Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

sábado, 17 de junio de 2017

Francesca Ancarola

Ayer cerré un bucle que nació en el año 2007 en el hostal El Conventillo de la ciudad de Punta Arenas en Chile. Entonces, el chaval que estaba en la recepción me prestó por media hora el CD que escuchaba, concretamente "Lonquén", un homenaje a las canciones de Víctor Jara interpretado por Francesca Ancarola, que para mí era en aquel momento una completa desconocida. Sin embargo, yo que soy un entusiasta de la música del desaparecido músico chileno tengo que reconocer que me gustó, y mucho, el aire novedoso que Francesca le daba a las inmortales canciones de Víctor.
Bueno, el caso es que me fui con aquel CD por las glaciales calles de la ciudad austral en busca de un establecimiento en el que poder "fusilarlo" (algo que prometo que no es mi modo de actuación habitual, pero éste era un caso extremo). Desde entonces, Lonquén y Francesca Ancarola me han acompañado de cuando en cuando hasta ayer, que actuó insólitamente en Torrelavega. A partir de ahora sus canciones me seguirán acompañando, pero ya por lo legal.     

martes, 13 de junio de 2017

La propiedad privada y el amor



Estoy poniendo varas en el sembrado para que se enreden en ellas las judías que van naciendo, aquellas que aún resisten el hambriento ataque de los mirlos. Y mientras observo los tristes restos de las plantas que los pájaros dejaron, escucho sobre mi cabeza el enfurecido canto del miruello que, defendiendo lo que considera suyo, pretende ahuyentarme de mi propio huerto.
Y esa ira enfrentada a la mía me lleva a pensar, sin duda, en lo extremadamente relativas que son en ocasiones las lindes de la propiedad.

domingo, 11 de junio de 2017

El río del olvido

Que el Curueño es el río del olvido ya lo firmó Julio Llamazares hace años, y no voy a ser yo el que enmiende la plana a quien lo transitó de forma tan esforzada desde su desembocadura a su nacimiento. Él sabrá qué asuntos fueron desechándose de su cabeza en el transcurso.
Sin embargo, para mí el Curueño trae siempre recuerdos de una edad en la que yo estaba aún por construirlos. Por sus parajes anduve en brazos de mi madre, probablemente, cuando aún no tenía el que les habla tiempo para caminar. Y con los años las comarcas del Curueño fueron un lugar de predestinación a las que ahora vuelvo regularmente, y aunque generalmente digo que, a falta de patrias, soy de aquel lugar en el que en cada momento estoy, en realidad todo mochuelo necesita siempre algún lugar al que regresar. Y a mí, ya ven, me gusta regresar aquí. Es cuestión de elección y no de nacimiento.
Bueno, y después de tanto preámbulo, lo que quiero decir es que recientemente se ha publicado en León un libro titulado "El Curueño literario" en el que se recogen textos que, de algún modo, hacen bandera de un río tan humilde y en el que me honro en participar junto a gente tan singular que, si no fuera por la emoción, hasta me daría un poco de apuro. Cosas de la timidez.

viernes, 9 de junio de 2017

miércoles, 7 de junio de 2017

Ponerse las pilas

Un adolescente preguntando en el mostrador qué es una pila de petaca.

martes, 6 de junio de 2017

La Isla del Tesoro II


En realidad ésta es la primera, la que inició sin querer lo que podemos llamar una colección de Islas del Tesoro del mundo.
La adquirí como recuerdo en una librería de Alepo (Siria) en abril de 2008 y, ahora, dadas las circunstancias, es aún más querida. Se trata de una edición muy sencilla y muchas de las páginas tienen la tinta decolorada. Digamos que podría pasar por la hermana pobre de todas las Islas si no tuviera tantos valores simbólicos.

sábado, 3 de junio de 2017

Librería 75

Venecia. Italia.

sábado, 27 de mayo de 2017

En volandas

   Un cumple más.



Donde el paso es tranquilo
y la calma decidida,
ella me lleva en volandas,
donde posa la corriente
o el pulso se atenúa,
donde se demora la vida
y el viento se detiene,
me lleva en volandas.
Ella me lleva en volandas
a cualquier batalla
que tengamos que librar
y también al amparo
donde convoca los sueños.

martes, 23 de mayo de 2017

La Isla del Tesoro I


Voy a iniciar aquí un repaso a la multitud de ejemplares que voy reuniendo de La Isla del Tesoro y que hacen que esta misteriosa isla corra el peligro de convertirse en un imenso archipiélago.

Ya hace tiempo en este mismo blog comenté someramente la "extraña" razón que me ha llevado a acumular a lo largo de los años tantos volúmenes de la iniciatica novela del querido Stevenson. Se puede leer pinchando aquí: http://lanubeenlaboca.blogspot.com.es/2012/04/los-inutiles-libros-de-mi-vida.html

En los últimos días me han llegado dos ejemplares más por razones onomásticas. El primero de ellos, éste en castellano, editado por "Libros del zorro rojo" (http://librosdelzorrorojo.blogspot.com.es/), una maravilla que incluye unas hermosísimas e inquietantes ilustraciones de Ralph Steadman, además de una cita de Jorge Luis Borges en la contraportada que comparto completamente.


Leer La Isla del Tesoro es una de las formas de la felicidad.

                           Jorge Luis Borges

Aula Poética José Luis Hidalgo


Sábado, 20 de mayo de 2017. Torrelavega.
Raquel me remite alguna fotografía del recital poético que celebramos el pasado sábado en Torrelavega.
Un disfrute.
Siempre es agradable para mí recalar en la ciudad del Besaya y además en buena compañía.

lunes, 22 de mayo de 2017

Devolver el golpe

Lo más entretenido ha sido la cara de pasmo, o de haberse tragado un sable, de Susana. Y también imaginarme la de los supertacañones, esos que están en el Olimpo de las promesas incumplidas por el PSOE y que desde su posición se entregan a la intriga a poco que el muñeco se desvíe. Tampoco ha estado mal la dimisión del portavoz parlamentario, ese muchacho que puede decir “digo” o “diego” según la mano negra que le dé la cuerda. Roma, ya se sabe, no paga traidores. Y mentiría si dijera que no me gustaría haber visto la reacción de ese triste que preside la querida Asturias, pero eso ya habría sido demasiado regocijo para un día. Y luego está lo del amigo Patxi, un tipo que hasta el momento me caía relativamente bien y aún no sé a qué carta quedarme, pero que me da en la nariz que jugaba el papel del tapado que le iba a quitar votos en el norte, donde no llega aún el “encantamiento” de la lideresa del sur, al sorprendente ganador. Y qué decir de él, el príncipe destronado, P.S. oeeee, oeeee, oeeee... Pero si han cantado La Internacional, y hasta he visto una tricolor. Joder, he estado a punto de emocionarme. Me encanta la alegría de los militantes, la verdad. Pero lo cierto es que es lo mismo que cuando ves a los hinchas de un equipo de fútbol que no tiene tus simpatías. Por ejemplo, ése que acaba de ganar la liga. Y dices, pero qué contentos están, y te alegras de que estén contentos, pero así como algo ajeno. Como que esa fiesta no va contigo.

domingo, 21 de mayo de 2017

José Luis Hidalgo

Ayer tuve la oportunidad de participar en un recital poético en Torrelavega, dentro de las jornadas que se realizan en el Aula Poetica José Luis Hidalgo. Un placer volver a recitar con Raquel Serdio y con Vicente Gutiérrez. Y mi agradecimiento a Rafael Fombellida y Carlos Alcorta, encargados del acto, por acordarse de mí para este evento.
Esta circunstancia me permitió volver sobre los versos de un poeta que desapareció demasiado joven, pero que sorprende vivamente por su hondura y su madurez. En estos casos no queda más remedio que pensar hasta dónde habría llegado en su quehacer poético sin su muerte tan prematura.

Añado mi pequeña intervención  de ayer  a este respecto.

"Hacía tiempo que no regresaba a la poesía de José Luis Hidalgo, enfrascado en otros poetas cotidianos, pero en estos días he vuelto, cosa que tengo que agradecer, y mucho, a esta cita de hoy. Y al detenerme en sus poemas, para seleccionar alguno de ellos como lectura en esta jornada, he vuelto también a su corta vida y a su temprana muerte.

Según leo fue maestro, fue pintor, soldado censor de muertos y poeta.

Y con todo ello, se diría que José Luis Hidalgo, sobre todo, fue en sí mismo una obra sin terminar o un hermoso boceto. O tal vez un poema inacabado, una suerte de versos que se deben añadir a ése, su último libro. Una desgraciada muerte entre los muertos que en su libro se suceden.

Si Cesar Vallejo auguraba en un poema que “un día (del que ya tengo el recuerdo) me moriré en París con aguacero”, José Luis Hidalgo, en una pavorosa carambola, iba más allá y se convertía en el último poema de su libro “Los muertos”. Con ello, y desde luego junto a la alta calidad de su verso, se encumbró en ese parnaso especial de los poetas que murieron demasiado pronto. A ellos la muerte les cercenó la obra que no nos pudieron legar y a nosotros nos abandonó en  la nostalgia".

jueves, 18 de mayo de 2017

El ruido de la noche



Era el sonido alado
que despedía la luna.
Era la alarma de los perros
en el trance de perder los sueños.
Era el vértigo
con el que se desplomaba la luz.
Era el mar,
el rumor del aire,
un parpadeo,
el lastre abandonado de las nubes.
Era todo eso,
y era el silencio
que no recuerdo.
El ruido de la noche
y el sigilo
con el que me despertabas
para morirme un poco
en tus brazos.

sábado, 13 de mayo de 2017

Calma



Y en el reposo mirar el mar,
detener los ojos en el reverso de la ola,
seguir el vuelo del cormorán,
la falsa calma de las gaviotas,
dejar pasar el tiempo
mientras escucho crecer la hierba
o el rítmico corazón de las mareas.

viernes, 12 de mayo de 2017

Vacas



No sé la razón por la que me vienen a la memoria los días en los que acompañábamos al abuelo en la procesión que suponía llevar y traer a las vacas desde los prados a la cuadra o al bebedero. Armados íbamos con nuestro palo de avellano como arma disuasoria contra unos animales para los que, de puro nobles, era extraño cualquier desmande. A veces nos miraban con sus ojos acuosos, en los que bailaban un vals las moscas, y luego proseguían el camino mientras meneaban el rabo espantador o dejaban caer una plasta al suelo, que intentábamos evitar con esa aprensión tan tonta que, para general carcajada de los chavales del pueblo, lucíamos los niños de ciudad.

martes, 9 de mayo de 2017

Gatos y cebras

Acabo de ceder la vez a un gato que cruzaba tranquilamente por un paso de cebra.
El conductor que venía de frente un rato me miraba a mí y otro miraba al gato.

sábado, 6 de mayo de 2017

Añicos

Ahí sigo. Un tipo resistente. 
Hoy hago "añicos".
Y tal cual.

sábado, 29 de abril de 2017

Viajar con la memoria

Abrir un cajón y encontrar un cuaderno olvidado.
 

jueves, 27 de abril de 2017

Ferreiro


JUAN VIVE MUY BIEN EN CARACAS

La sociedad del bienestar ha venido 
por los laberintos de las computadoras.
Un mundo feliz, querido Aldous,
sin pájaros al amanecer, ha llegado.

Juan trabaja en una fábrica de automóviles,
Juan trabaja en una fábrica de tocadiscos,
Juan trabaja en una fábrica de neveras,
Juan trabaja en una fábrica de televisores.

Juan trabaja y ahorra infatigable
para ingresar su dinero en un banco
que es el dueño de la fábrica de automóviles,
que es el dueño de la fábrica de tocadiscos,
que es el dueño de la fábrica de neveras,
que es el dueño de la fábrica de televisores
y de la publicidad que brota en sus pantallas.

Trabaje, produzca, ahorre,
que lo demás es cuenta nuestra.
Usted ponga el dinero
y nosotros pondremos lo demás.

Juan pudo por fin comprarse un automóvil,
Juan pudo por fin comprarse un tocadiscos,
Juan pudo por fin comprarse una nevera,
Juan pudo por fin comprarse un televisor
para ver en su pantalla
la publicidad que su banco desarrolla.
Juan ha conseguido por fin electrodomesticarse,
electroconvencerse de que es mejor estar tranquilo
y electroconducirse como un muchacho bueno
al que nada humano le es ajeno cuando es cómodo.

Los beneméritos, filantrópicos industriales,
con sus aliados mercantiles en comandita
han llenado sus bolsas, porque el dinero
de enero a enero es siempre del banquero,
según dice un refrán
que en otro tiempo hizo el pueblo Juan.

                                           Celso Emilio Ferreiro.

martes, 25 de abril de 2017

Las tumbas del mar




Acostada junto al mar
navega la memoria 
en bajeles de ventisca.
Sola
vuela
con alas de amargura
 y de rocío.