Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

lunes, 22 de febrero de 2021

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De pronto entras en un juego imparable, una especie de carrusel sin control, y te conviertes en un "voyeur" de las vidas de los demás, de las opiniones de los demás, de las alegrías y de las miserias de los demás. Y de alguna manera tú te sientes obligado a corresponder y enciendes la luz sobre tu vida, sobre tus opiniones, sobre tus alegrías y tus miserias. Y acabas siendo algo demasiado parecido a un exhibicionista. Y puedes tachar y borrar o añadir a otros como tú como si fueras un pequeño dios. Y así eres el objeto de su diversión y ellos son tu entretenimiento. Y todos somos, a la vez, diosecillos y víctimas en una entelequia. Seres humanos desnudos que han perdido la vergüenza.

domingo, 21 de febrero de 2021

Límites


 Límites

Vi a un hombre que daba un volantazo
e intentaba atropellar a un perro callejero,
pero el veloz chucho se metió
entre dos coches aparcados

y consiguió escapar.
Dios mío, pensé, ¿acabo de ver 
lo que creo haber visto?
En el siguiente semáforo en rojo,

me puse a la altura del hombre
y lo miré fijamente.
Él sabía que yo había visto
su intento de asesinato,

pero no le importó.
Sonrió y gritó lo bastante
alto como para que lo oyese
a través de nuestras ventanillas cerradas.

"No pongas esa cara
a menos que vayas a hacer
algo para arreglarlo.
Vamos, tipo duro,

¿qué vas a hacer?"
No hice nada.
Giré a la derecha cuando se puso verde.
Él giró a la izquierda en dirección prohibida.

No sé qué les pasó
a ese hombre o a ese perro.
Pero conduje hasta casa
y escribí este poema.

¿Por qué creen los poetas
que pueden cambiar el mundo?
La única vida que puedo salvar 
es la mía.
                                                                      
                                                  Sherman Alexie

Danzas de guerra.
Xordica.

 
 


jueves, 18 de febrero de 2021

Unos versos para un holandés errante

Algún día, que aún no está escrito,
nos tomaremos un coñac en cualquier otro  puerto
que no sea Gualaquiza y al que no haya que llegar
en autobuses destartalados
tras horas eternas de polvo, sudor y selva.
Nos aguantaremos las ganas de estar tristes
y tal vez entonemos una canción para el destierro 
y para esa gente sin patria que guarda en los bolsillos
corazones magullados, pero también
 las palabras que los curan,
junto a la arena de todas las costas
y el barro de todos los caminos.
Algún día, que aún no está escrito,
brindaremos las veces que hagan falta
por habernos conocido
en algún intervalo de mareas
o en el cruce de dos ríos.
Y entonces reuniremos el valor
para ser insensatos cuando sea inexcusable
y para mandar al cuerno a la parca felona,
a la casa de Alba y a todos los restos del Imperio.


miércoles, 17 de febrero de 2021

Estación de Francia


Volviste de la guerra con un gorro
pequeño, militar, de tela caqui:
por el derecho de soldado raso
y el revés con galones de oficial.
Huías hacia Francia cuando Líster 
batía, fusilando desertores,
los campos y los pueblos fronterizos;
te salvó simular que eras teniente
de voladuras en la retirada.
Cumplí tres años cuando regresaste 
del penal de Santoña.
La ternura te había abandonado:
como el país entero,
te ibas convirtiendo en un fascista.

Marchabas a Girona a trabajar,
en algún lento tren de la posguerra.
Hiciste aquellas obras sencillas, unos años
en que no había acero, construías,
con muros de ladrillo y bóvedas de fábrica,
casas de pescadores en los pequeños pueblos
sobre los cuales escribía Pla, 
frescos y limpios como aquella pesca
que al alba rebosaba de las barcas.
El tren se retrasaba cada sábado;
oscurecía bajo la estructura
de hierro y de cristal de la Estación de Francia,
con olor a carbón en los andenes
y el mostrador mojado en la cantina.
Ella y yo desde lejos entre el humo,
los trenes y la gente ya te reconocíamos.

Envejecidos ojos infantiles
hoy miran los andenes y vagones.
Donde acaba la bóveda, la noche 
es tan oscura como en la posguerra.
El reloj de las vías señala, amarillento,
la hora de salida de este tren de la muerte
al cual subes con gorro de oficial
para volar los puentes en esta retirada
de un tiempo que jamás vendrá a buscarnos.

                                                               Joan Margarit.      
                                                                


martes, 16 de febrero de 2021

Esto es un cuento

Imagínese que usted tiene mayordomo (o así) y que este fámulo da las órdenes oportunas (bajo cuerda, claro, y presionando con las penas del infierno, porque le sale así y es gente de mal carácter) a un empleadillo de una entidad bancaria, para que en la cuenta de la que usted es titular se añadan fraudulentamente  cantidades económicas que pasan a engrosar su patrimonio, como quien no quiere la cosa y sin que usted se haya enterado, porque bastante tiene con dirigir los rumbos del país, de la región o de su comunidad de vecinos.

Imagínese que tiempo después se descubre el pastel que se ha zampado única y exclusivamente usted y que el que tiene que juzgar si lo ocurrido está bien o está mal decide que usted no se ha enterado de nada, pese a la pesada digestión, y que la mala acción se debe achacar a su mayordomo y al empleadillo del banco, que hacen estas cosas en plan deportivo, porque sí y sin beneficio propio que se conozca. Y dadas las circunstancias o porque no caen de pie, ellos que no se comieron el pastel, se comen el marrón.

Imagínese. 


jueves, 11 de febrero de 2021

Un baile de fuego

 
Un baile de fuego en los ojos,
montañas de arena
en las que nace el dolor
y se precipita el hielo y todo lo absurdo.
La sangre, el frío,
hijos que asesinan a sus padres,
el horror de las cosas cotidianas,
caballos sin cabeza,
la traición,
la mentira,
el dinero que vale la fidelidad,
esa forma cruenta de ser feliz,
cadáveres calcinados por el tiempo,
el kilogramo de miedo
  que se vende en los mercados.
Y después, despertar
cuando lo imaginado
se torna insoportable.

sábado, 6 de febrero de 2021

De perfil


 

viernes, 5 de febrero de 2021

El Lobby Feroz de nuevo

Me parece a mí que lo de regular los ecosistemas es la última coartada pseudocientífica que se han inventado los del Lobby Feroz para seguir matando lo que se tercie sin que se note mucho. Es una pamplina similar a la del mundo del toreo, según la cual, de no existir ellos (aleluya) se extinguiría la especie del toro bravo.

Hasta ahora a los escopeteros les ha ido bien e incluso se les ha permitido salir con sus vehículos todo terreno de alta gama y sus trajes de camuflaje en épocas de confinamiento, mientras que a otros colectivos, que también suelen salir al monte y pateárselo bastante más, les dejaban bien “perimetraos” en sus domicilios, con sus mochilas, su bicicletas o sus prismáticos criando polvo. Nada como disponer de padrinos en los distintos estamentos autonómicos que sepan comprender, como los de las escopetas, eso de la regulación ecológica a base de plomo. Aunque también comprenden bastante bien aquello de que “la pela es la pela”. Como no.

Por cierto, por si no se ha notado, que me alegro mucho por el lobo y me avergüenzo en la misma medida de la clase de dirigentes (al menos de algunos) que gobiernan en la región en la que vivo.

¡Hala! Y a ver si abren para Semana Santa, que menudo carnaval tienen montado de un año para acá.


jueves, 4 de febrero de 2021

El rayo verde


Llevo varios días detrás de él. Los mismos que este pájaro lleva desternillándose de mí. Con ese vozarrón caballuno que le adorna, que no me extraña que por estos lares le llamen relinchón o picorrelincho.
Le diviso en lontananza y, cuando me acerco, él se confunde con un matorral o se disfraza de corneja aprovechando las sombras. Asoma en un árbol o en un poste telefónico y en cuanto se percata de mis intenciones va girando alrededor hasta que la madera se transforma en un obstáculo visual. Y entonces, cuando ya no lo veo, cuando aquello parece la cara oculta de la luna, va el maldito y desaparece como si tuviera las dotes mágicas y la astucia que a mí me faltan.
Y cuando me voy, con las orejas gachas, por la senda de los elefantes, aparece como un rayo verde volando sobre mi cabeza en un juego de nunca acabar.   

miércoles, 3 de febrero de 2021

Sputnik

No sé si se han percatado ustedes de que hace unos meses todo eran comentarios sarcásticos  e ironías varias, por parte de muchísimos comentaristas y mercachifles de opinión, respecto a la vacuna rusa contra el Corona Virus. Pues bien, hoy la gran noticia del día es que ya no es tan falsa y las dudas de antaño se disipan como el humo. Como el humo que nos venden continuamente. Así que tampoco hagan tanto caso (por si acaso).
Mañana nos dirán otra cosa al albur de los contingentes  y de los tiempos de suministro.
Pero esto puede servir como ejemplo de la manipulación a la que se nos somete de forma habitual, dirigiéndonos a los países simpáticos. Que claro, todos son de orientación inequívocamente occidental y primermundista, aunque a veces disparen con fuego amigo.
Así que, en lo tocante a vacunas, quedamos a la espera de la que venga de Cuba, la Soberana, que esa sí, seguro que es la buena. 

martes, 2 de febrero de 2021

Las flores del carbón


Lo más desolador de este tiempo en el que estamos son las personas buenas que nos van dejando; así, como quien se descuelga fortuitamente de este cable oscilante en que se ha convertido la vida. A lo largo de estos meses de inquietud, raro ha sido el día en el que las malas noticias no nos dieran un revés. 
He sentido profundamente la desaparición de personas a las que por diversos motivos he admirado. Personas más o menos conocidas que me han emocionado y me han transportado con sus libros a territorios deseados, con sus pinturas a abrazos hoy quiméricos, con sus canciones a la orilla de mares que aún ahora me gustaría regalar, con sus ideas a mundos de libertad y de justicia más allá de las paredes que nos encierran y de las ventanas que nos hacen anhelar, hoy más que nunca, otros mundos posibles.
Cada muerte, un aldabonazo. Como campanas tañendo a lo lejos. 
Pero más cerca, rozándonos la piel, ha habido otras gentes, anónimas para el común, que nos han dolido. Cada cual tendrá su parte de quebrantos y de daño.
Ayer asistí a un funeral por una mujer para la que la muerte ya no era un arañazo en su conciencia. Probablemente porque hacía  mucho que olvidó su significado. Pero antes fue una persona decidida y solidaria que no se merecía ser víctima de estos tiempos tan lóbregos.
Y hoy nos llegan noticias de que unos pulmones nuevos no fueron suficientes para un minero del carbón que vino a entregarse aquí, junto al mar, en tierra extraña, cuando todo, hasta la prudencia, hacía suponer que durante unos años más iba a vencer en su duelo con la flaca.
Estamos doloridos de ausencias y de desdichas, pero nuestras penas, ya ven, son hoy como flores entre el carbón.


Fotografía de Cecilia Orueta del libro titulado "The End" sobre el final de la minería en el norte de Palencia y de León. Eolas Ediciones.


miércoles, 27 de enero de 2021

Birkenau


Dentro, las chimeneas,
como guardianes, como soldados,
como un ejército estático y durmiente
formado en la mitad de ningún sitio.
Alrededor, antes de las alambradas,
y también más allá, un  encantador paseo
por un bosque de árboles frondosos.
Como un jardín inglés, pero sin aves que canten
anunciando tu llegada.
Y en la espesura, todo verdor,
 ogros desnudos y grises
que regresan del pasado
y te devoran.


 

martes, 26 de enero de 2021

No hay dos sin tres


"El jadear de los dos amantes atrajo a uno de los habitantes de la casa, que acudió agitando el puño. No se sabe si lo hacía porque estaba excitado también, porque quería imponer respeto a las buenas costumbres o porque estaba escandalizado de que se hiciera aquello en un día tan solemne. En el primer caso habría sido un envidioso; en el segundo, un mojigato, y en el tercero, un monárquico.
Léo, que estaba próximo al arrebato, encontró odiosas las tres hipótesis y, sin dejar de arremeter contra Colette, impidió que el canalla se acercara asestándole en el pecho el bastón de Scaramouche.
-¡Quieto o te muelo a palos!
Refunfuñando y quejándose, el hombre dio tres pasos atrás y desapareció en la oscuridad del zaguán.
El grito de gozo de Colette lo ahogó en un clamor más potente que una salva de cañones. El pueblo expresaba su alegría. Léo no quiso ser menos y acompañó su orgasmo gritando a pleno pulmón:
-¡Viva la República!"


El Ejército de los Sonámbulos.
Wu Ming.
Anagrama.

domingo, 24 de enero de 2021

La casa

 La casa 

Ahora no soy nada. Nada. O tal vez, una cáscara vacía
o un refugio de fantasmas y de voces viejas  aventadas como trigo,
unas risas flotando incandescentes, que quizá no son más que llantos.
Esplendor de pobres tras las puertas cerradas. 

Ahora no soy nada. O nada más que una película muda de otro siglo,
imágenes de ceniza construidas con el aire polvoriento
que se sostiene  en la luz y se filtra en las cortinas.  

Ahora no soy lo que tú recuerdas, 
mientras vas atrancando por última vez,
los postigos  de mi corazón desierto. 

Lo que tú recuerdas.
El pasillo estrecho
de mamá abandonada. El pasillo estrecho
por el que los niños se marchan cuando se hacen grandes.
El pasillo estrecho, solo, quieto, lleno de silencio.
El pasillo estrecho y al fondo una anciana
en su cárcel de vejez y melancolía. 

Ahora no soy lo que tú recuerdas
porque apenas sabes nada de la muerte,
ni de los nidos de araña,
ni  de la ausencia de golondrinas.

                                                                               MCH

domingo, 17 de enero de 2021

Buenos días, Ojos Tiernos



Hay que reconocer que el petirrojo es un pájaro singularmente sociable en muchas ocasiones y que parece no temerle demasiado al ser humano. Sin embargo hace unos días esta cuestión se extremó de forma insólita y durante un cuarto de hora uno de ellos estuvo posando para nosotros sin dar muestras de querer huir en ningún momento.
A ratos llegué a pensar si no sería al revés y esa cercanía tan extraña no estaría siendo provocada por una parálisis de miedo en el pobre animal.
Sin embargo él parecía jugar ante nosotros  y posaba como un consumado actor mientras le fotografiábamos a placer. Aquello de guardar la distancia prudencial no parecía ir mucho con él.
Hace unos meses me ocurrió algo parecido con un raposo que encontramos a la orilla de una solitaria carretera local. Su curiosidad desarbolada llegó a inquietarme de tal manera que me sorprendí repitiéndome mentalmente: "Huye, pequeño zorro, que el peligro somos nosotros". 

jueves, 14 de enero de 2021

Al Alba


Yo nací en esta ciudad, pero lo cierto es que jamás tuve una relación muy especial. Tal vez solo con algunos lugares. Pocos. Mi barrio, el Paseo del Alta, la Calle Cisneros... Lugares en los que estaban mis amigos y los centros escolares a los que asistí. Quizá también Puerto Chico, cuando Puerto Chico era el espacio en el que amarraban los botes los obreros, como mi padre, con afición al mar. Allí pasé de chaval algunas jornadas pintando y calafateando su barquito. El resto de las calles no las empecé a frecuentar hasta cumplidos los veinte años por aquello de que no era normal habitar desde hacía tanto tiempo en un lugar prácticamente desconocido. Aún hoy, cuando ya no vivo ahí, sigo encontrándome con parajes nuevos a los que voy como un turista.
Hace años regresé de Irlanda en barco y su silueta en la lejanía me recordó a los dientes de un dragón. Y desde entonces para mí es eso: la ciudad de los dientes de dragón.

lunes, 11 de enero de 2021

Armstrong en la luna


El buen hacer del músico Robert Navarro, al que conocí hace un par de años en una emotiva sobremesa con el recordado escritor chileno Luis Sepúlveda, ha permitido que este poema haya pasado a otra categoría. Y ello me satisface plenamente.  


domingo, 10 de enero de 2021

Alternativas para el pan


 


Cuando sobra pan
 hacemos sopas de ajo.
Y cuando el invierno se pone fiero
 compartimos del pan
 lo que va quedando.

lunes, 4 de enero de 2021

La Collada


Por los últimos huertos, cerca ya del cementerio, la ventisca arrecia. Desciende por el monte con un aullido doblando las cabezas de los árboles como animales sagrados que se inclinan ante el dios que pasa.
En sólo unos minutos -los que hemos empleado en llegar desde el molino hasta aquí arriba- la nieve ha comenzado a dejar su impronta blanca en el camino. Un camino de tierra, cercado, que atraviesa los huertos y los prados ribereños y remonta torpemente la cuesta del cementerio antes de convertirse, ya en el monte, en senda tortuosa de rebaños.

Luna de lobos.
Julio Llamazares.
Seix Barral.


sábado, 2 de enero de 2021

Huellas


Somos las huellas
que han ido dejando
 los nuestros,
los sembradores.
Somos la simiente.
Rastros de otras vidas.
El tiempo desatado.
La conciencia líquida
cruzando las edades.
La insumisa memoria.