, en su deriva personal y política, es lo más destacable de alguien, y no es el único, que recorre con alegría y dádivas recibidas en su alforja todo el arco ideológico.

Decía que no es el único que ha circulado por esa vía denigrante, pero desde luego ninguno, al menos que yo sepa, lo ha hecho con su clamorosa mala baba. Llamar “perrillas” a unas ministras del gobierno o, en su defecto a cualquier mujer,  es, además de ruin y propio de machirulos, una más de las malas formas que va acuñando en su peregrinaje y en su insania.

El que esto escribe ya sabe “por experiencia” que, en eso de la poesía, como en cualquier otro orden de la vida probablemente, no siempre acompaña el don de ser buena gente con la facultad brillante de la escritura, pero aún tiene la capacidad de preferir el primero de los talentos enumerados, y también de indignarse cuando el uno no acompaña al otro. Así que se va a permitir terminar con unos pocos versos del poema “Arrieros somos”, escrito por el montaraz protagonista de este texto cuando aún no se le notaba tanto. No merece más:

Oráculo invocado, respondía:

Un poco más y ya no la verás,

pues cada cual tendrá su merecido

y tú bien merecido lo tendrás.