Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

domingo, 17 de agosto de 2014

Una princesa de La Habana

Hay princesas a las que las aguas frías de la vieja Europa les producen una extraña euforia. Deben ser estas temperaturas tan poco apropiadas. 
No es que huyan del mar, sino más bien que declinan la oferta con la mayor de las elegancias. En fin, cosas de la alcurnia. 

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