Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

jueves, 26 de febrero de 2015

Timbuktu

Hace unos días he tenido la suerte de ver la película titulada "Timbuktu" que se desarrolla en la mítica ciudad durante los aciagos días de la dominación del integrismo.
Del mismo modo que la ciudad removió mis sentidos cuando la visité, la película homónima me ha hecho llegar al final de la misma emocionado, con la lengua fuera y un nudo en la garganta.
Nada se aprende de la incultura y de la práctica del fascismo. Tampoco sirven de nada las ciegas creencias que anteponen su miseria a cualquier rastro de vida.
Y eso es lo que yo vi y con lo que quiero quedarme. Con la vida. Gente que se amaba, gente que reía, gente que cantaba, gente a la que le gustaba la "conversa", y que por todo ello era capaz de dar unos poderosos pasos de camello.
Yo me quedo con la música, y canto con la digna ciudad de Tombuctú. Y si hay que perseguir un esférico invisible corro, también, como gacela.
 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues no veo yo la foto, o lo que sea que debería de haber ahí.
Abrazo,
H.

MCH dijo...

A lo mejor podías ser más explícito. ¿Qué es lo que te choca?

Anónimo dijo...

Joder, ¿más explícito que no veo la foto?
Ahora ya la veo, pero ayer no me cargaba.
Qué tal qué... ains.
H.

MCH dijo...

¡Coño! Pensé que no veías la relación entre el texto y la foto. Nada que ver con tus problemas técnicos.
Y no me usurpes la respuesta al ¿qué tal?, que me quedo sin palabras.