Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

martes, 3 de enero de 2017

Visión personal de una película de Jim Jarmusch




Salgo del cine a la niebla mientras pienso si es verdad
que se pueden escribir palabras en el agua.

Creo que, tal vez, pueda hacerse de igual modo en el que hoy,
en esta noche,
se podría grabar un verso con estilete de hielo en esa misma niebla
al lado de un río que no se llama Passaic.

El chofer del autobús municipal escribe en su cuaderno
mientras recuerda conversaciones pasajeras.

Paterson nació en Paterson como libro de poemas,
después de que un médico pediatra
ilustrara el envés de las recetas
como quien escribe en un fluído.
Rubin “Hurricane” Carter nació en Paterson
para luego enterrarse en vida
contemplando cómo un futuro Premio Nobel
lo transformaba en una balada.
La Questione Soziale, periódico anarquista, nació en Paterson
mucho antes de que Gaetano Bresci, su fundador,
terminara con el rey de Italia.
Hasta Allen Ginsberg nació en Paterson y luego exhaló un aullido.

Todos escriben, desde entonces, en el agua. 




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