Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

miércoles, 14 de julio de 2010

Seguridad

Ya hemos vuelto.
Esta mañana de madrugada hicimos escala en el aeropuerto de Praga. Delante de mi le toca pasar por el arco de seguridad a una familia musulmana: un matrimonio joven con tres chiquillos, los dos mayores no debían superar los cinco o seis años y el pequeño aún iba en brazos de su madre. Cuando cruza el arco el crío mayor (ya digo, cinco o seis años de edad, no más) suena la alarma y la vigilante de turno ni corta ni perezosa le coloca los brazos extendidos a los lados y las piernas separadas y lo cachea muy profesionalmente.
Al ver la situación se me escapa una sonrisa ácida. Me gustaría saber si en el caso de otro niño, digamos más cristiano, la conducta de la funcionaria habría sido la misma.

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