Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

martes, 7 de enero de 2014

El Lobby Feroz

Leo por ahí que el gobierno planea modificar la Ley de Montes, contentando de ese modo al lobby feroz de los cazadores (que seguro que no ha tenido nada que ver) con el objeto de que su actividad cinegética de acecho, acoso y derribo (cuando ésta se produzca) tenga preeminencia sobre cualquier otro uso que queramos darle al monte.
Es decir, que hay gente armada entre los matorrales, entonces el abuelo no podrá caminar por las trochas, tal como hizo toda la vida, ni tampoco el nieto tendrá oportunidad de acompañar al abuelo, ni el perro retozará junto a ellos. Tampoco Javi podrá observar al quebrantahuesos con sus pacíficos prismáticos, ni José María sacar su cuaderno pequeñito para dibujar el paisaje que le pete, ni Tino buscar algún refugio de maquis, ni Sol admirar las montañas que más le gustan, ni Ana hacer sus caminos rurales, ni José Gabriel fotografiar a las flores...
Vamos, que van a estar ellos solos, los cazadores digo. Más o menos como ahora, que cada vez que vemos un fusil o suena un tiro entre los árboles ponemos tierra de por medio, aparte de por miedo, porque no nos gusta la compañía.
Pero entonces la cosa será por lo legal. Así tal vez nadie llegue a enterarse de alguna que otra tropelía como la sucedida no hace mucho en la Liébana, cuando los señores del cartucho se cargaron a una manada de lobos en una cacería de jabalíes, o esas veces que cae algún oso pardo que les ataca, según parece, mientras corre como alma que lleva el diablo en dirección contraria.
Cosas de la vida y de la muerte. Y de la desorientación.

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