Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

martes, 11 de febrero de 2014

La biblioteca de Amelia

Yo sé que hay gente que suspira, entre sus sueños más recónditos, por que pongan su nombre a una calle o porque su nombre figure en los mapas nombrando también a una montaña o a un río, o a una bahía. Yo sé que hay gente que daría su mano derecha porque nombraran con su nombre a lo que fuera. Tal vez sea la arrogancia o la bestia del ego, que no nos deja en paz ni en nuestros sueños más secretos.

Pero hoy descubro que han dado el nombre de Amelia a la biblioteca de su escuela. Y ahí está (¡¡¡ leches!!!) mi sueño escondido. Y por ende mi más dulce envidia. Que alguien diera mi nombre a una biblioteca.
Yo sé que a Amelia, porque la conozco y tengo claro que ni la arrogancia ni la vanidad le quitan el sueño, tal homenaje ni se le había cruzado por la imaginación. Pero estoy seguro de que una vez pasado el trago se encuentra satisfecha como una rosa. Al fin y al cabo su escuela y su biblioteca han sido para ella durante mucho tiempo un sentimiento más que una dedicación. Y ha dedicado mucho.
Por eso, los que la queremos, estamos encantados y nos unimos a la alegría de los menudos lectores de SU biblioteca.


Para más información del evento: www.bibliotecagerardodiegocorrales.blogspot.com.es 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Por fin!!!! una buena noticia¡¡¡¡¡
Raquel

Amelia dijo...

¡Qué palabras tan bonitas, Mariano!.Otra vez estoy llorando, ¡vaya semanita!.Te quiero.