La teorba o tiorba es un instrumento extraño, poco conocido. A simple vista, para los profanos, un laúd que padeciera elefantiasis. Pero qué hermoso sonido.
Lo descubrí por primera vez en manos de Christina Pluhar, la insuperable directora de L'Arpeggiata, el grupo especializado en música barroca que tanto me gusta escuchar.
Ayer tarde tuve la oportunidad de asistir a un concierto de teorba en manos de Daniel Zapico, músico al que ya había tenido la oportunidad de escuchar en otra ocasión en un grupo junto a sus hermanos. Maravilloso concierto a cargo de un músico sin igual.


No hay comentarios:
Publicar un comentario