Al revés los diarios leía mi abuela
Después de habernos enseñado
a enderezarnos y andar,
la tierra, el aire, el fuego, el agua,
la encina, los rebaños y el adobe,
alimentarnos, vestirnos, colgar de nuestros cuellos
un collar de cuentas milenarias,
el jeito para hablar lengua romance
hecha de huesos de oveja y migraciones,
te sentabas al sol a escamondar
tu pelo que trenzabas más largo que tú misma,
cogías el periódico de antier, le dabas vueltas
como buscándole sentido
a los ajenos caracteres,
y cuando al fin ya no aguantábamos la risa
decías que leías al revés
porque este mundo está mu feo,
a ver si así se da la vuelta,
y que los pobres coman pan, y que los ricos coman mierda,
y reías con nosotros de tu hambre atrasada
por cien generaciones
contando, repasando
con los dedos
tus costillas, los siglos de tu infancia.
Casi te puedo imaginar
dándole vueltas a estos versos.
Hoy quisiera, por eso, dejarte unas palabras
en tu idioma
y que las acomodes a tu gusto:
azahar, gurumelo, gañafote,
sol,
chavea,
bartolina.
Hazme un collar con ellas
y me ampare
en este mundo que a veces
tampoco yo comprendo.
Miguel Ángel Feria.
Anarcadia.
Colección 350 gramos.
Árdora Ediciones.

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