Somos millones en esta isla errónea y apenas alguno sabe que llevamos vidas de náufrago

jueves, 24 de noviembre de 2011

Gulnaz

Es afgana y se llama Gulnaz. Ha sido condenada a 12 años de cárcel por los tribunales de su país, tras acusación de adulterio, porque el hombre que la violó estaba casado. Y si este inicio (que para sí quisiera Kafka) se considera poco argumento, rizando el rizo, parece ser que la única forma que tiene esta mujer para librar de la condena es casándose con el tipo que la violó, según el curiosísimo criterio de remisión de penas de los hombres de la ley de ese país.

En el periódico en que leo esta noticia añaden que "este tipo de situaciones no son casos aislados. En Afganistán, ocho de cada diez mujeres sufren violencia de género y un 60% es obligada a casarse antes de cumplir 18 años". Además, continúa el periódico, "tras ser humilladas, ni la Justicia ni sus propias familias las apoyan o las reconocen como víctimas, sino que las consideran culpables; y a menudo son asesinadas por la vergüenza que produce en su comunidad que hayan sido violadas".

Mañana viernes, 25 de noviembre, es el Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres. En Santander, la Comisión contra la violencia de género convoca una manifestación que saldrá de la Plaza de Numancia a las 7.30 de la tarde.

Como en tantas otras cosas, y porque en todas partes saltan las liebres (también en Españistán), no queda otro remedio que resistir.

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