Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

jueves, 19 de junio de 2014

Destronado

La noche es silencio y las banderas se arrían de las ventanas y de los balcones.
No suena ni un petardo en el vecindario.
¿Será que abdica el alborozo? ¿Será que huye sin cuartel doña arrogancia?.
Una carambola hace un soberano.
La misma carambola lo convierte en un villano.
La pelota entró, la papeleta no.
Y aquí seguimos (jodidos y todavía con monarca), pero ya sin falsas ilusiones, sin vanas alharacas, sin patrias prestadas, caminando de la mano (¿solos?) con nuestras desgracias diarias.
Campeones de la crisis, la nuestra, ¡como no!, siempre es la más larga.

Pero, al menos, yo sigo creyendo, más que en nada, en la mi roja, que se lía cigarrillos mientras termino esto que escribo.


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