
Desde que murió José Couso la lucha de su familia y de sus amigos, y de todos aquellos que no pueden tragarse tanta injusticia, ha pasado por muy distintos avatares que bien podrían derrumbar a cualquiera.
Pero hoy escucho en las noticias que por fin los tres presuntos culpables, militares del todopoderoso ejército estadounidense, se encuentran en busca y captura por parte de la justicia española. No sé si estamos llegando al desenlace o el río seguirá teniendo innumerables meandros pero, mientras tanto, desde aquí, todo mi apoyo para la resistencia de la familia Couso.
Siento ser pesimista en esto, pero me temo que desde que están en busca y captura (que al menos es un paso adelante) hasta que sean sentados frente a un juez pasará tanto tiempo como el que pasará hasta que se siente pinochet. Y no me refiero a la interpretación que hizo con la silla de ruedas, precisamente.
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