Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

martes, 31 de diciembre de 2013

Que veinte años no es nada

Es territorio zapatista, es Chiapas, es México, es Latinoamérica, es la Tierra. Y es diciembre de 2013, hace frío como hace 20 años y, como entonces, hoy una bandera nos cobija: la de la rebeldía.

                                                                                                                                      Sub Marcos.


Comunicado completo:

lunes, 30 de diciembre de 2013

Ana no

Pueden despreocuparse aquellos que me recomendaron leer "Ana no" de Agustín Gómez Arcos. La novela a pesar de su tremenda aspereza me ha parecido impresionante. Más, si cabe, cuando jamás oí hablar de Agustín Gómez Arcos. Un autor español, ya fallecido, que, como otras víctimas de la miopía cultural hispana, tuvo que salir a Francia para ser reconocido en ese país, mientras aquí se le hacía el vacío más absoluto.
No es extraño, sin embargo, dado que a tenor de esta novela era un hombre de fuertes convicciones republicanas, lo cual, como ya se sabe, sigue siendo pecado en esta torturada tierra.
Lectura más que recomendable, como digo, y una muestra además de que las reivindicaciones de una Memoria Histórica de verdad no son una moda pasajera ni algo que se haya inventado ahora. Los desaparecidos y las fosas comunes siguen ahí pese a que haya aún quien intente solapar esa realidad como burdo prestidigitador. Esta novela en la que Ana Paucha, la mujer del título, sufre dicha lacra de modo superlativo está publicada en 1976 en París.

No quiero terminar sin hacer hincapié en el capítulo 11 del libro, en la parte, en la que la protagonista realiza, abriéndose las carnes, una exposición de su vida mientras explica lo que fue la República, la guerra posterior y lo que vino después. Aquí el extracto final: "...Mis hijos Paucha aún no habían conocido mujer cuando los ahogó la guerra. Pasaron, vírgenes, de mi seno a aquel otro, perpetuo, de la muerte y de la cárcel. Nunca se miraron en el espejo, tierno e implacable a la vez, de los ojos de una mujer propia. Antes de haberse realizado en la vida, ya estaban enterrados en la muerte y el olvido. Lloré, completamente sola, la muerte de mis Paucha y la ausencia de mi pequeño. Si se le puede llamar llorar a ese silencio que me cosió la boca cuando se fueron de casa para no volver nunca. Eso es la guerra. Ese después que se sufre a solas cuando sólo nos regresa el silencio. A eso lo llaman ustedes paz. Allá ustedes". 

Ana Paucha desde su mar de Almería camina por la vía del tren hacia un norte desconocido en el que su hijo, el pequeño, está preso desde hace treinta años. Lleva para él, hecho con amor de madre, un pan de aceite con almendras, anís y mucho azucar (parece un bizcocho).

Por cierto: Con mis mejores deseos para que el nuevo año no se nos pudra.

Ana no
Editorial: Cabaret Voltaire.
2013.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Un librito: “La nube en la boca. Crónicas Mexicanas”



En febrero del año 2001 me puse en marcha (marcha zapatista, se entiende), de la noche a la mañana, camino de México. En la mochila iba un pequeño cuaderno con una cuerda que cerraba sus páginas. En la tapa un cactus de tela bordada.

La primera frase que escribí dice: “La noche en que Saramago habló en el Zócalo yo estaba allí”.

A continuación van desgranándose, con letra más o menos urgente, narraciones, poemas y algunos dibujos que intentan describir con diversa fortuna las vivencias de aquel periplo.

En una página del cuaderno leo lo siguiente:
"No me voy a quejar del viaje que estoy haciendo porque es toda una experiencia, pero en estos momentos me da la impresión de que no soy capaz de asimilar de la forma que quisiera. No soy capaz de ver y de sentir por los ojos y por todos los poros de la piel. Todo me parece demasiado rápido y confuso. Tal vez, y porque así me ha ocurrido en otras ocasiones, necesito del reposo y el sedimento que da una mirada con distancia. Creo que soy un poco como un viajero de fondo, un corredor de larga distancia o de desarrollo prolongado. Vete tú a saber”.

Pues bien, ese cuaderno, en correspondencia con lo escrito, con esa necesidad de distancia, tiempo después sirvió como base para los textos que integran el libro que ahora se publica: La nube en la boca.

Han pasado muchos años, quizá demasiados. En su momento pretendí que su publicación sirviera como un  apoyo y un modesto testimonio personal de la esforzada y digna resistencia de los indígenas zapatistas.

Las comunidades zapatistas siguen en la lucha (va en ello su supervivencia), aunque los altavoces mediáticos de entonces hayan girado ahora sus miradas veleidosas hacia otros aconteceres. Hay que dar sustento al vértigo.

Y el libro, ya veis, se ha editado tras un larguísimo tiempo de reclusión en los cajones. Accidentes que tienen las vidas de algunos poetastros de tres al cuarto.

Sin embargo, releo ahora sus páginas y lo que en él se cuenta, aunque esté mal que yo lo diga, sigue emocionándome del mismo modo que en los días en que fue vivido. Debilidades de un nostálgico, tal vez.

Y nada más. Esto es, simplemente, una invitación a compartir.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Imaginación es

Desde los espacios publicitarios de la televisión una niña le dice a su madre que tiene hambre y ésta le ofrece un bocadillo mágico de pan con pan (y no voy a mencionar el refrán). Luego la madre, compungida, le dice, mientras abraza a la cría , que es mágico porque lo de dentro del bocata se lo tiene que imaginar ella. Detrás está esta mierda de crisis.
A continuación, en el siguiente anuncio, un pijo con síndrome de rey midas chasquea los dedos y convierte en oro la piel de una mujer de esas que algunos publicistas suelen utilizar como adorno sin contenido. También detrás está la crisis (pero de otro modo).
Y mientras tanto sigue la fiesta.

martes, 24 de diciembre de 2013

sábado, 21 de diciembre de 2013

Aquí empieza a oler demasiado a sacristía


Ya ven, a mí me parece bien que curas, curones y gallardones no aborten si no quieren.

Dibujos de viaje (36): Ivalo

        Ivalo (Finlandia)

jueves, 19 de diciembre de 2013

Nos vamos poniendo viejos...

..., que dice la canción de Milanés.
El Sup y yo coincidimos una vez. En Cuautla-Morelos hace casi 13 años, mientras Corinne le regalaba un paquete de Ducados. De entonces ahora han pasado muchas cosas y seguro que ambos necesitamos ya gafas para leer.  
No obstante, ahora que estoy actualizando lecturas de entonces por la inminente publicación de "La nube en la boca", me doy cuenta de que, quizá, la vejez es otra cosa que, más allá de afectar a músculos y órganos, incide directamente en el lugar en el que dejan de alojarse los sueños y las esperanzas, la dignidad y la resistencia.
Y me parece que eso a nosotros no nos pasa... todavía. Estamos hechos unos chavales. 
¿O no, Sup?

domingo, 15 de diciembre de 2013

Domingo en bicicleta

Aprovechando que el domingo se levanta despejado (ni bebió, ni fumó, ni trasnochó) nos subimos a la bicicleta por los alrededores del pueblo. Antes he dejado un cocido preparado para la semana y un arroz con verduras para hoy. También a Sol, que no se sube a una bici aunque la obliguen, continuando con los trabajos del reino.  
En el transcurso de la excursión comprendo varias cosas:
-Que la observación de aves en bicicleta es bastante aprovechable (se me cruza a pocos metros una lechuza en pleno día)
-Que nunca entenderé la mecánica de los platos y los piñones. 
-Que ya no estoy para muchos trotes.
-Y que, por tanto, las cuestas se suben mejor a pie.
Salud.

jueves, 12 de diciembre de 2013

La isla del tesoro

Me llega de Chile un ejemplar largamente deseado de La Isla del Tesoro de Jorge Teillier y Juan Cristóbal. Ejemplar que, por supuesto, pasará a engrosar esa colección que ya empieza a romper el cerco de la estantería.
Tengo que agradecer el desvelo a Gi y a Hugo, a los que por el momento pago con las monedas de una profunda añoranza. Y también a Corinne, mi correo del zar.

Y añado, porque me gusta compartir, unas palabras que Juan Cristóbal incluye en el prólogo para esta edición chilena:


"En este texto hemos utilizado como referencia poética, indistintamente, tanto a los piratas, como a los bucaneros o filibusteros. Y esto, por dos motivos. Primero, porque es un homenaje a Robert L. Stevenson y a ese vital y formidable libro suyo titulado La Isla del Tesoro. En segundo lugar, porque los bucaneros, piratas o filibusteros han representado, espiritualmente, para este libro, varias formas de influencia: como representantes de una forma absoluta de libertad personal; porque fueron siempre enemigos de todo lo que pudiese significar "poder constituido" (ya en el reino de la casa como en el orden legal); porque jamás aceptaron nada que se parezca a la Santa Inquisición o a la Máquina Fatal de la Censura; porque jamás reconocieron nacionalidad, por lo tanto fueron los grandes internacionalistas por excelencia; porque fueron viajeros alucinados, descubriendo en cada puerto "la vida secreta de las cosas" (en el amor o las tabernas); finalmente, porque fueron los mejores saqueadores de las grandes potencias coloniales y porque causaban simpatías por su audacia y lealtad entre las muchachas de la escuela, y porque representaron y representan para los historiadores y críticos de todo tipo, el arroyo desvalido de la infancia, pues vivían y bebían como unos descosidos sin importarles un pito la opinión de las personas: única forma digna de vivir en este mundo". 

lunes, 9 de diciembre de 2013

Madiba

Está de cuerpo presente todavía Nelson Mandela y ya los detentadores de la política hipocresía mundial captan aromas de santidad laica en el difunto, al menos de cara a la galería en la que enfocan todas las cámaras del mundo. Lástima da ver la corrección con la que tanto lider mundial alaba la personalidad y la figura histórica del lider sudafricano. En otras circunstancias el prisionero 46664 solamente sería eso, un prisionero de un régimen racista que campaba a sus anchas mientras los hipócritas miraban para otro lado. A mí me caía bien Mandela pero me da la impresión de que poco mérito tiene coincidir en ello, o al menos eso dicen, con quienes en los países del norte promulgan leyes contra sus hermanos de raza y de continente mientras hablan maravillas de Mandela.
Pena da que los telediarios vayan de un lado a otro buscando las almibaradas declaraciones de tanto lider del primer mundo y no reparen ni un segundo en lo que pueda tener que decir alguien al respecto en todo el continente africano, que mira que es grande.
No seré yo quien defienda al primer ministro checo, pero al menos se dejó un micrófono abierto, y por un momento fue como descubrir la mierda acumulada debajo de la alfombra.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Primeras nieves

Desde abril en Finlandia no habíamos vuelto a pisar la nieve. Pero aquí, en el Mampodre, jugábamos en campo propio. Pequeño paseo para observar las novedades tras dos inviernos. Luego descenso del puerto hasta las aldeas que Jesús Fernández Santos refleja en su novela "Los Bravos" y, un rato después, a la hora de la cena, ya estábamos en casa al calor del hogar y degustando unas excelentes sopas de ajo. ¿Qué más se puede pedir?

viernes, 6 de diciembre de 2013

miércoles, 4 de diciembre de 2013

...y una receta

Transcribo aquí una receta que aparece en un libro de Don Karlos Arguiñano (¡cuánto bien hace este hombre a la cocina familiar!), que yo suelo preparar en algunas ocasiones, y que en otras me han solicitado algunos amigos.
Vaya pues la receta y que cumpla el objetivo.


CONGRIO AL PIMENTÓN

Antes de empezar:
-Tener a mano varias rodajas de congrio (se ha de pedir en la pescadería que no sean de la cola, que tiene demasiadas espinas).
-Dos rebanadas de pan.
-Aceite de Oliva.
-Una cucharada de harina.
-Una cebolla.
-Un vaso de agua (o de caldo de pescado)
-Tres dientes de ajo.
-Sal.
-Una cucharadita de pimentón (dulce o picante, según el gusto y la resistencia).
-Perejil.
 .............................................................................................................................................................
1- Freir el pan en una sartén (grande, para que luego quepa el congrio) y reservar
2- Rehogar a continuación en ese aceite la cebolla picada.
3- Echar sal (no pasarse)
4- Añadir la harina y seguir rehogando.
5- Agregar el pimentón  y removerlo.
6- Añadir el vaso de caldo o agua.
7- Y por fin las rodajas de pescado.
8- Tapar y dejar que el congrio cueza (Arguiñano dice que 5 minutos por cada lado, pero a ojo también está bien)
9- Comprobar que no se queda seco el preparado. Si es así, echar un poco más de agua.
10- Por otro lado, el pan frito que habíamos reservado hay que majarlo con los ajos fileteados y el perejil picado.
11- Un poco antes de acabar la cocción del congrio hay que añadir la mezcla de pan, ajo y perejil.
12- Mezclar y luego servir.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Una Oda...



Oda al caldillo de congrio

 
En el mar
tormentoso
de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.
Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
nació el caldillo
grávido y suculento,
provechoso.
Lleven a la cocina
el congrio desollado,
su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,
el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.
Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil
precioso,
huele
su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla
tenga color de oro.
Mientras tanto se cuecen
con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuajó el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del océano
y por el agua clara
que desprendió la luz de la cebolla,
entonces
que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.
Ya sólo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recién casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato
tú conozcas el cielo.


Pablo Neruda.     

Librería 47

    Madrid (Barrio de Lavapies)

viernes, 29 de noviembre de 2013

La Liberté

En París, y gracias a Guillermo (parroquiano asiduo), me encontré con La Liberté, el bar del que yo también sería fiel cliente si viviera allí.
Un remanso heterogéneo y una isla de libertad en tiempos de leyes de seguridad que nos asolan y que son más bien ajustes de cuentas por parte de los vencedores.
La misma historia de siempre, que este país conoce bien. 
El dibujo de la fotografía superior adorna el tablero de una mesa, tal como se puede comprobar por los cercos que han dejado los vasos, y la otra ilustración es el estandarte del local que cuelga de una viga sobre la barra.


Por cierto, que el bar, cuando entré, me resultó demasiado familiar. Me parecía haber estado allí durante los últimos 20 años.
Lástima que no sonaba la balada del Valle de Strathmore.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Concertinas

Busco en el diccionario de la R.A.E. la palabra concertina y solamente encuentro una acepción: Acordeón de forma hexagonal u octogonal, de fuelle muy largo y teclados cantantes en ambas caras o cubiertas.
O sea, un instrumento músical.
Esto viene a cuento porque anoche escuché al ministro del interior justificar el uso de un peculiar alambre de espinos al que llaman así para blindar el sur de este país. Supongo que en el norte pondrán las concertinas de verdad para recibir a los turistas.
El caso es que el ministro daba vueltas y vueltas al argumento de la pasividad de las concertinas de espino, como seres inanimados que son (lógicamente), para cargar la responsabilidad de sus lesiones a los propios aspirantes a inmigrantes. Y además se jactaba de la inocencia de dicha barrera afirmando que estaba comprobado que solamente producía ligeros rasguños (dado lo cual es de suponer que el ministro no debería tener inconveniente en probar su medicina, cual Fraga redivivo en Palomares).
Finalmente el ministro, en sus declaraciones, se ponía chulo y retador para aclarar que nadie les iba a dar a ellos lecciones en materia de Derechos Humanos.
Claro que si su concepción de las concertinas es radicalmente diferente a las reales y musicales concertinas, ¿por qué no iba a ocurrir lo mismo con su visión de los Derechos Humanos?     
¿O es que tal como decía Benedetti en realidad deberíamos hablar de Izquierdos? 

martes, 26 de noviembre de 2013

Como un dolor de muelas


Tengo tal dolor de muelas hoy que rápidamente me he acordado de la canción que hicieron a medias el Sabina y el Sub.
Y de paso me quedo mirando una vez más el Mar del Zócalo en plena crecida de marzo de 2001. Lleno de nubes en la boca. Igual hasta me veo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Algún día

                                                                                       Santiago de Chile.// Autor: ¿Hugo? ¿Gi? ¿Tomasa?

¿Qué leen mis amigos cuando están lejos? 
¿Qué encuentran al final de los renglones?
Tal vez puestas de una en una las palabras (una detrás de la otra, una detrás de la otra) formen un sendero, un largo camino de palabras. 
Y entonces, quizá algún día, podamos cruzar los puentes.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Antipatía

Hay días mejores y días peores según como a uno le vaya la vaina. Pero también hay días antipáticos porque sí. El de hoy lo tiene casi todo para llevarse el título. Detrás de la rotunda afirmación en realidad hay motivos históricos, motivos políticos y aniversarios. Hoy hace frío de cuerpo y alma y además llueve escandalosamente y por algunas otras razones me cuesta solamente pensar en salir de casa, tomar el tren y dirigirme a la labor que me sustenta.
Pero menos mal que hoy también es el cumple de Su y aunque hace demasiado tiempo que no la veo me da por pensar en ella.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Tetas

Leo en los periódicos y veo en televisión, en las noticias del día, que varias activistas de Femen han irrumpido en una manifestación antiabortista con sus tetas al aire para, a su vez, manifestar su posición favorable al aborto.
Hasta ahí todo relativamente normal en este paisaje civil tan convulso. Aunque tengo que reconocer que hay que tener muchos ovarios para plantarse en medio del enemigo a pecho descubierto, tal como hacen estas chicas.
Sin embargo hay algo en este episodio que hace que se me salten las alarmas y las preguntas: ¿qué motivo impulsa a gente tan de ley y orden como los partidarios Pro-Vida (en algún otro momento entraremos en este sarcasmo) a acudir a sus manifestaciones con aerosoles rojos?

Trabajos del Reino

La ingeniera ingeniosa ha vuelto. Sí, señores. Acompañada del pinche grumete y después de un tiempo en que otras ocupaciones los mantenían lejos del serrucho y el formón. 
Aquí están de nuevo. Arrostrando el mal tiempo y los apagones, conscientes de algunos errores de principiante, ahí están: al pie del cañón.
Caerá la mesa  y caerán las estanterías, que ya van haciendo falta en estos tiempos chuscos y de tanto engendro digital.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Librería 46

Oporto(Portugal)                                                                             Fotografía de Valentín Andrés

jueves, 14 de noviembre de 2013

Sacauntos y lobisones



Salimos con tiempo inclemente y casi de anochecida a caminar con el perro por los prados cercanos a la marisma. El vecino, que ya está a punto de plegar y dar la jornada por concluida, nos advierte con tono jocoso: “-¿Adónde vais, que os va a pillar el sacauntos?”

Y entonces yo me acuerdo de que a ese monstruo horrendo de los miedos infantiles también le dicen sacamantecas y que en otras partes, quizá por extensión, amenazaban a los niños con el lobisón.

En mi pueblo, incluso, cuando yo contaba con siete u ocho años de edad, tenía hasta apellido, o mote, vete tú a saber, y le conocían por Carreras. En otros sitios era Camuñas.

-“Que va a venir Carreras y te va a llevar como no te portes bien”

Y no es que a partir de ese momento te portaras bien. O mal. Es que te quedabas inmóvil y fuera de combate para un rato largo.

Carreras, por lo que con el tiempo me dijeron, vivía en una caseta a las afueras del pueblo que, aparte de a sus deteriorados huesos, alojaba también un transformador eléctrico y, por lo que fui adivinando con los años, no era más que un pobre hombre, víctima de la depauperada época y de la inextinguible exclusión social.

Entonces los miedos quizá eran pueriles. Aunque había otros que afectaban a los adultos, bastante más serios y enigmáticos, tales como el de hablar de no sé qué guerra que había habido además del miedo a que volviera el hambre. Ése, lo entendíamos bastante mal, puesto que a nosotros el hambre nos regresaba todos los días a las pocas horas de la merienda. Como poco.

Hoy los miedos han vuelto junto con los sacauntos de mi vecino, pero éstos ya no tienen nada que ver con desgraciados que arrastran como pueden sus miserables vidas. Y tampoco es fácil que te los encuentres en descampado. Según me parece, hoy los sacauntos viven confortablemente, no salen a acechar a los paseantes por los prados (menuda ordinariez), y anuncian con gesto fingido el final de la crisis, el final del paro, el final de los ajustes finos y gruesos, el final de lo que haga falta, siempre y cuando a ellos no los descabalgue de sus monturas de papel.

Tierra




Aquí ya es de noche y con las sombras todas las distancias son pardas.
No hay océano que se resista ni frontera que no se resienta.
Así que buen día para los de allá lejos.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Autoafirmación, evidentemente.

                                                                 Lanzarote. 2011.

Remedio para aquellos casos en que no tenemos claro si somos o no somos. ¿Estamos?

lunes, 11 de noviembre de 2013

Mater

Nos despedimos de nuestras madres. Habían estado allí siempre, pero no las habíamos visto hasta entonces. Estaban inclinadas sobre los calderos de la colada o los pucheros, con la cara enrojecida e hinchada a causa del calor y la humedad. Cuando nuestros padres estaban en el mar, ellas se encargaban de todo. Por las noches se derrumbaban sobre el banco de la cocina con la aguja de zurcir en la mano. Nosotros veíamos algo, pero no las veíamos a ellas. Veíamos su perseverancia. Veíamos su cansancio. Nunca les preguntábamos nada. No queríamos importunar.
Era nuestra manera de mostrar amor: con el silencio.
Siempre tenían los ojos enrojecidos. Cuando nos despertaban por la mañana, se debía al humo de la estufa. Cuando nos daban las buenas noches, aún vestidas, al cansancio.
A veces sus ojos estaban enrojecidos porque habían llorado por alguien que jamás volvería a casa.
Que nos pregunten por el color de los ojos de una madre.
-No son pardos. No son verdes. No son azules ni grises. Son rojos.
Eso es lo que responderemos.
Ahora están en el muelle despidiéndose. Aún reina el silencio entre nosotros. Nos escrutan con los ojos.
"Volved", dice su mirada.
"No nos dejéis", dicen sus ojos.
Pero nosotros no queremos volver. Queremos marcharnos. Irnos lejos. Cuando están en el muelle despidiéndose, nos clavan un puñal en el corazón. Así es como estamos unidos. Por las heridas que nos hacemos mutuamente.


Carsten Jensen.
Nosotros, los ahogados.
Salamandra.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Desde mi ventana...

...republicana.

viernes, 8 de noviembre de 2013

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Fabra me da fiebre

Tremendo desparpajo el de los fachas para justificar el cierre a la griega de una cadena de televisión que ellos mismos han hundido previamente.
Ahora van y se acuerdan, como excusa, de la sanidad, la educación y los servicios sociales públicos.
¡Qué huevos!
¡Y qué sarcasmo!

Peregrino


¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.

Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Itaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.


Luis Cernuda

lunes, 4 de noviembre de 2013

Vamos caminando

Vamos caminando. Cruzamos el otoño, el invierno, la primavera, el verano. Vamos caminando día a día, año a año. Por senderos, callejones, trochas y carreteras. Vamos caminando. En silencio, pensativos, cantando en cada paso. De la mano, en un abrazo o beso a beso y vaso a vaso, vamos caminando. Vamos caminando con la noche, con la niebla, gota a gota y con tormenta. Vamos, vamos caminando. Con la luna vamos caminando. Con Sol...

domingo, 3 de noviembre de 2013

Día de difuntos

Iglesia de Valdepiélago (León)

Los muertos no necesitan paraguas por mucho que el cielo se desplome sobre los vivos. En realidad, los muertos no precisan nada. Somos los que aún transitamos por aquí los que necesitamos que reposen en nuestra memoria sus sonrisas y sus gestos, las palabras que un día dijeron.
Llueve en el día de difuntos con esa cadencia que empapa hasta el ruido de nuestros pasos. Caminamos desde La Mata hasta Otero temiendo que las nubes se asienten sobre nuestras cabezas. Hacemos un alto en la Iglesia de Valdepiélago para acogernos a sagrado por un momento antes de continuar el peregrinaje. Mientras tanto, saludamos a unos cuantos fieles que van entrando y que no llegan a contarse con los dedos de ambas manos. Todos dejan su paraguas a la puerta.

lunes, 28 de octubre de 2013

Mi primera foto

En agosto de 1979 hice mi primera travesía por Picos de Europa. Éramos dieciseis (si la memoria no me falla). Todos del barrio. En la organización del grupo se pidieron voluntarios para determinadas tareas, una de ellas la de fotógrafo de la excursión. Y ahí me apunté, junto con otro compañero, con unas básicas nociones de fotografía y con una cámara prestada.
La primera noche dormimos en la estación inferior del teleférico de Fuente De, y por la mañana emprendimos la subida a través de Los Tornos hasta la Vega de Liordes. No hay imágenes de la ascensión porque bastante teníamos con soportar el peso de veinte kilos a la espalda en un más que extenuante sendero hasta la cima.
Esta es la primera fotografía de aquella travesía, a la entrada de la Vega, mientras tomaba aire y aún sobrecogido por el paisaje más hermoso que jamás había visto. Y también es mi primera fotografía de viaje.  

domingo, 27 de octubre de 2013

Highlands

Muchas veces ha sucedido lo mismo, el mismo gesto: abro la ventanilla del coche y entra el aire húmedo de las Highlands, abro la ventanilla del coche y entra el bronco rumor del mar de Irlanda, abro la ventanilla del coche y entra el perfumado aroma de un bosque francés, abro mis sentidos y a borbotones entra ella, la música, el limpio y magnífico sonido del violín de Alasdair Fraser.
Anoche en el escenario de un familiar y hermoso teatro de Santoña tuvimos la oportunidad de disfrutar de nuevo de la mágica presencia del violinista escocés en compañía de Natalie Haas al chelo.
Pueden seguir cambiando la hora las veces que quieran si con ello volvemos al comienzo del concierto.

sábado, 26 de octubre de 2013

Los libros de Hugo

En tiempos de crisis volvemos a los ancestros y guardamos en la viga lo más preciado. En depósito están los libros de Hugo y Gi hasta que vuelvan.
Como una vela en la ventana para alumbrar las noches oscuras del alma.

viernes, 25 de octubre de 2013

Uropa

Desde esa Europa desordenada de brokers ventajistas y mercachifles han ido llegando desde 2008 una multitud de directivas y mandatos que no han hecho otra cosa que apretar más y más el cuello de los débiles en esta crisis miserable.
De ahí llegan las reformas laborales, las reformas de las pensiones, las inyecciones bancarias que pagamos a escote los de siempre. De ahí llega la pobreza.   
Y cada vez que esa Europa muestra las fauces, los distintos (des)gobiernos de este país dan una vuelta a la tuerca mientras doblan el lomo reverencial en señal de pleitesía. Lo dice Europa y punto redondo.
Pues señores, amiguitos del alma, el Tribunal que ha devuelto la doctrina Parot a las cloacas de donde nunca debió haber salido también es Europa.
Así que, por favor, regresense a las cavernas de su mayoría silenciosa y, para no decir más que tonterías, no abran la boca.  

martes, 22 de octubre de 2013

Alcatraces

Alcatraz de Javier Portillo.
Ya sé que con un buen equipo fotográfico en estas lides pajareras tienes bastante terreno ganado; sobre todo a la hora de captar el detalle y el gesto de los bichos (si están enfadados, si han tenido mal día, si les ha tocado la lotería..., bueno, todo eso).
¡Pero que envidia me da el amigo Javi cuando me muestra en su cámara logros tan oportunos! 
                                                                          Mi Alcatraz.
No obstante, sin un pepino de objetivo y recortando por aquí y acercando por allá, también se pueden conseguir imágenes que no están mal. Y además el pajarito salió vivo de la confrontación.
Y el que no se consuela es porque no quiere.
¿O no? 

lunes, 21 de octubre de 2013

Alta mar

Entre Santoña y Laredo nos hacemos a la mar con buen tiempo y viento sur.
Para aquellos que no estamos acostumbrados lo primero es comprobar si nuestro organismo se va adaptando sin novedades dignas de mención al caprichoso vaivén de la nave. Luego, si no hay aviso gástrico de mareo ni pérdida de la verticalidad, es cuando aquellos que nos educamos con Verne y Stevenson empezamos a sentirnos como viejos lobos de mar que observan por la borda con aire soñador (es cuestión de componer la figura, no hace falta ni pata de palo ni parche en el ojo).
Una vez que hemos hecho las paces con nuestra imaginación, ya nos dedicamos a aquello para lo que hemos venido, que no es ni más ni menos que la observación de aves viajeras.
Pasan gaviotas de diverso porte, pasan alcatraces y pasan págalos. Alguien dice que ha visto un frailecillo. ¿Un frailecillo? ¿dóooonde?
Tiramos de prismáticos hasta que los ojos se enturbian en la uniformidad del mar. Intentamos adivinar en las olas y su balanceo la posibilidad de una aleta que nos advierta de la presencia de delfines o calderones. Pero no es el día. Y hasta ahí hemos llegado.
     

sábado, 19 de octubre de 2013

Inmenso

    Salar de Uyuni (Bolivia)

El medio volante izquierdo adelantó unos pasos la pelota, mientras levantaba la cabeza para mirar fijamente a los ojos al guardameta rival, al otro lado del mundo...

jueves, 17 de octubre de 2013

Robinsón

-Me llamo Roberto Olaya. Pero puedes llamarme Robinsón -dijo el chico levantando la vista de un libro con todos los pliegos cortados.
[...]
-Yo me llamo Pablo Martín. Pero puedes llamarme Pablo.
Los dos chavales se miraron en silencio. Robinsón era algo más joven, aunque parecía mayor.
-¿Qué libro estás leyendo? -preguntó (Pablo).
-Robinson Crusoe -respondió (Robinsón)
-¿Me lo dejas leer?
-Cuando acabe te lo dejo. Pero que no te vea mi padre.
[...]
-¿Por qué no me puede ver tu padre? -quiso saber Pablo.
-Porque a él no le gusta este libro, dice que defiende la esclavitud. Pero yo ya me lo he leido tres veces.
-¿Y te falta mucho para acabarlo?
-No, no mucho -dijo el hijo del posadero mostrándole las páginas que le quedaban por leer.
[...]
-De todas maneras -dijo aquel niño que se hacía llamar Robinsón-, con la nevada que ha caído no creo que podáis iros del pueblo en toda la Navidad, así que tendrás tiempo para leerte el libro entero.
[...]
-¿Por qué te escondes aquí? - preguntó Pablo [...]
-Es mi refugio provisional. Con la nevada que ha caído ayer no puedo llegar hasta mi guarida -respondió Robinsón imitando la jerga de las novelas de aventuras.
-¿Y dónde está tu guarida?
-Eso no puedo decírtelo. Por lo menos de momento.
[...]
-¿Y cuando me lo podrás decir?
-Cuando pases la prueba.
-¿Qué prueba?
Robinsón cerró el libro que estaba leyendo y soltó un suspiro.
-Pues qué prueba va a ser. La prueba de la amistad.

El anarquista que se llamaba como yo
Pablo Martín Sánchez.
Acantilado.

martes, 15 de octubre de 2013

Librería 45

                      Santander (Cantabria)

lunes, 14 de octubre de 2013

Mártires con farolillo rojo


Ayer beatificaron a un montón de gente que murió en la Guerra Civil. Esto de beatificar es como dar un título, o colgar una medalla, o conceder un rango más o menos honorífico dentro del club de los cristianos. Hasta ahí bien. Nada que decir, ya que dentro de su casa cada cual es muy libre de conmemorar lo que le venga en gana, y bastante tienen las víctimas con el sufrimiento y con la muerte.
El problema viene cuando el Estado asume gastos de representación estableciendo una singular diferencia entre su actitud hacia unas víctimas y hacia otras, porque en la guerra, por si no lo saben, siempre hay dos bandos o más.
Cuando los dos ministros que acuden al fasto coinciden en sus declaraciones al manifestar que la fiesta no va contra nadie es que, además de una burda consigna, la celebración va contra los de siempre. Todos aquellos que, víctimas de una derrota persistente, continúan desaparecidos y enterrados por las cunetas y los campos del país, mientras el gobierno (o lo que sea) de estos ministros sigue pasándose la ley de la Memoria por el forro de su ideología.

sábado, 12 de octubre de 2013

Uno de los escenarios posibles

Ayer nos desplazamos a Aguilar de Campóo para ver a la Juana de Histrión. La entrada nos costó un kilo de arroz, un kilo de lentejas, un kilo de garbanzos, un paquete de macarrones y varias latas de atún para un banco de alimentos.
Pero por ver a la Gema yo hubiera pagado un potosí.

Es lo que tiene la diáspora de los amigos. Si quieres verlos, cada escenario es una aventura para vivir.

viernes, 11 de octubre de 2013

miércoles, 9 de octubre de 2013

Che


martes, 8 de octubre de 2013

¿Qué tal qué?


La verdad es que, hasta que Hugo llamó mi atención al respecto, nunca me había dado cuenta de que a mí, en la mayoría de las ocasiones, no se me puede preguntar ¿qué tal? a modo de cortesía, puesto que enseguida sale a relucir mi gen trasmerano.
Por eso hoy que, cumplida la prórroga, tanto él como Gi, buscando la primavera, ponen un océano de por medio hasta no se sabe cuando, aquel que quiera saludar, iniciar conversación o interesarse por este servidor, ya conoce la respuesta.

domingo, 6 de octubre de 2013

Poetas en guerra

ULTIMA RATIO REGUM


Las armas dictan la última razón del capital
sobre letras de plomo, en la ladera verde.
Pero el hombre que yace debajo del olivo
era joven y tonto, demasiado
para que lo advirtiera ningún ojo importante.
Era más bien el blanco para un beso.

En vida, las sirenas de la fábrica
y el ventanal del restaurante no lo llamaron nunca.
Su nombre no salió nunca en la prensa.
El mundo mantenía su muralla
en torno de los muertos, con su ajuar enterrado.
Su vida se arrastraba, intangible, como un rumor de Bolsa.

Con tanta ligereza tiró un día su gorra
cuando volaban en la brisa algunos pétalos.
A aquel muro sin flores le brotaron las armas.
La metralleta segó con su ira la hierba.
Banderas y hojas, de las manos y las ramas
cayeron, y la gorra se perdió en las ortigas.


Stephen Spender
Poemas de España
Colección La Cruz del Sur - Editorial Pre-textos. 

martes, 1 de octubre de 2013

El Delta

                                                                                                                  Delta del Ebro. Septiembre 2013.

¡Ah, el Delta! ¡Por fin llegamos al Delta! Paraíso de las aves, los mosquitos y los degustadores de arroz. Allí que nos fuimos, prismáticos en ristre, de mirador en mirador. Y mal no se nos dio el avistamiento de pájaros y otras especies. Lástima que en el observatorio de la fotografía un simple tiempo verbal impidió que el Delta fuera por esa vez el Delta de Venus.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Aunque me tires el puente

 Miravet 2013
Miravet 1938


Leonard Olson, un norteamericano del Batallón Lincoln, cayó al agua y se hundió, arrastrado por su pesado equipo militar. Creyó que moriría allí mismo, pero pudo desprenderse del casco, el fusil, el correaje, la manta, la cantimplora y el macuto. Sacó la cabeza, volvió a hundirse y chapoteó , dando tumbos, mientras lo arrastraba la corriente, hasta varar en un recodo de la orilla republicana donde se quedó tumbado, medio muerto, perdido. Cuando llegó un payés a socorrerlo, sólo pudo preguntar en su mal español: "¡Por favor! ¿Dónde está la guerra?".
Superó ésta y las siguientes aventuras del conflicto, vivió largos años y murió a finales de 2002, en California. En primavera, su hija Martha vino a visitar el campo de batalla de su padre. Tras un temporal de lluvias, el río bajaba crecido, furioso, arrollador, imponente. Martha no había estado nunca en España. Y, cuando vio el Ebro, lloró.

Aunque me tires el puente.
Memoria oral de la batalla del Ebro
Gabriel Cardona.
Juan Carlos Losada.
Editorial Aguilar. 2004.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Dibujos de Viaje (34): Belchite

El pueblo viejo de Belchite

viernes, 27 de septiembre de 2013

Por el mundo

Por segunda semana consecutiva me sorprende en una cadena de televisión un cambio de formato del famoso, y pasado de optimismo, programa llamado "Españoles por el mundo".
Ahora lo denominan "Encarcelados".
Una más de las ramificaciones de la crisis.

jueves, 26 de septiembre de 2013

La cosecha del día

Nosotros, en realidad, solamente pretendíamos plantar cesped en el jardín. Y de la noche a la mañana nos encontramos con una invasión de hongos de difícil, para nosotros, catalogación.
Ni son boletus ni son champiñones vulgaris. Si al menos pusieran tendríamos resuelto el fin de fiesta del domingo.
Pero ni eso.


Sirva esta entrada como homenaje para las Cosechas Diarias de José María en Dextrangis, que tanta envidia me han dado a lo largo del verano.
Un abrazo, compañero.

martes, 24 de septiembre de 2013

La guerra

Una mañana todo estaba ardiendo.
Y una mañana las hogueras
saldrán de la tierra
devorando seres.
Y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces.
Y desde entonces sangre.

                                       Pablo Neruda

Corbera d'Ebre está a 5 kilómetros de Gandesa.
El poema de Pablo Neruda en el interior de la iglesia.
La fotografía es de antes de la guerra.
Las casas de la parte superior del pueblo hoy no existen.
La iglesia, a duras penas.
El resto, una explanada de ruinas.
Si pegáramos el oído al suelo tal vez aún escucháramos los bombardeos, las hogueras saliendo de la tierra.  

La guerra.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Tiempo muerto






Hay en el pueblo viejo de Belchite una puerta de entrada que te lleva directamente al pasado.
La sensación cuando cruzas el umbral, en un sentido o en otro, es complicada de describir. Tal vez lo que más se acerca sea la dificultad del ojo acostumbrándose al trayecto brusco entre la luz y la oscuridad o viceversa.

O quizá soy solo y solamente un personaje en un escenario, en un gastado teatro de operaciones sin espectadores ni testigos, esperando a que definitivamente caiga el tiempo de la desolación.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Orwell en Aragón

     Trincheras de Alcubierre

Por la tarde hicimos la primera guardia y Benjamín nos enseñó la posición. Enfrente del parapeto corría un sistema de estrechas trincheras talladas en la roca con troneras muy primitivas hechas con montones de piedra caliza. Había doce centinelas colocados en diversos puntos de la trinchera y detrás del parapeto interior. Delante de la trinchera estaba la alambrada y más allá la pendiente se precipitaba hacia un barranco que parecía no tener fondo; al otro lado había montañas peladas, en algunos sitios meros peñascales grises e invernales, totalmente yermos, donde no se posaban ni los pájaros. Me asomé con cuidado a una de las troneras tratando de localizar la trinchera fascista.
-¿Dónde está el enemigo?
Benjamín hizo un gesto amplio con la mano.
-Allí -respondió. (Benjamín chapurreaba un inglés terrible.)
-Pero ¿dónde?
Según mis nociones de la guerra de trincheras, los fascistas debían estar a unos cincuenta o cien metros. No se veía nada, por lo que supuse que sus trincheras estaban muy bien camufladas. Luego con enorme decepción, vi lo que me indicaba Benjamín: en lo alto de la montaña que había enfrente, a setecientos metros como mínimo, se distinguía el vago perfil de un parapeto y una bandera roja y amarilla: la posición fascista. Me llevé un buen chasco. ¡No estábamos cerca! A esa distancia nuestros fusiles eran completamente inútiles. Justo en ese momento se oyó un griterío emocionado. Dos fascistas, unas figuritas de color gris muy lejanas, subían por la ladera de enfrente. Benjamín cogió el fusil del hombre que tenía al lado, apuntó y apretó el gatillo. ¡Clic! Un cartucho defectuoso; "mal presagio", pensé.       

George Orwell
Homenaje a Cataluña.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Banderas, banderolas y banderillas

A mí el color del cristal con que los miren me da exactamente igual.
Los nacionalismos me producen más frío que calor y sus ímpetus no me sirven ni de abrigo. Por eso el otro día yo me sentía como Peter Sellers en un guateque, un forastero en boda ajena. A mi lado pasaba gente vestida de amarillo, gente que se autorretrataba junto a su pareja amorosamente con bandera al fondo, gente inflamada de ardor patriotico que se hacía fotos con bandera y cartel de Bar Español al fondo como si hubieran puesto con eso una pica en Flandes o, más bien, en La Castellana, gente feliz de sentirse igual a otros y, al tiempo, diferente al hipotético enemigo.
Como decía, a mí los nacionalismos ni fu ni fa. Del mismo modo me ponen en el disparadero los de amarillo que los adoradores de la roja campeona o los que llevan la txapela como si fuera el tapón de las patrióticas esencias.
Siempre he pensado que esos calores los encienden aquellos que pretenden poner coto al coto de sus dominios. Y en ellos seguir recortando pensiones, sueldos, puestos de trabajo, maestros y médicos a su libre albedrío. Es decir, ellos, los de siempre, mangoneando con barretina, boina de amplio vuelo o los tirantes de Don Manuel.
Lo que nunca he entendido es qué coño hacen en el mismo fregado algunos representantes de la izquierda de cada nacionalidad.
Yo, por suerte, aún creo en la lucha de clases.
Al fin y al cabo, nada tengo yo que ver con el dueño del principal banco de este país de países aunque, teóricamente, vivamos en el mismo lugar.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Librería 44

Ponferrada (León)

martes, 17 de septiembre de 2013

A cuarenta años de ayer




Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!


                                Victor Jara 

Cementerio General. Santiago de Chile. 2007.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Iber, Ebre, Ebro

Hace años, un amigo cubano que ya no está, en una de sus escasas estancias en mi tierra, nos pidió que lo lleváramos a ver el lugar en el que nacía el río Ebro. Él afirmaba que tal río estaba cargado de significados que ayudaban a comprender el origen y las vicisitudes, a veces tan dramáticas, de lo que siempre llamó "las Españas".

Pues bien, durante unos días hemos recorrido caminos cercanos a su curso, y aunque aún no sé si Miguel tenía razón aquella mañana ya lejana y friolenta de Fontibre, lo cierto es que a veces a nosotros, pese a los calores del final del estío, como al poeta también se nos ha helado el corazón. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Aviso a navegantes

Ana me pasó hace tiempo esta fotografía de un aviso a navegantes que coronaba un bar al fondo en el Valle del Asón. Me imagino yo que así pueden empezar las grandes amistades o, tal vez, los cabreos monumentales (y asociados) con las previsibles noticias de los periódicos hoy en día.
Y como voy a pasarme, a partir de ya, algo más de 15 minutos, leyendo el mundo con los pies (el de verdad, no el libelo vergonzante de Pedro J) ahí os dejo hasta la próxima.
Y que Siria lo vea.

martes, 3 de septiembre de 2013

Ford, John Ford

Es mentira que llevemos cuarenta años sin John Ford. Está por todas partes, en la luz mineral de Monument Valley, en el galope imperial de la caballería, en el viejo borrachín que tararea desde el estribo, en la lluvia delicada de Innisfree, en el boxeador ciego que da el primer paso para rescatar a los mineros (“Yo voy, son mi misma sangre”), en el silencio unánime del desierto, en las carreteras polvorientas, en la ronquera ciega de los camiones cargados de pobres y de hambrientos que buscan todavía, siempre todavía, la tierra prometida. 

David Torres en Diario Público.

Para leer artículo completo:

 http://blogs.publico.es/davidtorres/2013/09/02/me-llamo-john-ford/


lunes, 2 de septiembre de 2013

Cargar pilas


Para cargar pilas normalmente se acude a las fuentes.  Es lo que alguien debe hacer si queda abandonado en territorio extraño. Pongamos por caso un camping. ¿Que no hay enchufes en la tienda de campaña para alimentar smartphones a pares?  Pues nos vamos a dónde los haya. 
Hay que alimentar a los nuevos reyes de la creación.
Lo del libro es sólo para matar el tiempo de espera.
Aún estamos al 21 por ciento.

sábado, 31 de agosto de 2013

La rosa de los vientos

Regreso de los bosques, enfermo de nostalgia, mientras al norte se mueren los poetas inmortales. Al sur una anciana se pregunta cuándo volverá a caminar. Al este, en el arcén de la autovia, vislumbro a un gaitero vestido de ciclista. Y la música que intuyo me lleva de nuevo, por momentos, a las umbrías silenciosas del oeste.  

                                               -------------------------------


Esta mañana desde una autopista cubierta de rocío
vi un nuevo campo de internados:
una bomba había dejado un cráter de arcilla fresca
en el arcén, y al otro lado, entre los árboles,

los puestos de ametralladoras perfilaban una auténtica empalizada.
Había esa neblina blanca de las zonas bajas
y era algo déjá-vù, como una película
de Stalag 17, un mal sueño sin sonido.

¿Hay una vida antes de la muerte? Es lo que está pintado
en Ballymurphy. La aptitud para el dolor,
las coherentes miserias, un bocado y un sorbo,
abrazamos nuestro pequeño destino una vez más.


                                                          Seamus Heaney

jueves, 22 de agosto de 2013

Árboles



Cuando volvamos seremos otros,
porque amanecer en el camino cambia la mirada y el pensamiento.
Cuando volvamos seremos otros.
Pero a la vez tornaremos los mismos.
Raíces sumando soledades.
Como árboles en la niebla o el reflejo de otras nubes.