Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

martes, 14 de julio de 2026

El balompié

El fútbol es el productor de una sucesión de múltiples casualidades que desembocan en verdades vacuas que los simples consideran incontestables:

Que la pelota roce el palo o el travesaño por dentro o por fuera.

Que el brazo esté pegado al cuerpo o separado del mismo en una torsión ingobernable del tronco.

Que el árbitro y el linier estén mirando para otro lado cuando el encargado del VAR esté ensoñándose con su novio o novia mientras el delantero se sitúa un centímetro hacia adelante o hacia atrás de la línea que marca el último defensa.

Que el entrenador haya pasado mala noche la noche anterior.

Que el gobernante de turno, al que le dan igual las normas del juego, en su omnipotente poder, acogote hasta sacarle las babas al máximo dirigente del fútbol mundial.

Que un incapaz sea elevado a presidente de gobierno y a cronista deportivo (que es aún peor) y que sus correligionarios le rían las gracias.

Que un resultado sea confundido con el honor de un pueblo (suponiendo que eso del honor no sea un misterio insondable).   


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