Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

domingo, 11 de julio de 2021

Maderas de Oriente






Visito en el Centro de Estudios Lebaniegos de Potes una pequeña gran exposición sobre lugares de la memoria con fotografías de Agustín López Bedoya. Se titula "Maderas de Oriente. El monte, último refugio". Estará abierta durante los meses de julio y agosto. Si pasan por allí no se la pierdan. Averiguarán el porqué de título tan exótico.
 

sábado, 10 de julio de 2021

Cartografías

 

Doblado  
sin viento a favor
el Cabo de Buena Esperanza
y al albur de los hielos
 solamente
queda
anotar en este cuaderno de bitácora
Isla Decepción
y otros lugares comunes
de la indiferencia.

viernes, 9 de julio de 2021

El espíritu de las vacas


Vaca con chapa se envanece y tiene vida legal. Las chapas facilitan la existencia. Muerden las orejas y se desea que no hieran, que no resequen la piel. Las orejas se menean con las moscas y las mandíbulas mastican las hierbas con parsimonia. El moco cuelga porque tiene que colgar. Las vacas, mientras pueden rumiar, son felices. Cuando presienten el fin, les brota el impulso de soltar el alma, que hay quien dice que no tienen, y ya antes de que vibre el último mu-uuuuuuuu en el cosmos, el cuerpo se autoriza la caída y el espíritu, el vuelo. No saben despedirse como a nosotros nos gustaría. Se nos asemejan. Desorbitan los ojos hacia delante y hacia atrás y en ellos vemos esferas de angustia. Logran hacerle el retrato al criador, que se queda mirándolas con una pena disimulada, compensada en cheque, efectivo o transferencia bancaria, y se lo guardan en una memoria que nadie alcanza a conocer. Antaño tenían nombre, ahora son un número en la chapa, y por más que pataleen, no dejarán de entrar en la nave de la muerte. La intuición que tienen subsistirá. A las que ahora parten con los cuernos engarabatados contra los tablones de la caja abierta de la camioneta les gustaría, quizá, ser otra cosa o conservar al menos el contraste de la piel castaña y lustrosa sobre el verde de los prados. Una descarga eléctrica acabará con ellas, pero, previamente, un fogonazo en la conciencia hará que el paisaje se termine aun antes de haberse terminado. Hasta en eso son bondadosas y los matarifes no piensan en lo que hay en ellas que no se ve. Ni sable ni degüello, y cuando empiezan a ser, en vez de un cuerpo, una pieza le echa la lengua al mundo, aparecen los ganchos fuera de  la boca, lobulados, y cabeza abajo ofrecen la piel y todo lo demás. Pasan a la hilera de los canales y un sello del color de la baya del saúco da fe de que han vivido.

El Espíritu de las vacas (capítulo primero).
Abel Neves.
De Conatus.

   

miércoles, 7 de julio de 2021

Días de tormenta


Me levanté esta mañana con ganas de escribir sobre esos que señalan a la manera de aquel alumno elegido que apuntaba en la pizarra al alborotador cuando el maestro se ausentaba, o de aquellos curas y quintacolumnistas que una vez tomada la plaza por las tropas invasoras apuntaban con el dedo a los vecinos de la cáscara amarga, o quizá aquellos otros de uniforme pardo que en la Europa teutónica marcaban las puertas de los hijos de Sión. Me levanté esta mañana mientras pensaba en Judas señalando, pero vi que la tormenta arreciaba y que mi pobre perro viejo, tal vez por su sordera paulatina, últimamente no se asusta de los truenos.
Así que será mejor que nos ocupemos por un rato de las lentejas con espinacas que estoy haciendo, de mi perro y de estos señores, tan atentos ellos, descartados los saludables paseos, a sus quehaceres de día de tormenta.
Y de paso nos olvidamos, al menos hasta que escampe, de la basura y de la hez totalitaria.
Tal vez, con un poco de suerte y si la lluvia dura lo suficiente, dentro de algún tiempo haya resbalado de nuevo hasta la cloaca (de la que nunca debió salir). 


jueves, 1 de julio de 2021

Sutil











Tenue
como
flor 
que
anhela
llegar 
a
las 
nubes.
Luz
delgada
del
alma.
Sueño
del 
porvenir.


domingo, 27 de junio de 2021

En el bosque


Tengo un amigo que tiene especial predilección por los grabados en los que aparecen tríos femeninos, muchas veces de espaldas. En las paredes de su casa hay unas cuantos cuadros con grabados de este tipo. Cuando viajaba por el mundo, antes de este parón, intentaba localizar alguno para traérselo y que pudiera añadirlo a su colección. De vez en cuando tenía éxito. Él a cambio, con más resultado que yo, me traía "Islas del Tesoro" en las que fondear.
Espero que con esta fotografía en la que aparecen algunas de nuestras amigas, cual ninfas de los bosques de una forma altamente involuntaria y más que probablemente a su pesar, consiga contrarrestar la ventaja que me lleva. 

viernes, 25 de junio de 2021

Tal como éramos


No sé, realmente, si el tiempo camina hacia atrás y si, en ese caso, es la memoria, frágil e insumisa a la vez, la que lo impulsa.
Lo que sí sé es que Vila (en la escuela nos nombrábamos por los apellidos) ha expuesto (hermosa palabra de resonancias fotográficas) nuestro pasado en un perfecto caleidoscopio  dentro de la muestra que en estos días se puede disfrutar en la Sala Robayera de Miengo. Y yo me alegro profundamente. No solo porque él, de alguna manera, me inició en las artes mágicas de la fotografía cuando éramos unos bachilleres, sino porque, aunque se califique modestamente como fotógrafo aficionado, él es mucho más que eso. Y además, es en la afición, desde mi punto de vista, donde reside el encanto de cualquier actividad.
Pues eso.  Que el compañero Javier Vila consigue con sus imágenes familiares el prodigio que el título de su exposición anticipa. Que “el tiempo corra siempre hacia atrás”. Y con ello que algunos de nosotros nos reconozcamos tal como éramos entonces.   

lunes, 21 de junio de 2021

Hilos


Nuestras vidas son hilos que se entrecruzan, hilos que se enredan, hilos infinitos que van y vuelven mil veces por los caminos de la Tierra. Hilos que nos permiten sentir, ser y conocer. Hilos que se juntan y se separan y se vuelven a encontrar.
Entre la fotografía de la izquierda y la fotografía de la derecha hay veinte años de distancia y sin embargo apenas un parpadeo. La primera la tomé en el autobús que nos acogió durante unos cuantos tramos de la marcha zapatista de 2001 por las carreteras de México. La segunda está hecha hace muy pocos días por mi amigo José Gabriel en los últimos pasos por Madrid de la marcha saharaui. En ambas aparece Iván, un gallego afable al que la sonrisa, hoy y entonces, se le escapa por los ojos. En 2001 integrante del autobús 42, un gallego entre una inmensa mayoría de catalanes. Un autobús que cinco cántabros tomamos en Toluca por asalto y a los que los amigos mediterráneos pretendieron enseñar a bailar sardanas con mucho ánimos pero infructuosamente.
Hoy, Iván es el rostro visible de "Pallasos en Rebeldía" y sigue en esa brecha que día a día intentamos ensanchar haciendo que nuestros granitos de arena detengan el mecanismo del reloj con el que cuenta las horas la injusticia.
Han pasado veinte años (que no son nada, tal y como dice la canción) y desde la llegada de la comandancia zapatista al Zócalo de México no había vuelto a saber de él, pero no se me ha despintado. Así que debe ser verdad aquello que leíamos entonces en algunas camisetas y que decía algo así como "los iguales se reconocen por los caminos del mundo". Hilos.  


jueves, 17 de junio de 2021

Deprisa, deprisa


La peor calamidad de nuestro siglo es, según se supone, la falta de tiempo; nuestra percepción de esto y no un amor desinteresado por la ciencia ni por la sabiduría es lo que nos induce a dedicar tan gran proporción de ingenio y de los ingresos de nuestras sociedades a buscar medios más rápidos de hacer las cosas..., como si el objetivo final de la Humanidad fuera aproximarse no a un perfecto humanitarismo, sino a un perfecto relámpago.

La mujer del teniente francés.
John Fowles.
Orbis.

viernes, 11 de junio de 2021

El dolor


Y seguimos sorprendiéndonos con el dolor, 
con la insensatez de los actos más viles
servidos en un plato de cristal a la hora de la cena. 
Pero nos alimentamos con el dolor, con el horror. 
Y hacemos una esforzada digestión
para llegar al día siguiente 
y perdurar en la levedad de nuestra deriva.

viernes, 4 de junio de 2021

Repliegue


Uno elige el desayuno por las mañanas y tal vez lo que va a hacer en las siguientes horas.  A veces uno elige, si lo dejan, una opción de vida u otra y una política que no le haga sentirse demasiado miserable. En las bifurcaciones uno elige, en los atascos también elige. Elige quedarse en la orilla o adentrarse en el mar. Elige marcharse, elige volver. Elige estarse quieto. Cuando se puede -que no siempre se puede- se elige hablar o se elige el silencio. Y si los otros se lo permiten, elige con quién prefiere quedarse. También uno elige ser. 
A veces, uno elige un "a pesar de todo" y otras un "por nada del mundo". Hay ocasiones en que se elige avanzar contra el huracán y hoy, precisamente hoy, en este tiempo menesteroso, la melancolía y yo elegimos nuevamente replegarnos.   

martes, 1 de junio de 2021

Premonición de la tormenta


Se trata de mirar al cielo
y saber que en algún momento,
entre la duda de que existimos
y la certeza de que somos infinitamente pequeños,
va a llover.

Va a llover con esas gotas gruesas 
que redoblan en el suelo cuando caen
como una marcha de infantes que van a la guerra
sin saber exactamente a qué van.

Va a llover y van a caerse las nubes
como velos blancos en la mitad de un escenario, 
interrumpiendo la obra y el final del día.

Y habrá cien o ciento cincuenta trompetas
resonando en los oídos
mientras se observa en la distancia
el vuelo de algunos pájaros
poniendo la dignidad  y las plumas a buen recaudo.

Porque va a llover
sobre nuestras cabezas
y sobre los turbios manejos de la dicha
y del tiempo del amor y de la muerte.

Y también sobre la esperanza de que cuando acabe la jornada
llegará también el fin de la tormenta. 

Y entonces será el momento
en que tú y yo, ajenos al ruido
 y a las malas artes del enemigo,
 nos pongamos a sembrar.


martes, 25 de mayo de 2021

Las Itacas

                                                                                         Tombuctú, 2001.


Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

                                        Konstantino Kavafis (Estrofa final de "Viaje a Itaca")

 

Arena que allana y oculta las calles
que van a dar a las grandes mezquitas de Samarcanda.
Arena en el pan pobre con el que comulgan
los caminantes de Tombuctú.
Arena en el aire y en los ojos de la vieja ciudad de Damasco.
Arena que pisaron los pies ajados de las momias de Lalibela.
Arena que araña el tiempo y las piedras
del caravasar de Orbelian, en el paso de Vardenyats.
Arena en las sombrías togas de las damas tristes de Ispahan.
Arena de las playas jamás holladas de la isla de Itaca
 y de otras islas en las que tal vez fuimos imaginarios náufragos,
vagabundos, nómadas, diminutas semillas a merced del viento.
Y también arena. Clara, simple, imperturbable arena de otro costal.

 

viernes, 21 de mayo de 2021

Indig-naciones

El problema es que antes nadie escuchaba sus majaderías. Se restringían a sus mínimos círculos y en ellos vomitaban  y se refocilaban  como cerdos en cochiqueras.  Y sin embargo ahora hay una suerte de magia interesada que compra y vende escándalos y que les ha colocado en nuestras vidas, como si estuvieran en una especie de faro ignoto con un altavoz entre las manos.

Desde ahí los patronos dan rienda suelta a sus chacales y nos señalan con qué les interesa que nos indignemos para que pasemos por alto la realidad con la que en verdad tenemos que indignarnos.

 

domingo, 16 de mayo de 2021

Un libro de Ivan Doig

Ivan Doig tiene publicados dos libros en castellano que yo sepa. Éste que estoy leyendo y el magnífico "Una temporada para silbar". Ambos en Libros del Asteroide. Un ejemplo más de escritores norteamericanos que merecerían una mayor difusión de sus obras en el mercado literario hispano.



Aun así, yo no estaba preparado para lo que me esperaba cuando mi padre volvió a ir en busca de su diario, me miró desde el otro lado de la cocina y dijo: "Sal ahí fuera para entretenerte un rato", y me condujo al exterior de la estación.
Se dirigió a uno de los laterales de la garita que hacía funciones de letrina con algo de cautela por ir vestido de uniforme. Se dio la vuelta. Se alejó dieciséis pasos -por qué fueron exactamente dieciséis es algo que ignoro, pero seguramente había alguna norma al respecto en alguna parte del Servicio Forestal- y anunció: "Es hora de trasladar la sede del Partido Republicano. ¿Cómo vas de musculatura para darle a la pala?".

Así que aquella sería mi labor mientras permaneciera "a cargo" de English Creek en ausencia de mi padre: excavar un nuevo pozo para la letrina.

Verano en English Creek.
Ivan Doig.
Libros del Asteroide.


jueves, 13 de mayo de 2021

Historias del Barrio San Francisco


No hace mucho tiempo que reseñaba yo un proyecto colectivo en forma de libro que me había tenido ocupado durante el tiempo de confinamiento y que trataba de la vida en fotografías durante el encierro pandémico en el lugar en el que vivo. Pues bien, éste que ahora aparece es otro proyecto colectivo que se inició tiempo antes, que en estos días ve la luz, y que habla del lugar en el que viví.

Han pasado más de cuarenta años sobre muchas de las historias que conforman la Historia que aquí se relata, pero creo no equivocarme si afirmo que están vívidas y presentes en todos aquellos que fuimos testigos  de muchas de ellas. No en vano son esas historias las que han ajustado nuestro carácter, nos crearon un sentimiento de pertenencia que aún hoy, lejos muchos ya de allí, nos enlaza y, tal vez, pese a las diferencias, a los desacuerdos o a las furias, nos provoca una cierta  manera indómita de mirar alrededor.

Éramos gente austera en esa difícil frontera del tiempo que marcó el fin de una dictadura, con todo lo que ésta, aún inadvertidamente, conllevaba para la vida diaria, y el comienzo de una esperanzadora democracia que no acababa de traducirse en algo bueno sino era poniendo en juego templanza y  coraje. Una templanza y un coraje que nos permitieron ser dueños, a base de organización y al menos durante unos años, de nuestros propios pasos y de nuestras propias decisiones. De algún modo la historia del Barrio San Francisco, y sin desmerecer otras, es la historia en pequeño de un movimiento vecinal grande que marcó a este país, en unos momentos en los que se convirtió en uno de los pilares fundamentales de la contestación al régimen franquista y a los residuos que de él quedaron durante la llamada Transición.

Como todo trabajo colectivo, estas “Historias del Barrio San Francisco” con toda seguridad son imperfectas y pueden obedecer al tira y afloja de diversos puntos de vista que consideran que las cosas sucedieron con la óptica de cada uno. Eso es algo intrínsecamente humano y probablemente otro grupo de personas habría hecho otro libro bien diferente. Pero puedo dar fe de que el barco que ha transportado a este libro desde la idea hasta la materia navegó a la manera en la que todo un barrio, hace muchos años ya, se unió para dar lugar a una pequeña e íntima epopeya que, no tengo duda ninguna, nos ha hecho tal y como somos.


lunes, 10 de mayo de 2021

domingo, 9 de mayo de 2021

jueves, 6 de mayo de 2021

En días como el de hoy


En días como el de hoy ella solía despertarme temprano. Siempre era la primera en felicitarme el día, aunque presumo que realmente lo que hacía era felicitarse ella por haberse estrenado conmigo como madre. 
Hace tres años se le fue la mano y me llamó el día anterior. En realidad alguien me llamó por ella. Fue la última vez. 
Desde entonces, en días como el de hoy, siempre me parece que en cualquier momento va a sonar el teléfono, va a ser ella y me va a decir: "Levántate, hijo, que se te pegan las sábanas" 

miércoles, 5 de mayo de 2021

Estado de melancolía


Saquearon también las palabras para que los conceptos fueran distintos y a la manera de los trileros exclamaron “ahora está, ahora no está”.

Intentaron convencernos de que hay dos extremos que son lo mismo para que nos quedáramos quietos en el centro indefinido y no molestáramos.

A algunos les dijeron que eran de los suyos, pero solamente les sentaron a los pies de sus mesas para echarles los huesos y los despojos.

A otros les distrajeron  con cuentos de la tierra de las oportunidades.

A los demás nos difamaron y pusieron nuestros nombres en la picota.

Y cuando nos cortaron los dedos, y el engendro les satisfizo, aseguraron sin rubor que el muñón que resultaba era la mano izquierda.