Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

sábado, 14 de noviembre de 2015

La espiral


Y cuantas más curvas tenga la espiral
más armas serán capaces de vender y de comprar,
más petróleo arderá en su favor
y nuestro miedo apuntalará su poder. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

El otro lado


Al otro lado lo que no entiendes,
la terca oscuridad,
el prójimo, el extranjero,
las nubes de tormenta,
el territorio del lobo,
las voces de la noche.
Al otro lado siempre el enemigo.
En éste, y llueve sobre mojado,
únicamente las cadenas del miedo
y la inclemencia.

martes, 10 de noviembre de 2015

Pueblos VIII

   Psarades (Grecia)

lunes, 9 de noviembre de 2015

Retrato de Valbuena

Tal vez no sea exactamente un retrato. O al menos un retrato al uso. Esos retratos en los que se mira fijamente a la cámara y se ensaya un gesto sereno, con la mano, a veces displicente, apoyada en un rostro pensativo. Como observando el futuro.
Pero él es así. Sin artificios. Pura actividad en una mente joven, que apenas ha advertido el paso de los años. Imposible el clásico.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Fotos robadas

    Alrededores de la Acrópolis. Atenas. Grecia.

    Epidauro. Grecia.

Hoy, que mucha gente va cargada por el mundo con palito de selfie, como si de golfistas digitales se tratasen, me causa aún más ternura que un desconocido, sin miedo a que yo salga corriendo con su cámara, me pida que le haga una foto.
Y es que yo no robo cámaras, pero me encanta hurtar fotos de gente alegre y despreocupada, de reinas de la noche y de príncipes de las bambalinas.
Así soy.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Exarchia


    Barrio de Exarchia. Atenas.


No sé muy bien si en la plaza de Exarchia las chapas de cerveza florecen en los deslavazados jardines, carentes de plantas y de hierba. Ni si sus permanentes moradores tienen otra casa o algún rincón para que descansen sus huesos. Tampoco sé si los autores de graffitis y los pegadores de carteles han advertido que la masificación no induce precisamente a la lectura de los mensajes, pero de vez en cuando algunas imágenes te sorprenden tanto como la vida de las calles cercanas, la tranquilidad de las conversaciones o las sonrisas de las muchachas.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Somos nubes de coral

    Estrecho de Corinto. Grecia.

A veces todo sale bien y nuestras noches son un conventillo en la Exarchia entre jóvenes airados y tranquilos que crecen a la sombra de la barba de Bakunin.
A veces todo sale bien y una chica me sonríe todas las mañanas mientras le solicito dos cafés con leche y un baklava.
A veces todo sale bien porque Atenas juega a ser un exceso que, pese a todo, sabe sacar partido a sus paredes deslucidas.
A veces todo sale bien y un hombre de semblante fiero nos invita a una jarra de retsina.
A veces todo sale bien porque seguimos encrucijándonos y un muchacho nos enseña las cuatro maneras de escribir la letra i tras un largo día de trabajo.
A veces todo sale bien cuando una ciudad como Argos se convierte por unos días en nuestra casa y hay alguien que se obliga a ocultar la tristeza de las despedidas.
A veces todo sale bien cuando de un idioma recóndito y una hermosa voz nosotros entendemos que en la mitad del cosmos todos somos nubes de coral.


jueves, 8 de octubre de 2015

martes, 6 de octubre de 2015

Librería 64

Sepúlveda. Segovia.

lunes, 5 de octubre de 2015

La ventana cerrada


Afuera llueve sin ruido.
El pueblo entra en el otoño con la misma cadencia lenta con la que lo abandonaron los últimos veraneantes.
En la cocina, hacemos planes sobre el futuro mientras tomamos café.
Pero el pasado también se cuela entre las hojas que siembran las calles.
Recordamos a los amigos. A los que están y a los que son. También a los que estuvieron en algún momento.
Sin pausa recorremos el tiempo. 


viernes, 2 de octubre de 2015

Cuando paseo con mi perro





Mayo camina junto a mí sólo cuando le place. La mayor parte del tiempo él está a lo suyo. Rastrea. Huele la hierba. Mira al horizonte. Busca rivales y princesas, aunque probablemente no por ese orden. 
De vez en cuando se acuerda de que yo estoy ahí y hace tonterías a mi alrededor. Se marca un vals sincopado o una giga al estilo perruno. También intenta morder el aire. Vete tú a saber qué significan tantas fiestas. 
De todos modos a mí caminar junto a mi perro me vale para mucho. A veces se me ocurren historias, ejercito la memoria y luego, cuando tengo lápiz y papel a mano, las escribo.
En ocasiones hasta hago algún amigo. Y cuando no, mientras anochece, regresamos juntos hacia la casa pensando cada uno en nuestras cosas. 

lunes, 28 de septiembre de 2015

La luna roja


Pues sí. 
Anoche me levanté a ver la luna roja.

domingo, 27 de septiembre de 2015

El día en las cuerdas de una guitarra


Nos dan las cuatro de la mañana entre amigos hablando y hablando.
Ya de día camino junto al perro hacia la marisma: Diecinueve garzas reales y un martín pescador.
Luego vamos a celebrar un cumpleaños y nos encontramos con una fiesta flamenca.
Tras la comida buscamos las fuentes de la infancia. Sólo queda una.
Más tarde seguimos hablando. Entre amigos.
Únicamente al final del día nos enteramos de que en Cataluña, como en todas partes, sigue ganando la derecha. 
La misma música de siempre.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

La poesía y los imbéciles

La poesía y los imbéciles
Revista Poesía, Nº 9, Buenos Aires, 1961
Aldo Pellegrini (1903 – 1973)

La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes. No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática de cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.
Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema actitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.
Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.
Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. En ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada “poesía oficial”, poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.
La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.
Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad sino participa de ella misma.
La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tiene el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.

domingo, 20 de septiembre de 2015

De pantanos, pueblos abandonados y fortines de la guerra

Pico Susarón.

Hacemos un intento inútil por llegar al fortín de la Alboleya. Dicen que es la construcción defensiva más grande que los republicanos hicieron en el Frente Norte. Tenemos que llegar al lago de Isoba en las cercanías del Puerto de San Isidro. Desde allí hay que subir montaña arriba, pero las indicaciones que llevamos son bastante someras.
Camino durante una hora aproximadamente y voy avanzando loma tras loma sin localizar visualmente el fortín. Al final llego a la conclusión de que estoy completamente despistado y de que, por esta vez, hay que abandonar para tomar impulso. 
No obstante, la tarde no se ha perdido. En el camino de Boñar a San Isidro hemos pasado por el pantano de Vegamián (por mal nombre, de Juan Benet). Laudelino nos va señalando lugares bajo el agua al tiempo que nombra los pueblos que una vez hubo allí. También nos muestra al pie de la montaña la aldea de Utrero (si os fijáis la podéis ver en la fotografía). Utrero no se ahogó como el resto de los pueblos, pero perdió con la inundación todas sus tierras de labranza y de pastoreo y fue abandonado poco a poco para llegar al mismo destino silencioso.
Al final de la jornada, ya de regreso, mientras acompañamos a la atardecida volvemos a pasar por los túneles que jalonan la carretera del pantano como quien cruza hacia otro tiempo. 

martes, 15 de septiembre de 2015

Librería 63

Fotografía de Paco Gómez Nadal.                                        Quibdó (departamento del Chocó, Colombia)

lunes, 14 de septiembre de 2015

El rey del río



Hay quien dice que es un pájaro feo, desagradable y que da mala suerte. Sin embargo yo creo que su vuelo es majestuoso.
Supongo que aquellos que tienen prevención hacia los buitres no han escuchado el ruido de sus alas al volar.
En la reciente visita a las Hoces del Duratón, poco antes de conseguir esta fotografía, saludé a una señora que cruzaba como yo entre peñascos con la intención de observar a estas aves.
-Muchos bichos por aquí, le dije.
-Sí, muchos buitres. Pero hay más en otros sitios, me respondió.
-Sí, contesté con un tono con el que quería mostrar que había entendido su comentario irónico.
A continuación, seguí mi camino mientras escuchaba a mis espaldas el final de la broma.
-Y esos no vuelan...
Me temo que en el caso de los buitres, tal vez al revés que en otros, y pese a sus costumbres alimenticias (muy saludables, por cierto, para la naturaleza), el sambenito y la mala fama la reciben de sus homónimos humanos (que tanto y tan bien se despliegan últimamente por el mundo).   

domingo, 13 de septiembre de 2015

Las Hoces del Duratón


Recorremos en el fin de semana las Hoces del Río Duratón. Nos apretamos un cordero en Sepúlveda como es de rigor. Observamos buitres y demás aves sobre el curso fluvial y visitamos las ruinas de dos conventos enclavados en sitios increíbles.
Oxígeno y más oxígeno.