Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

martes, 28 de enero de 2014

Presencia

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas breves palabras con que el día
regó ceniza entre la sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía.
No volverá a su luz la primavera.

No quedará el trabajo ni la pena
de creer ni de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y el desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo cuanto me salva o encadena.
Y si alguien vive yo estaré despierto.


                                                    José Emilio Pacheco


  

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