Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

lunes, 6 de abril de 2015

El juego de la rana y unos cuantos duendes

Me paso los días de vacaciones de León a La Matica y vuelta debido a la agradable, aunque a veces incómoda, saturación familiar en la casa del pueblo. Pero el pueblo es lo que tiene: siempre es posible oxigenar. Ya sea con el disputadísimo campeonato de Rana en la cumbre o despistándose en pos de los pájaros por el monte.
Y hablando del monte: En la base de un roble encuentro la puerta por la que los leprechauns de Irlanda y sus primos, los cluricauns, a través de túneles por debajo del mar, viajan hasta aquí. Dani, a sus once años, me cuenta que los duendes no existen, pero poco a poco va interesándose por la "gente pequeña" y tengo que explicarle hasta el color de sus sombreros. Otro día buscaremos la olla de oro. 

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