Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

martes, 13 de junio de 2017

La propiedad privada y el amor



Estoy poniendo varas en el sembrado para que se enreden en ellas las judías que van naciendo, aquellas que aún resisten el hambriento ataque de los mirlos. Y mientras observo los tristes restos de las plantas que los pájaros dejaron, escucho sobre mi cabeza el enfurecido canto del miruello que, defendiendo lo que considera suyo, pretende ahuyentarme de mi propio huerto.
Y esa ira enfrentada a la mía me lleva a pensar, sin duda, en lo extremadamente relativas que son en ocasiones las lindes de la propiedad.

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