Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

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lunes, 24 de abril de 2023

Memorias de Abajo




La primera fotografía que aparece es un mapa dibujado por Leonora Carrington del Santander que ella conoció. Son los límites de la clínica psiquiátrica del Doctor Morales, hoy desaparecida.
La pintora mexicana de origen británico, a diferencia de Cervantes en el comienzo del Quijote, sí hubo un momento en el que quiso acordarse del lugar en el que había padecido reclusión y tortura y, debido a ello escribió un pequeño y muy conocido libro titulado "Memorias de Abajo".
Por suerte consiguió escapar de las garras de su influyente padre, el cual movió todos los hilos posibles para recluir a la hija por tiempo indeterminado en diferentes sanatorios mentales. Algo, por otra parte, que debió estar de "moda" en algunas épocas cuando progenitores de posibles no sabían qué hacer con las hijas díscolas. Y digo hijas porque se trató de una práctica que muy mayoritariamente se ejerció con mujeres.
Lean otro libro, si no, que habla dolorosamente del mismo tema. Se trata de "La extraña desaparición de Esme Lennox", escrito por Maggie O'Farrell.  

Por suerte, Leonora Carrington consiguió escapar de una España tenebrosa a finales de 1940 a través de Lisboa y en dirección a México, donde se radicó y nos entregó una obra pictórica realmente magnífica.

Las fotografías están tomadas en la exposición que sobre la pintora tiene en la actualidad la Fundación Mapfre en Madrid. 

domingo, 17 de abril de 2022

En casa de Rosario Ibarra



En el año 2001, en el tiempo en que anduvimos por México en la Marcha Zapatista del Color de la Tierra, visitamos a Rosario Ibarra en su casa de Distrito Federal. Hoy, entristecidos, recibimos la noticia de su fallecimiento. El 1 de enero de 2014, veinte años después del alzamiento zapatista en Chiapas, se publicó el libro cuyo título da nombre también a este blog y en el que, a modo de cuaderno de viaje, relaté la experiencia mexicana de los enviados de Interpueblos.
Sirva como homenaje, hoy más que nunca, el poema que dediqué a aquella mujer valiente y luchadora y la fotografía que entonces nos hicimos.


lunes, 21 de junio de 2021

Hilos


Nuestras vidas son hilos que se entrecruzan, hilos que se enredan, hilos infinitos que van y vuelven mil veces por los caminos de la Tierra. Hilos que nos permiten sentir, ser y conocer. Hilos que se juntan y se separan y se vuelven a encontrar.
Entre la fotografía de la izquierda y la fotografía de la derecha hay veinte años de distancia y sin embargo apenas un parpadeo. La primera la tomé en el autobús que nos acogió durante unos cuantos tramos de la marcha zapatista de 2001 por las carreteras de México. La segunda está hecha hace muy pocos días por mi amigo José Gabriel en los últimos pasos por Madrid de la marcha saharaui. En ambas aparece Iván, un gallego afable al que la sonrisa, hoy y entonces, se le escapa por los ojos. En 2001 integrante del autobús 42, un gallego entre una inmensa mayoría de catalanes. Un autobús que cinco cántabros tomamos en Toluca por asalto y a los que los amigos mediterráneos pretendieron enseñar a bailar sardanas con mucho ánimos pero infructuosamente.
Hoy, Iván es el rostro visible de "Pallasos en Rebeldía" y sigue en esa brecha que día a día intentamos ensanchar haciendo que nuestros granitos de arena detengan el mecanismo del reloj con el que cuenta las horas la injusticia.
Han pasado veinte años (que no son nada, tal y como dice la canción) y desde la llegada de la comandancia zapatista al Zócalo de México no había vuelto a saber de él, pero no se me ha despintado. Así que debe ser verdad aquello que leíamos entonces en algunas camisetas y que decía algo así como "los iguales se reconocen por los caminos del mundo". Hilos.  


miércoles, 24 de febrero de 2021

El color de la tierra


Tal día como hoy, hace veinte años, comenzaba la Marcha Zapatista del Color de la Tierra en San Cristóbal de las Casas. Quince días después, el 11 de marzo de 2001, llegaba a la capital de México. Decía la canción que veinte años no es nada y nosotros, aunque más viejos, tal vez continuamos siendo los mismos y el mundo, como dice otro tango, sigue siendo una porquería. Palabras como "globalización" o "neoliberalismo", tan usadas entonces para mostrar lo que no queríamos, han sido lavadas, centrifugadas y puestas a secar. Y aún así no han cambiado un ápice y son, tal como eran, una amenaza para la dignidad de los de abajo.  
Hace veinte años tuvimos la oportunidad de asistir a un acontecimiento por el cual había merecido la pena llegar hasta allí. Y aunque ya apuntábamos maneras, desde entonces la pigmentación de nuestro corazón fue transformándose hasta tomar el preciso color de la tierra, que como todo el mundo sabe está hecho de todos los colores. 

lunes, 14 de enero de 2019

La dignidad rebelde

El pasado 1 de enero se cumplieron 25 años desde que en 1994 los indígenas zapatistas de Chiapas dieron un aldabonazo tomando, entre otras, la ciudad de San Cristobal de las Casas. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional puso sobre la mesa las desigualdades y el olvido en el que vivía una multitud de pueblos originarios a lo largo de toda América, y de paso despertaron las conciencias y las esperanzas de muchísima más gente en todo el orbe.
La fotografía está tomada años después durante la Marcha Zapatista del Color de la Tierra (2001). Hoy en día los indígenas zapatistas siguen luchando por sus derechos, y para mí fue una de las experiencias más hermosas y más dignas que he vivido.
Pese a todo, seguimos resistiendo. 
Larga vida a Don Durito de la Lacandona.

domingo, 2 de abril de 2017

Juan Bañuelos: Contra el tiempo


 Contra el tiempo

No distraigas tus ojos en cosas pasajeras,
no digas que es el mar si sólo ves espuma.
Ignora si es de noche; si es de día, no quieras
un solsticio de bruma.


Si aún estás a mi lado, escúchame de veras,
que me sale este amor por la herida que agruma
días, pasos, recuerdos (mis penas son terneras
con zarpazos de puma).


Buscarnos. Sorprender. Amar en este día
como instantáneo broche en una ardiente espada
que el gozo hizo de labios en su vasta herrería.


¡Tristísimo  tarea de luchar contra todo
lo que intenta apartarnos! Amantes de alborada
sobre un crepúsculo de yodo.


Yo a nada he respondido. Ni al tiempo, que al pasar
me empujó tantas veces contra aquella alambrada
que le dicen olvido, y por costumbre, mar.

                                              Juan Bañuelos

martes, 15 de noviembre de 2016

El Sub

En la imagen aparece la ventanilla de un autobús. En el interior, pensativo, un hombre oculta su rostro y solamente muestra a la vista unos ojos claros, aunque bajo el pasamontañas parece adivinarse una poblada barba.
A los pies del vehículo hay una muchedumbre que saluda hacia el interior. Entre la gente, Corinne levanta en su mano un paquete de tabaco y el hombre hace un gesto de asentimiento mientras sonríe. Alguien vestido completamente de blanco, tras no pocos esfuerzos, le alcanza los cigarrillos al encapuchado. Pero la fotografía nunca llegará a mostrar al Subcomandante Marcos fumándose un Ducados.

viernes, 6 de febrero de 2015

Ayotzinapa

Oigo decir al 44 que los que quisieron arrebatarles todo, hasta el miedo les quitaron.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Desaparecer

De ahora en adelante podrá llamarse Galeano, Benedetti o como le plazca, pero hay personajes que se hilan tan fino en la novela de la vida que no desaparecen ni porque quieran ni aunque se callen. Quedan ahí.
En el imaginario.
 
http://otramerica.com/personajes/el-subcomandante-marcos-anuncia-desaparicion/3204

miércoles, 5 de marzo de 2014

Ulan Bator

Los otros niños gritan: "Mongol".
Pero él se limita a verme.
Intento la más simple
conversación.
No responde. Me dicen:
"Es inútil. No insista usted.
Pobre niño, no aprendió a hablar.
No sabe hacer nada."
Su función en el mundo es mirar, mirarnos
- Incomprensibles, ruidosos, crueles.

Libre de culpa y miedo, es el Inocente.
No hace ninguna 
pregunta sobre el Mal,
el error de ser, 
la infinita pena
de una vida impuesta por el azar
bajo el signo de cromosomas.

Sus verdugos se alejan.
Lo veo abismarse
en su inmovilidad.
Ya no está aquí con nosotros.
Ya cabalga en su estepa libre.
Ya es todopoderoso en el Otro País,
en aquella Mongolia de hierba y nieve
que los demás nunca invadiremos.


José Emilio Pacheco.


Leí este poema hace años en la inauguración de la exposición que organizamos en Torrelavega con los grabados de nuestros amigos, los chavales con Síndrome de Down  de Pinar del Río (Cuba). Aún me sigue emocionando. 

viernes, 27 de agosto de 2010

Callejones

Cuando éramos críos nos entreteníamos, a veces, con un juego que en ocasiones derivaba hacia cierta brutalidad disfrazada de inocencia. Os podéis imaginar: niños, al fin y al cabo.
El caso es que nos colocábamos unos frente a otros, inmóviles, formando un estrecho pasillo por el que tenía que adentrarse la víctima propiciatoria con mucho cuidado, para descubrir cual de las taimadas estatuas le estaba propinando el pescozón de turno. Si eso ocurría, el descubierto pasaba a engrosar la lista de los posibles agredidos en el improvisado callejón. El juego podía durar todo lo que el grupo quisiera. Normalmente, hasta que ya nos cansábamos de recibir.
Bueno, pues a este juego, salvando las abismales distancias, me recuerda lo que está pasando en México (pero no es un juego). Un país al que quiero mucho, pero que cuenta con unos índices de salvajismo ciertamente intolerables.
Los inmigrantes de los países depauperados al sur de la tierra azteca, además de los propios mexicanos, que desean llegar a la traicionera tierra de promisión más allá de Río Grande, no solamente se encuentran en su difícil peregrinar con las miserables leyes de estados como Arizona, o con muchos de sus habitantes, fascistas ellos, empeñados en conservar la “pureza” de uno de los países más mezclados del mundo, sino que también se ven obligados a atravesar el “cul de sac” en que, en muchas ocasiones, se convierte México.
Engañados, estafados, violados, amedrentados, robados, encarcelados, quebrantados, pisoteados y golpeados durante el infernal trayecto, además muchos de ellos acaban sus días como bestias en un matadero, tal como ha ocurrido recientemente en un almacén de Tamaulipas con 72 personas.
Supongo que a los extorsionadores y asesinos, culpables de actos como el mencionado, la dignidad les importa una mierda, palabrería barata que se acalla con el cañón de una escopeta, pero a la comunidad internacional este sinsentido que se extiende muchísimo más allá de lo permisible debería hacerle pensar y actuar.
Muchas veces los medios de comunicación y los políticos utilizan la expresión “Estados fallidos” o “malogrados”, en la mayor parte de las ocasiones dedicada a musulmanes, refiriéndose a países que no pueden controlar el auge del terrorismo y de las matanzas indiscriminadas en su seno. ¿Cómo podemos llamar entonces, con todo ese potencial desperdiciado, a un Estado como el de México?