Mis ojos ven hoy por los que vieron antes y verán por mi los que vendrán después.
Somos, pues, una sucesión de miradas que atraviesan el tiempo como agua de rocío que adorna las postreras flores escarlatas del brezo.
Ojos que se posan en esta pequeña inmensidad.
Emoción saciada de confines.


No hay comentarios:
Publicar un comentario