Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

lunes, 21 de noviembre de 2016

Donde se fabrican las quimeras



Ahora lo recuerdo como un lugar imaginario. Tombuctú vuelve a ser la ciudad literaria que me empujó a llegar allí. Era entonces, y es de nuevo ahora, esa frontera que separa los sueños de la realidad. El libro que los exploradores necesitaban leer.

Yo una vez abrí ese libro y, en verdad, hallé un paraje polvoriento y abandonado. Tristes casuchas zarandeadas por el viento. Pero también es cierto que allí encontré algún vestigio de los cuentos y aprendí que la decisión y el coraje te hacen dar pasos de camello.

Luego, ya lejos, supe que habían pasado muchas cosas, tristes la mayor parte, pero sobre todo aprendí que al cerrar el libro, Tombuctú volvía a ser ese paisaje velado de arena donde se fabrican las quimeras.

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