-¿Cómo se llama esta marcha, muchacho?
El sargento Bunyan había metido la cabeza dentro de la tienda sin pedir permiso. Era un hombre corpulento y entrado en años, enfundado en un uniforme de color ladrillo. Peter dejó el violín y se dirigió al intruso en tono gélido.
-An Faire, sargento. Es una doble jiga. Y le ruego que no me llame muchacho.
-Cierto, disculpe. Es que le veo tan joven, señor Johnson. La edad de un tamborilero, más o menos. No era mi intención faltarle al respeto.
Peter vio que el hombre era sincero. Decidió que ese rostro ajado le agradaba.
-Acepto las disculpas, señor.
El sargento abrió su cara en una sonrisa, una arruga más amplia en medio de las que surcaban su rostro.
-Se lo agradezco, y hago una petición, si no soy muy insolente: ¿podría tocar algo de buena música escocesa?
Peter sonrió.
-Señor, la buena música escocesa es música irlandesa.
El sargento sonrió a su vez e hizo el saludo. El muchacho era muy listo.
Wu Ming.
Manituana.
Editorial Mondadori.

No hay comentarios:
Publicar un comentario