Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

lunes, 13 de abril de 2015

Montevideo


 Montevideo /Uruguay. Septiembre 2014.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes, pero no encontré ni a Eduardo ni a Mario, aunque me tropecé en todas las calles y me paré en todos los libros, aunque vislumbré muros volanderos, flores que nacían de los adoquines, placas de metal llegadas desde Belfast, el fantasma de un Quijote encarcelado.
Pero no llegué a encontrarlos. Desayunándose medias lunas con café, conversando en la penumbra de los días ciegos y de las noches sin alma que aún nos quedan. Asomados a la orilla de ese mar que no es un mar, sino un bosque lleno de olvidos y de abrazos.
A la izquierda del roble. Según mira el vagamundo.

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