Como nadie conoce en el mundo de los jurados literarios a dos personajes de novela negra que atienden por Bevilacqua y Chamorro, los que han decidido premiar a la novela en la que aparecen nuevamente pueden salvar su prurito profesional y jurar por sus muertos de papel que no identificaron al autor (tal vez debido al seudónimo tan eficiente que empleó), y que el debate y el posterior fallo se ha mantenido en el más estricto de los secretos hasta para el editor y otorgador de la pasta del premio, que nada sabía de su "sabia" decisión, al menos hasta después del "cenorrio" de gala.
A la que sí conoce todo el mundo es a la finalista presentadora de telediario (y no sé cuantos van), que para eso sale en la caja tonta día sí y día también. Y mira que me cae bien. Aunque mejor me va a caer a partir de ahora que sé que a sus innegables dotes televisivas une un carrerón en eso de la literatura. De la nada al campanazo en la primera novela.Con dos ovarios y un tambor.











